CORAZONES DE DIAMANTE

Introducción

Los diamantes son sin lugar a dudas una de las piedras mas preciosas y mas costosas que existen en la faz de la tierra. Su valor las hace muy codiciables. Su valor es tan alto que hasta le ha costado la muerte, tanto a las personas que las extraen como a quienes las comercian e incluso a quienes los poseen. El diamante es una piedra singular. Por su belleza y valor es la piedra que usan la mayoría de los anillos que se les entregan a las novias. Algunos originales, otros imitación, pero sirve como símbolo de un compromiso en una pareja. Porque su valor representa que el compromiso es de mucho valor también. En cualquiera de sus formas o tamaños, los diamantes son bien remunerados.

La dureza del diamante

Pero no solo esa es la característica de los diamantes. También son reconocidos por ser el material natural mas duro que existe en la faz de la tierra. No hay ningún material mas duro que los diamantes. Mientras que hay materiales que con las uñas pueden ser rallados el diamante solo puede ser rallado por otro diamante. La dureza no es mas que la fuerza que los materiales oponen para ser penetrados, o desgastados, rallados o para ser cortados. El científico Friedrich Mohs estableció una escala para ubicar la dureza de los materiales, datando que el diamante es el mas duro de todos los materiales. También el geólogo austriaco August Karl Rosiwal determinó que el diamante es el elemento mineral que mas resiste a la penetración, desgaste, ralladura, o al corte. Es impresionante que un mineral que puede ser tan bello también posea esta particularidad de ser el material mas duro que existe.

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La dureza del corazón

El corazón del ser humano se parece a los diamantes. Porque por un lado puede irradiar belleza, por el otro también puede ser muy duro. Yo y estoy seguro que tu también, has escuchado la expresión: “que corazón mas bello el que tiene esa persona”. Y también hemos escuchado decir: “esa persona es de duro corazón”. Si, el corazón puede ser o muy bello o muy duro. En la Biblia hay un pasaje que me hizo reflexionar en esta característica del corazón. El profeta Zacarías escribió de parte de Dios: Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon los oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír La Ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos (Zac 7:11,12). El contraste que el profeta hacía con estas palabras era que el pueblo había escuchado que Dios mandaba a que hicieran lo recto delante de sus ojos, que hicieran juicios de acuerdo a la verdad, que hicieran misericordia y fueron piadosos con sus hermanos; que no oprimieran a las viudas, ni a los huérfanos, tampoco al extranjero y a los pobres. Dios les pedía que no albergaran sentimientos malos en contra de su prójimo (Zac 7:8,11). Sin embargo como hemos leído, el pueblo no quiso escuchar. No prestó atención a las palabras de Dios. lejos de recibir en obediencia lo que Dios mandaba: dice que pusieron su corazón como diamante. ¿Entiendes por qué digo que los corazones pueden ser bellos pero también pueden ser duros como los diamantes?

Las consecuencias para un corazón endurecido

El pueblo de Israel tuvo la oportunidad de escuchar a un buen número de hombres que Dios levantó en aquellos tiempos. Jehová de los ejércitos los puso para que anunciaran palabras de arrepentimiento a Su pueblo. Estos profetas verdaderos eran los encargados de llamar a la cordura al pueblo. Les declaraban las palabras de La Ley, y les afirmaban que si obedecían a la voz de Dios, todo el tiempo recibirían Su favor. Pero de no hacerlo así también recibirían juicio divino. –A manera de paréntesis, enfatizo, ‘profetas verdaderos’ porque ellos si hablaban de parte de Dios, lo cual difiere abismalmente con los que hoy día se auto proclaman profetas y no anuncian nada mas que lo que las personas quieren oír.– Sin embargo –para continuar– el pueblo le volvió la espalda a Dios y no quisieron oír. Su corazón no permitía que la Palabra de Dios impactara en ellos. No porque no fuera poderosa sino porque ellos no deseaban escucharla. Nada peor que un corazón endurecido. Bien describió el apóstol Pablo en la carta a los romanos: Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios (Ro 2:5).

Cada que el pueblo de Dios se negaba a escuchar las demandas de los profetas, mas se acercaban al cumplimiento del juicio divino. A veces cuando leemos someramente la Biblia pensamos que Dios es injusto y condena a la ligera al ser humano. Pero nada mas lejos de la verdad. Dios es paciente, tardo para airarse, grande en misericordia. Y anuncia lo que está por venir con mucho tiempo de antelación para dar oportunidad que las personas se arrepientan. Sin embargo, como dice Pablo, por la dureza de un corazón que no se arrepiente de sus malas obras, el ser humano va acumulando mas elementos que lo condenarán el día que Dios estableció para juzgar al mundo entero. Para un corazón duro y no arrepentido solo puede haber ira divina.

Las consecuencias son serias, y no son injustas, insisto en ello. Porque Dios no quiere que nadie se pierda, pero el hombre decide tomar caminos que le parecen agradables pero son caminos que los llevan a la muerte. Cada que alguien insiste en permanecer lejos de Dios acumula juicio sobre él.

Déjame mostrarte brevemente un ejemplo de un hombre que decidió oponerse a Dios y cuales fueron las consecuencias de sus acciones.

Faraón

El libro de Éxodo nos cuenta como Dios mandó Moisés para que liberara al pueblo de Israel. Le dijo a Moisés y a Aarón su hermano, que se presentaran delante del faraón y le dijeran que debía dejar ir al pueblo para que ofreciera sacrificio a Dios en el desierto. Sin embargo y pese a que pudieron salir el faraón tenían endurecido el corazón. Dios había dicho a Moisés que la empresa sería difícil porque Él mismo Dios endurecería el corazón de faraón (Éx 4:21). Y así fue, Dios multiplicó sus señales y sus maravillas delante de faraón pero este no entendió. No hizo caso a la voz de Dios y sufrió. Nueve plagas en verdad abrumadoras azotaron a Egipto y la décima fue en verdad aun mas dolorosa, pues todos los primogénitos de la tierra egipcia murieron, por supuesto, incluido el primogénito de faraón. Aun así , el faraón solo entendió parcialmente. Porque dejó ir al pueblo, pero luego intentó arremeter contra ellos nuevamente. De la misma manera también pagó las consecuencias cuando sucumbió con su ejercito en las aguas del Mar Rojo.

Similares consecuencias sufrieron otros personajes que decidieron resistirse al impacto de la voz de Dios. El pueblo de Israel se dividió. El reino del norte fue cautivo por los asirios y jamás volvieron a la tierra prometida. Y el reino del sur, como dice Zacarías fue esparcido con torbellino a naciones extrañas. La profecía encontró cumplimiento cuando Babilonia los exilió. Siempre que decidimos oponernos a la voz de Dios las consecuencias son devastadoras. Por la gran dureza de su corazón, –dijo Zacarías– convirtieron en desierto la tierra deseable (Zac 7:14b). Es decir toda la bendición que Dios les entregó desapareció por negarse a escuchar Su Palabra.

El impacto de la Palabra de Dios

Hemos dicho que solo un diamante es capaz de afectar a otro diamante. Es decir para tallar algo duro, solo algo igual, o mas duro puede lograrlo. Lo que intento decir es que la Palabra bendita de Dios es mas bella que los diamantes y mas poderosa también. Solo ella es capaz de quebrantar al corazón mas duro. Quiero usar una de las metáforas descritas por Jeremías para respaldar lo que digo. Dios le dijo a Jeremías: ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? (Je 23:29). En otras palabras dice Dios que su Palabra tiene suficiente poder para romper cualquier piedra por mas dura que sea. Aun puede quebrantar los corazones mas endurecidos que existen. Dios a través de la Biblia nos puede doblegar. No hay nada que esa bendita Palabra no pueda traspasar. Por ello el escritor de Hebreos la comparó con una espada de doble filo. Él dijo: la Palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas (He 4:12,13).

Semillas de Fe

Entonces, ¿que debemos hacer?

La primer Semilla de Fe que quiero sembrar en ti es esta:

Escucha la Palabra de Dios pero hazlo creyendo

Dice también el escritor de Hebreos que a los antiguos no les aprovechó escuchar a Dios porque no acompañaron con fe lo que oían (He 4:2). Era como Jesús dijo: el que tenga oídos que oiga (Mt 11:15), crean lo que Dios tiene que decir, para que el Espiritu Santo los convenza de pecado, arrepentirse y así no acumular mas ira para el día venidero. Así como también para hacer de Jesús su Señor y Salvador. Su Juez Justo y su abogado.

La segunda Semilla de Fe es:

Ora para que Dios no permita que tu corazón sea endurecido

Nada mas lamentable que un corazón de diamante. El autor de Hebreos cuenta que el pueblo endureció su corazón ante Dios y como consecuencia Dios juró que toda aquella generación no entraría en su reposo (He 4:3). Dice también ahí que el reposo no era un reposo temporal sino eterno. Entiendes, las consecuencias para un corazón endurecido como hemos visto son severas. Por ello, mi invitación es que todos los días oremos para que nuestro corazón sea sensible a la voz de Dios. Que escuchemos lo que debe decirnos porque al hacerlo viviremos con gozo y paz en nuestro corazón. Y un corazón alegre, hermosea el rostro, y agrego, lo convierte en un rostro mas hermoso que un diamante.