La Salvación es un Regalo de Dios (conclusión).

Continuando con la serie: La Salvación es un Regalo de Dios, hablaremos sobre el agente divino de la salvación es decir Dios. Abordaremos el tema de la Gracia y La Fe. Además explicaremos que la salvación no se obtiene por ningún mérito propio o por obras como menciona Pablo, para finalmente concluir con el tema abordado. Para un mejor comprensión ver los artículos anteriores.

gracia

La salvación por Gracia divina

Esta porción ofrece sin lugar a dudas nuevamente una revelación maravillosa respecto al carácter de Dios. Pablo, muestra a través de estos dos versos, una clara explicación de lo que Dios es capaz de hacer solo por el puro afecto de su voluntad. Por ellos se ha analizar cada verso con sumo cuidado para lograr un mejor entendimiento de lo que Pablo esta revelando de Dios.

Dios es el agente de la Salvación

En el verso 8 Pablo dice: 8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Ya en el verso 5 Pablo había introducido esta expresión. Por gracia sois salvos. Ahora, Pablo ha de conectar lo dicho en vs. 6 y 7, a través de una palabra que explica o da la razón del cómo el hombre ha pasado de muerte a vida. Y de dónde provino tal bendición, así como también, explicará quién es el autor de gran majestuosa obra. Hay cuatro palabras teológicas que son clave en este pasaje: gracia, salvación, fe y don. Y son clave y teológicas porque son los elementos que explican la obra salvífica de Dios. Revelan como es Dios respecto a lo que ha planeado aun desde la fundación del mundo para los seres humanos.

La Gracia de Dios

“La Gracia es la causa y la razón de la salvación, Pablo destaca aquí que todo lo alcanzado en la experiencia de la salvación y la salvación misma es solamente por la Gracia de Dios”.[1] Existen otros pasajes paralelos a este que hablan acerca de la salvación por la Gracia. Uno de ellos es Hechos 15:11, Lucas dice: antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. Tito 2:11 dice: porque por la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, en 3:7 siempre en Tito, Pablo dice: para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Cada pasaje a excepción de las palabras de Pedro en Hechos 15, registra la teología paulina con respecto a la Gracia como los agentes de la Salvación. La razón por la que se hace énfasis en este punto es porque se pretende señalar que la Salvación es una obra absoluta de Dios. El Salmo 3:8 dice: la salvación es de Jehová, la salvación esta vinculada con la Gracia. De principio a fin. En Génesis 3:15, Dios ya advertía sobre la simiente de la mujer que habría de vencer sobre la muerte.

“En todo el proceso desde la dotación del Salvador, en el cumplimiento del tiempo (Jn. 3:16; Ga. 4.4; 1Pe. 1:18-20), pasando por la ejecución del sacrificio expiatorio por el pecado en la Cruz, luego el llamamiento a salvación, la regeneración espiritual y la glorificación final de los redimidos, está comprendido en un todo procedente de la Gracia (Ro. 8:28-30)”. [2]

En la segunda carta a Timoteo, Pablo dice: quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. John MacArthur comenta: “Dios diseñó soberanamente la salvación; la inicia, sostiene y completa soberanamente. Él nos ha perdonado, justificado y librado del pecado y de Satanás, de la muerte y del infierno. En todo sentido y en todo tiempo –pasado, presente y futuro – Dios es nuestro Salvador”.[3]

Por medio de la fe

El Evangelio de Juan revela el propósito por el cual fue escrito: pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y  para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Es por ello que otra de las palabras teológicas clave es la Fe. La Fe es el instrumento para alcanzar la salvación. Instrumento es como el medio, no la causa. Es pues la Fe en cristo lo que asegura la Salvación. Creer que Cristo es el hijo de Dios, el Mesías esperado. Pero no es creer de forma somera, sino de todo corazón. Ro. 10:10 dice: porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. En Juan 3:15 dice: para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.  Fe es creer. Todo aquel que escucha el mensaje esta siendo llamado a creer. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Ro.10:17). Es imposible para el hombre que no cree alcanzar la Salvación. Porque todo hombre que no cree ya ha sido condenado, (Jn. 5:24). Así una vez mas puede observarse que el proceso salvífico proviene de Dios, porque sí la fe llega por oír la Palabra de Dios, entonces es Dios el que convence a todo individuo de pecado por medio de Su Santo Espíritu. “La fe tiene una naturaleza adhesiva, vincula al creyente con aquel que es objeto de su fe. La salvación no es el resultado de creer ciertas ideas o de tomar una decisión de carácter emocional, sino de ser unido a Cristo”.[4]

 Es don de Dios

No de vosotros dice Pablo, ni la fe, ni la salvación proviene del corazón humano sino que proviene del amor de Dios. Es un Don divino. El Don debe entenderse como una dadiva, un regalo que Dios da, un donativo, o una entrega que parte del corazón de Dios. Pablo en Ro. 6:23 hace el contraste entre lo que se obtiene como pago por el pecado y lo que se recibe como regalo de parte de Dios, dice: porque la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor Nuestro. “Por definición una dadiva es algo gratuito, pero a fin de evitar que alguien subestimara la magnitud de la gracia de Dios, Pablo habla de la dádiva de Dios”[5], para concluir esta sección entonces: la salvación es que la salvación es un regalo de Dios, por medio de la Gracia, es decir por medio de algo por lo cual no trabajas ni haces nada para merecer sino que es Dios quien lo desea hacer. El Don de Dios es solo un motivo por el cual cada día el creyente debe estar agradecido, sujeto a Su Voluntad y perseverando por cada día ser más como Cristo. Esto abre el análisis del verso 9.

La salvación no es por obras

            Obras humanas

Esta sección se vuelve menos complicada habiendo explicado el verso 8. Pablo dice que la Salvación es dada por Dios, pero 9no por obras, para que nadie se gloríe. Pareciera hasta de más este verso porque pareciera que el verso anterior fue demasiado claro, sin embargo, el v.9 solo viene a enfatizar el argumento de Pablo para dejar muy en claro que el hombre no tiene ni la posibilidad de presumir que pudo hacer algo en el proceso de la Salvación. Cuando Pablo expresa que la salvación no es por obras, esta diciendo que ni las obras que se hacen para cumplir la Ley, para el caso de los creyentes que provenían de ese contexto, ni las obras que podían hacer los gentiles en sus rituales anteriores, podrían salvarlos. Generalmente una persona cuando hace mas esfuerzo en una tarea busca ser reconocida. Ese reconocimiento lo lleva a sentirse orgulloso de lo que ha hecho. Como un atleta que busca ser el mejor para ser reconocido de todos. En el tema de la Salvación Pablo esta diciendo que el hombre no tiene nada de que gloriarse porque nada ha hecho para salvarse, y todo lo que pudo hacer, le hubiera servido.

Nadie puede hacer lo bueno

Las obras de una persona no regenerada son por naturaleza mala, incapaces de salvarlo, por eso Pablo cita en Ro. 3, el Salmo 14 que dice: no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. No hay una sola persona que en su condición de maldad sea capaz de pensar en hacer algo lo suficientemente sustancial para conseguir que Dios lo perdone. Las obras, o esfuerzos humanos nunca iban a poder posicionarlo delante de Dios, o llevarlo a ser coheredero con Cristo. Muy probablemente sí el hombre tuviera el deseo de hacer algo para alcanzar su salvación, la misma soberbia que en él existe lo llevaría a la jactancia. En 1Cor 1:27-31, Pablo dice que Dios escogió tanto a débiles como a viles y menospreciados para avergonzar a los sabios, a los fuertes, con la finalidad que nadie se gloríe, y si es que acaso quiera o desee un creyente jactarse de algo, que lo haga pero en el Señor. Otros pasajes similares en el contexto remoto de la Biblia, son el del Evangelio de Lucas, Jesús les dijo a sus discípulos: pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos, (Lucas 10:20).

Y también en Deut. 7 Dios le dice a la nación de Israel que los escogió: no por ser vosotros mas que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el mas insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de faraón rey de Egipto, (Deut. 7:7:8), en el capitulo 9, hace énfasis a esto: no piense en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja delante de ti. No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, (Deut. 9:4-5a). Nunca se trata de lo que el hombre pueda hacer, siempre es por lo que Dios quiere hacer. No es como se ha visto, por su justicia, o por ser mejores o mas capaces es que Dios toma a una persona sino porque Él así lo desea. Tiene misericordia de quien desea tenerla.

Conclusiones finales

La Salvación no puede ganarse por medio de sacrificios, o rituales, por bondad, buenos deseos, ni por medio de rituales religiosos, o por medio de penitencias, la Salvación es en lo absoluto un proceso que Dios lleva a cabo de principio a fin. Dios da a cada uno según Él desea. Si alguno quiere ir en pos de Cristo, debe negarse así mismo, renunciar a su ego, su soberbia. Creer en Cristo, poner su absoluta confianza en Él, y permanecer unido a Él. Pues la fe en Él, lo hace participe de sus bendiciones.

Dios salva, sin necesidad alguna de que el hombre se esfuerce, Él da, provee para cambiar de un estado de muerte espiritual a uno de vida, y vida en abundancia. Pasar de un estado a otro puede alcanzarse por medio de Cristo. Él es el camino al Padre, el único camino. La Salvación es definitiva desde que una persona pone su fe en Cristo, desde ahí ha pasado de muerte a vida. De ahí, solo queda dejar atrás el pecado, vivir en santidad y esperar la glorificación futura. La salvación fue consumada por Cristo en el pasado, pero sus efectos siguen estando vigentes en el presente y así mismo en el futuro. Aunque una persona puede jactarse de sus méritos propios, Pablo deja en claro que el hombre no debe jactarse de nada, y si lo hace debería hacerlo del tipo de comunión que tiene con Dios.

[1] Samuel Pérez Millos, Comentario exegético al griego del Nuevo Testametno: Efesios, (Editorial Clíe: Barcelona, España), 149.

[2] Ibíd. 149.

[3] John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: 2Timoteo, (Editorial Portavoz: Grand Rapids, Michigan, 2012), 30.

[4]Klyne Snodgrass, Comentario de Efesios, Trad. Pedro L. Gómez, (Editorial Vida: Miami, Florida, 2009), 130.

[5] John MacArthur, Romanos, 397.

La Salvación es un Regalo de Dios (2da Parte)

En este articulo retomamos la serie que iniciamos hace ya tres años y consideramos pertinente retomarla. De antemano mil disculpas y desde ya les comento que estaremos publicándola completa en los próximos días. La Serie de Artículos se titula: La Salvación es un Regalo de Dios, fundamentada en lo escrito por Pablo en la carta a los Efesios, específicamente en el capitulo 2. Para una mejor comprensión de esta segunda parte, les pediría a nuestros lectores ver La salvación es un regalo de Dios (1era Parte).

En este articulo, se abordarán asuntos como: el nuevo estado de vida espiritual que una persona adquiere cuando ha puesto su fe en Jesucristo y es Salvo. Conoceremos dos atributos morales de Dios, La Misericordia y Su Amor. Y finalmente conoceremos que posición ocupa el creyente en su nuevo estado de Gracia.  E

El nuevo estado de vida espiritual

El contraste entre las dos naturalezas se encuentra en el  2:4-5, Pablo escribe: pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), primero hay que destacar del v.4, dos atributos de Dios que el apóstol Pablo señala. Y en segundo lugar, la circunstancia en las cuales muestra Dios estos atributos.

Dios es rico en misericordia y gran amor

La naturaleza o esencia de Dios esta constituida por lo que Él es, no por lo que Él hace, es lo que distingue a Dios, de lo que esta compuesto, es parte de su Ser, de todo aquello que Él posee en sí mismo. Millard Erickson define los atributos de Dios así: “Cuando hablamos de los atributos de Dios, nos referimos a las cualidades de Dios que constituyen lo que es, las características mismas de su naturaleza… Los atributos son cualidades de la Divinidad en su conjunto”.[1] Entre los atributos, de Dios, están los atributos morales[2]. Uno de ellos es es Su Misericordia y otro Su gran amor. Esta misericordia va dirigida a aquellos que están en condiciones de aflicción, angustia, dificultad, o como los dice en el pasaje, aun en la peor de las circunstancias como la muerte espiritual, Dios muestra su misericordia.

 En cuanto al amor como otro atributo moral de Dios, puede decirse que: “Dios se da enteramente a nosotros, el amor como entrega de sí mismo para beneficio de otros. Este atributo de dios muestra que es parte de su naturaleza dar de sí mismo a fin de dar bendición o bien a otros”.[3] Dios se entregó plenamente cuando entregó a Jesucristo. Juan 3:16, la cita por excelencia lo dice: de tal manera amó Dios al mundo, que entregó a su hijo, con el superlativo, de tal manera, puede entenderse que ese amor es incalculable. Es un amor que refleja desinterés hacia algo en particular e interés por un mundo caído. ”En el judaísmo rara vez (o nunca) se hablaba de que Dios amara al mundo aparte de Israel. Dios desea alcanzar este mundo por medio, su hijo. Afirmar que el amor de Dios se extiende mas allá de los limites raciales o nacionales es una idea singularmente cristiana”.[4] Y pudiera agregarse, singularmente maravillosa.

En el contexto paralelo, el apóstol Pablo, dijo en Romanos 5:8:  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun  pecadores, Cristo murió por nosotros. A lo cual John MacArthur comenta: “Esa clase de amor inmerecido y abnegado está por completo fuera de la comprensión humana, pero ese es el amor que el Dios justo e infinitamente santo tuvo para con nosotros siendo aun pecadores”[5] Dios por medio de Cristo ha dado vida a los pecadores. La primera mención de la salvación por Gracia, aparece al final del v.5 y será comentada en párrafos posteriores.

Dios lleva al pecador a una nueva posición

Los vs. 6-7 son la muestra de un estado distinto del creyente en una época presente y posterior a la muerte espiritual. Pablo dice: 6Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con Él en regiones celestes, Ahora es necesario preguntar ¿a qué se refiere Pablo con la resurrección con Cristo? la respuesta estriba en el hecho de considerar el estado espiritual en el cual se encuentra una persona antes de Jesús y que la resurrección es el nuevo nacimiento espiritual con Cristo. El hombre como se ha dicho estaba muerto, pero la unión con Cristo, el acercamiento por medio de la cruz de Cristo, le da vida. Lo resucita a una nueva clase de vida. Justo en el momento que recibe la salvación su estado espiritual cambia. Muere al pecado y resucita a la justicia de Dios. Por ello, es imposible que el hombre que ha sido salvo pueda continuar viviendo como antes cuando estaba muerto en sus delitos.

Al mismo tiempo, ya en el presente el creyente disfruta de las bendiciones espirituales que están en los lugares celestiales. Es decir en la esfera en donde Dios se encuentra, donde todas la bendiciones están reservadas para el que es salvo. Pablo dice: Si, pues, habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios (Col. 3:1). Pongan la mirada en aquellas promesas maravillosas que aguardan por ustedes. Y si bien es cierto que hay promesas que han sido dadas ya, otras serán dadas en tiempos postreros. William Hendriksen comenta: “No recibimos toda esta gloria de una sola vez. Sin embargo, el derecho a recibirla en forma plena está asegurado y la nueva vida ya se ha iniciado”.[6] Según el v.7, Dios lo hace: 7para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramo sobre nosotros en Cristo Jesús. El propósito de Dios dar a conocer Su Gracia, para que por medio de Su Iglesia se revele su incomparable riqueza. Es la iglesia el exponente principal de toda esa bondad divina. El Evangelio revela a Jesucristo, quien a su vez muestra al Padre, el creyente revela la acción de Cristo por el amor del Padre. La eternidad será fiel testigo de la gran bondad de Dios que fue derramada sobre los creyentes.

Entonces, habiendo visto que existen dos estados espirituales para cada ser humano, antes y después de Cristo, es decir que sin Cristo los seres humanos están muertos, completamente lejos de Dios, siendo gobernados por el reino de las tinieblas, dominados y esclavizados al pecado, siguiendo sus propias pasiones, pero, ya en Cristo, hay un nuevo estado de vida espiritual. Dios se lo concede a través de su Misericordia y Su gran Amor, dos de sus atributos morales que goce en el presente de grandes bendiciones y que muchas otras aguardan para el día de la resurrección final. Además se vio que la posición del creyente cambia. Pasa del reino de las tinieblas al Reino de Dios. Y, por lo tanto la forma de vida, su actitud, su conducta debe estar basada a su nuevo estado de vida. Ahora puede explicarse y entenderse lo que significa la salvación por Gracia divina. Y, cómo es Dios quien se encarga de realizarla, como Dios muestra cuán grandes y ricas bondades tiene para cada creyente.

[1] Ibíd. 289.

[2] Wayne Grüdem, Teología sistematica, (Editorial Vida: Miami, Florida, 2007), 206.

[3] Ibíd. 205.

[4] Gary M. Burge, Juan: comentarios bíblicos con aplicación, (Editorial Vida: Miami, Florida, 2011), 111.

[5] John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Romanos, Trad. John Alfredo Bernal, (Editorial Portavoz: Grand Rapids, Michigan, 2010), 326-7.

[6] William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento: Efesios, (Gran Rapids Michigan: Libros Desafío, 1984), 93.

 

Cristo murió por los pecadores (2da Parte)

pecadorLa obra de Dios en la vida del pecador

            El amor de Dios por sus enemigos

 El amor es otro de los atributos de Dios. Además de su Santidad la Naturaleza de Dios es el amor. No es que en Él haya amor, Él es amor. No hay otro mas grande que el de Dios. El amor de Dios queda manifiesto en sus acciones hacia sus enemigos. Se patentiza en sus decisiones a favor de quienes no somos sus amigos. Juan 3:16, tan conocido pero a veces tan poco entendido en su forma absoluta nos dice que Dios, quien era nuestro enemigo, nos amó “de tal manera” que fue capaz de entregar a su Hijo, su único hijo, para reconciliarnos con Él. La manera que Dios encontró para reparar la relación rota que había entre Él y nosotros fue a través de entregar en sacrificio a su único Hijo. El amor de Dios se materializa con la muerte de Cristo por los seres humanos. En el pasaje que hemos citado en el encabezado Pablo dice que el propósito de Cristo en su llegada al mundo fue morir por causa de los pecadores. Teológicamente esto se conoce como la expiación de Cristo. “La expiación es la obra que Cristo hizo en su vida y muerte para ganar nuestra salvación”, (Grudem 595).

 Jesús es el precio que Dios pagó por sus enemigos. Ro. 5:8 dice que Cristo cuando aun éramos sus enemigos murió por nosotros. El apóstol Juan dice: En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su hijo en propiciación (sacrificio, sustitución) por nuestros pecados (1Juan 4:10). En el verso anterior Juan dice que en ese sacrificio Dios mostró su amor para con nosotros. Éramos enemigos de Dios por tanta ofensa que habíamos cometido en su contra, ahora este enemigo hizo lo que ningún otro hubiera hecho, desistió del pleito, decidió terminar con el objeto de nuestra enemistad, el pecado, también decidió hacer algo para contentarse con nosotros dándonos una ofrenda de paz, es decir a su Hijo Unigénito, y en lugar de seguir en confrontación decidió amarnos. El amor se demuestra con hechos y Dios lo hizo, nos dio la ofrenda del perdón a través de su hijo. Existe otro elemento que Dios utilizó para romper con la enemistad que teníamos con Él, la justicia.

Jesucristo judio

 La justicia de Dios aplicada a sus enemigos

 El amor fue lo que motivó a Dios a romper con la guerra que había entre nosotros y Él. Pero también lo fue Su Justicia. De antemano Dios sabía que por nuestra propia voluntad no haríamos nada para reconciliarnos con Él. Que los seres humanos no estábamos pensando o planeando algo para poder terminar con esta enemistad. Y si lo hubiéramos planeado no existía nada creado en este mundo que pudiera ser un presente suficientemente bueno delante de Dios como para aplacar su ira. Por ello Dios en su Justicia y en su amor como hemos visto, decidió terminar con nuestra trifulca. Dios proveyó la ofrenda por amor y por justicia. Todos los intentos que el hombre hubiera intentado y cabe decir que aun muchos intentan a través de sacrificios, de penitencias, y de ritualismos, no son trascendentes delante de los ojos de Dios. Si lo queremos ver en términos jurídicos, ninguna fianza, ningún amparo, ninguna medida sustitutiva hubiera sido argumento suficiente para que esta querella terminara. Dios lo sabía y por eso como Juez justo, a sabiendas de la condena, puso el valor de la multa, y la pagó. La fianza esta pagada, el pleito a terminado. Pero esto no termina ahí, esa es la primera parte de lo que Dios hizo. Porque la Salvación es una obra completa que Dios hace en la vida del pecador. Ahora también Dios atrae al hombre y la mujer pecadora a Cristo, para que a través de Él podamos ser perdonados. ¡oh que Dios tan maravilloso es este! Cristo murió por los pecados de todos los hombres para que puedan ser justificados delante de Dios.

 Cristo murió por los pecadores

 Cristo murió por causa del pecado que había en el mundo y por todos los pecadores del mundo. Si, leíste bien, Cristo murió por todos los pecadores. Murió por los violadores, por los homosexuales, por los adúlteros, mentirosos, fornicarios, por los que gustan ver pornografía, por los que roban, matan, corrompen sus vidas, por los que secuestran, por los narcotraficantes, por los drogadictos, por los alcohólicos, por los fumadores, por los artistas que se casan y se divorcian constantemente, por los que maltratan a sus esposas, sus hijos y sus familiares. Cristo murió por Roxana Baldetti, Otto Pérez Molina, por Manuel Baldizón, por Alejandro Sinibaldi, por Juan Carlos Monzón, murió por todos los políticos que se han corrompido, también por los pandilleros, por los del crimen organizado, por los que han provocado abortos, por los suicidas, por los de Al Qaeda, por los de “La Línea”, por los que abusan de sus esposas, por los que roban tiempo en su trabajo, por los que se llevan material de la oficina, por los que no pagan sus impuestos, por los que explotan a sus trabajadores, por los que creen que no tienen pecados, por los que se justifican, por los criticones, por los que se jactan de su maldad, por los que pagan mordidas, por los que copian en el examen, por los que no son honestos, en fin Cristo murió por todos los pecadores.

En el próximo articulo continuaremos hablando sobre este tema, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Cristo murió por los pecadores (1era. Parte)

Cristo murió por los pecadores

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. (1Timoteo 1:15)

 ¿Qué es el pecado?

Se dice que Dios es Santo, sus estándares son altos, puros, y exigentes, es incomparable su pureza a cualquier cosa que consideremos pura en la tierra. La Esencia de Dios es incontaminada, es totalmente limpia. No existe nada que sea corrompido en Él. Entendiendo esto podemos decir entonces que: “pecado es cualquier desviación grande, mediana, pequeña, minúscula, microscópica que el ser humano haga del estándar de Dios”, o como lo define Wayne Grudem, “el pecado es no conformarse a la ley moral de Dios en acciones, actitudes o naturaleza”, (Wayne Grudem, Teología Sistemática, Pág. 513).

 ¿Qué es ser pecador?

 A partir de estas definiciones podemos decir que: todos los hombres somos pecadores, porque nos hemos desviado completamente de los estándares de Dios. No microscópicamente sino macroscópicamente. Nos hemos desviado porque no nos hemos conformado, amoldado, o adaptado a los estándares morales de Dios. Nuestras acciones y nuestras actitudes reflejan que el pecado impera en nuestras vidas. Esto es porque desde el principio nuestra naturaleza es pecaminosa. Estamos inclinados hacia el pecado. Nuestros actos pecaminosos corresponden a nuestra naturaleza pecaminosa. No estamos buscando a Dios porque no existe justicia en nosotros. El apóstol Pablo es claro al decir en la carta a los romanos, lo siguiente:

 No hay justo, ni aun uno; no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Ro. 3:10b-12).

 En ningún rincón de la tierra puede hallarse ninguna persona que no sea considerada pecadora. Todos somos pecadores delante de los ojos de Dios. De acuerdo a este pasaje no existe una sola persona que sea justa y tampoco existe quien, este buscando a Dios. No puede, ni lo entiende. La Biblia señala claramente que todos nos hemos desviado de los estándares rectos de Dios, no sabemos hacer lo bueno, no sabemos lo que es bueno, no anhelamos lo bueno, todo lo contrario, todos hacemos por naturaleza lo malo. Existen personas que son muy correctas, educadas, que no son problemáticas, o que no roben, que no maten, que incluso le hagan bien a otras personas, pero al igual que cualquier persona tiene áreas oscuras en su vida que no le permiten ser considerado como absolutamente puro. Ejemplifiquémoslo de la siguiente manera: el agua pura, traída de las montañas, de apariencia cristalina, es embotellada bajo altos estándares industriales, pregunto ¿es totalmente pura? No. Porque desde que fue procesada hubo algo que hizo que perdiera su pureza. El contacto con el plástico ya no la hace totalmente pura. El contacto con el medio ambiente, con los químicos de la botella, con los químicos de la pintura etc. la convierten en totalmente pura. Aparentemente es pura pero no lo es. Igual con las personas pueden tener muchos aspectos destacables en su vida, pero no son totalmente puros. No hay justo, no hay ni siquiera uno.

 El efecto del pecado en mi vida

 Por supuesto que el no saber hacer lo bueno, el no anhelar lo bueno, y desviarse de los estándares de Dios, me convierte en un opositor y enemigo de Él. Una persona no puede estar cercano a su enemigo, porque tiene miedo que le haga daño, su presencia lo ofende, lo desprecia, lo repudia, no desea tener cerca a quien no le parece ni un poquito agradable. Considera que sus actitudes, sus acciones son despreciables. Con sus hechos lo ofende. Bueno nosotros somos enemigos de Dios por causa del pecado. A causa de nuestras acciones, actitudes o por nuestra naturaleza pecaminosa somos enemigos de Dios. Nuestras actitudes y acciones constantemente lo desagradan Él. Consecuentemente entonces el pecado, también citando a Pablo nos aleja de Dios. No podemos gozar de la Gloria del Dios Altísimo por nuestra condición pecaminosa, (Ro. 3:23). Estamos destituidos, privados, de poder gozar cualquier Don de Dios a causa del pecado. Volviendo a la figura anterior, ningún enemigo de un Rey, podrá jamás ser convidado a un banquete, a una reunión, que él organice, esto solo esta reservado para los amigos, para los que son afines al Rey. Bueno con Dios no podemos tener convivencia por causa del pecado.

En el próximo articulo continuaremos con este tema, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

UN ANALISIS DEL PECADO EN GENESIS CAPS. 3-11 (2da Parte)

La rebelión del vasallo contra su Rey

Génesis capitulo tres es un parte aguas en la historia de la humanidad. Es un pasaje del cual surgen muchos puntos teológicos importantes que deben ser observados con detenimiento para entender sus implicaciones. Es en este capítulo donde se rompe la perfecta armonía existente entre la criatura y el creador. Es en este pasaje donde se introduce el mal y el pecado tanto en la humanidad así como en toda la tierra[1]. Es en este punto donde principia la degeneración del ser humano como resultado de una mala decisión por los vasallos quienes desobedecen al Rey. En un dialogo inocente para Eva pero muy mal intencionado por parte de la serpiente. Este dialogo inicia con una pregunta hecha por la serpiente, con una alta dosis de veneno: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? (Gen 3:1). Y es interesante notar que es más fácil caer en tentación cuando todo parece ser real, porque la pregunta hecha no está en ningún modo mal, pues en realidad esa si había sido la orden dada por Dios.

 Sin embargo el problema viene cuando las personas no tienen la capacidad de discernir las malas intenciones de sus enemigos. Porque dice en los versículos dos y tres que: “2la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis”. Eva sin discernimiento abrió una puerta que la serpiente no iba dejar que se le cerrara porque de inmediato le dice: “No moriréis; 5sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”. “El tentador en forma de serpiente, se acercó a Eva, negó las amenazas de Dios y la engañó en cuanto a las consecuencias reales de comer el fruto prohibido”.[2] No solamente eso, sino que también le ofrece lo mismo que él ha deseado siempre: ser como Dios. No existe mayor aspiración para las criaturas que ser como su creador. Pero eso además de ser la mayor aspiración tanto para el hombre como para Satanás es el objeto de su frustración porque es inalcanzable pues Dios uno es. Creador no criatura. Pero el hombre es limitado desde todas las perspectivas.

 4Entonces la serpiente dijo a la mujer: 6Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 7Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

 El hombre y la mujer deciden rebelarse en contra de Dios en el momento que escogen desobedecer sus mandatos.

 La serpiente, instrumento externo de tentación, ofrece a la mujer un destino mejor del que Dios había establecido para la pareja. Apela a la satisfacción de las necesidades más básicas del ser humano: sustento, desarrollo ilimitado de sus capacidades y deseo de controlar el destino de sus vidas sin depender de un ser superior (Dios). La mujer no cede inicialmente a la tentación, sino después de un proceso de evaluación externa e interna que finalmente la lleva a concluir que el árbol es bueno, atractivo y codiciable.[3]

 [1] Cabe decir que es la introducción del pecado a la humanidad, en la tierra, no así que sea el primer pecado cometido por seres creados. Porque debe observarse que el mal ya existía en las intenciones oscuras de la serpiente. En el marco bíblico hay referencias que indican con mucha certeza que previo a Adán y Eva ya otras criaturas se habían rebelado en contra de Dios. Judas 1:6 dice que existe un juicio reservado para: “los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada” y como castigo “los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas” hasta que llegue ese gran día.

Continuaremos con este tema en artículos siguientes, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

[2] Alfred Adersheim, Richard Ramsay, Exploremos Génesis, (Miami, Florida, USA: edit. Unilit, 2001), 27.

[3] Comentario Biblico Mundo Hispano, 52

Un gigante que nunca cae (final)

David vence a Goliat¿Suena exagerado? Quizás si. Pero es que así son los gigantes que nos atacan y caen pero se levantan. Vamos a pecados menos drásticos entonces. Que pasa con aquel joven que había vencido al gigante de la pornografía y la masturbación pero de pronto un día esta haciendo de nuevo lo mismo. O aquel hombre que estuvo a punto de divorciarse porque volvió a frecuentar prostíbulos, o aquella mujer que había vencido a la depresión y abuso de pastillas para calmarla. O que tal de aquel hombre que finalmente había vencido al gigante de la codicia y nuevamente esta haciendo cualquier tipo de trinquetes para hacerse de dinero. O que tal aquel hombre que finalmente le había puesto el pie encima al deseo desmedido de fantasear con mujeres y ahora esta cada vez mas atado a esta pasión, o que tal aquella mujer que había podido golpear duramente con la piedra de la verdad al gigante de la mentira y el chisme, y ahora esta nuevamente en problemas fuertes por soltar la lengua de más, o que tal aquel hombre que finalmente había logrado que el gigante del adulterio y la infidelidad cayeran pero nuevamente esta involucrado en otra relación extra marital. Ves no es exagerado, hay gigantes que caen pero no se quedan en el suelo.

gigante vencido

Ahora bien, tengo que aclarar que no estoy diciendo que Dios no tiene poder para derrotarlos, por supuesto que lo tiene, de hecho el Rey David triunfó ante aquel gigante abusivo y fanfarrón porque peleó en el nombre de Jehová de los ejércitos, la victoria se la otorgó Dios. David no peleó a titulo personal, o no fue la buena puntería la que le dio la victoria en aquella batalla, fue el poder de Dios en esa piedra. Y es precisamente esto lo que intento decirte, ya que estos gigantes caen, pero luego se levantan, tengo que exhortarte a cuidarte, a protegerte, a salva guardarte de todos los ataques que llegan en este fuego cruzado que pone delante de ti el enemigo. El apóstol Pablo nos dice que es necesario de manera imperativa que uses la armadura de Dios para librarte y protegerte, pero sobre todo para mantenerte firme ante los ataques del diablo. Todo cristiano necesita estar con el cinturón de la verdad bien puesto, protegidos con la coraza de justicia, los pies protegidos con el calzado de la disposición de proclamar el evangelio, el escudo de la fe, para apagar las flechas del enemigo, el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

armadura-cristiano

 En esta pelea no hay treguas, el enemigo quiere matarte, destruirte, y robarte todo lo que Dios te ha dado, por lo tanto no pienses que todo se acaba con la victoria de una batalla, esta es una guerra y en una guerra se libran cientos de batallas, siempre hay heridos, siempre hay daños colaterales, siempre hay perdidas, pero lo importante es estar preparado para enfrentarlas. Dios no quiere que nosotros perezcamos, y nos guarda, no permite que nuestro pie resbale, pero por lo general nosotros somos los que le damos los primeros auxilios a nuestro gigante y lo levantamos. Lo despertamos con nuestras propias conductas. Con nuestra exagera confianza.

Con nuestros descuidos y malas decisiones. Nosotros le permitimos que se levante, es mas creo que lo consentimos tanto que hasta esperamos que se levante y nos vuelva atacar. A ningún gigante hay que permitirle que se despierte, es mas ni cerca deberíamos estar para evitar que con un pequeño movimiento se levante. Las huestes de maldad nunca van a descansar para derrotar a un hijo de Dios, no están conformes. Tu eres su enemigo numero uno para ellas, tu eres su principal objetivo, tu vida cristiana es la que les interesa que se termine, tu vida familiar, tu vida personal, tus relaciones esas son las que le despiertan el interés. Asi que no pienses que eres lo suficientemente bueno como para no ser cuidadoso en la manera en que estas viviendo. Huye, protégete, cuídate, no confíes, no consientas, porque el enemigo no se tentará el corazón porque no lo tiene para derribarte, y cuando lo haga solo sentirá alegría y habrá fiesta en las regiones celestes.

 https://www.youtube.com/watch?v=6bl7fXwh_7c

 

UN MOMENTO DE LUCIDEZ

Y volviendo en sí, dijo: ¡cuantos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
(Lucas 15:17)
 

mujer desesperadaEstoy casi seguro que todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos quedado con la mente en blanco. Máxime cuando estamos en situaciones de mucha tensión, de mucha ansiedad y estrés. Como aquel trabajador que esta sumergido en un mar de papeles, buscando algún documento que su jefe le esta exigiendo urgentemente para resolver un problema en la empresa. O aquella mujer que esta en medio de una crisis hogareña, con niños que lloran, comida que se le quema y puerta que tocan, y no sabe que hacer. O aquel joven que va retrasado rumbo a la universidad, en medio del trafico, sintiendo que no podrá llegar a su examen final y quisiera poder quitar todos los carros que están delante. O aquel hombre que ve como sus bolsillos están vacíos y tiene una familia que alimentar. En fin son muchas las situaciones caóticas que nos pueden llevar a perder los estribos. Que nos pueden desarmar y dejarnos paralizados. Pero, en medio de esos momentos de mucha tensión podemos tener también momentos de lucidez, momentos de sensatez, que pueden ser de escasos segundos pero son suficientes para cambiar el rumbo de nuestra vida.

Este es precisamente en el punto en que se encuentra el hijo prodigo en este versículo, teniendo un momento de lucidez. Ahí en medio de los cerdos, el mal olor, el chiquero, las incomodidades y los ruidos de estos porcinos, está viendo como se le abre el panorama de posibilidades para salir de la terrible situación en la que se encuentra. La primera frase es tan reveladora y tan clave para entender lo que sucedió antes y después de la vida de este joven, es en este justo momento que recobra algo que ya había perdido, la razón. En el verso 17 dice: y volviendo en sí [el hijo prodigo] empieza a tomar decisiones, empieza a notar que su vida no esta bien. Pero ¿Qué significa volver en sí? Si pudiéramos definirlo con nuestras palabras se puede decir que es: recapacitar sobre lo que estamos haciendo, volver a ubicarnos, retomar el equilibrio, tener claridad en nuestra mente, saber exactamente hacia donde queremos ir, re direccionar nuestra vida en el rumbo correcto.

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Eso era lo que estaba haciendo el hijo prodigo, pensando con lucidez. Porque el despilfarro de dinero, la vida libertina y las malas decisiones que había tomado este joven lo habían llevado a la desgracia, él ya había perdido la noción del tiempo, había perdido la idea sobre lo que era bueno o malo. Él ya no era el mismo joven de hace unos años o meses atrás, ya no era el mismo joven que se levantaba a tomar su desayuno y hacer algunas tareas en la finca de su padre, o el hijo de papi que pedía y recibía solo con extender la mano, ya ni el brillo de su juventud aparecía en sus ojos, ya no quedaba ni el rastro de lo que había sido porque el pecado lo había desfigurado completamente.

Sabes, el pecado destruye, devasta, corrompe de tal manera nuestras vida que como si tuviéramos lepra y nuestro cuerpo se empieza a caer en pedazos, hasta desfigurarnos completamente. El autor del pecado nos hurta la paz, nos destruye la vida, nos mata las ilusiones. Nos hace que olvidemos de todos los valores que nuestros padres un día nos enseñaron, nos hace perder la dignidad como seres humanos, nos hace que dejemos de lado a Dios y nos volvamos en su contra, que grave error. El pecado solamente nos hace perder nuestra realidad. Nos hace que nos olvidemos que hay gente a nuestro alrededor deseando que volvamos en sí. El pecado hace que nos volvamos egoístas y no midamos el dolor que le causamos a los que nos aman. Borra nuestra sonrisa de los labios, nuestro corazón se empieza a marchitar como cuando una planta se esta muriendo. Pero el hijo prodigo reconsideró sus hechos en un momento de lucidez, pudo ver lo mal que estaba y recapacitó. Su estado espiritual, físico y económico debían cambiar, porque podían cambiar. Y supo a donde quería ir: a la casa de su padre– dijo dentro de si mismo- ahí deseaba volver. Quería volver al lugar de donde nunca debió haber salido, pudo decir.

pecador

Es inexplicable como reaccionamos cuando fallamos, porque generalmente cuando caemos en desgracia, lo que hacemos es huir del lugar menos indicado, nos alejamos de la familia. Y aunque ciertamente la familia sufre cuando fallamos, cuando hacemos lo incorrecto, cuando cometemos errores, sufren porque no esperaban sentir dolor por nuestra causa, también es verdad que sufren porque nos ven derrumbados, abatidos, y destruidos. No deseaban vernos en malas condiciones, por el contrario siempre habían deseado tenerte cerca y verte bien. La familia es un lugar de confort y seguridad del cual nunca deberíamos de huir.

Por ello si tu estas atravesando momentos de mucha tensión, si tu problema se ha agravado tanto, al punto que te sientes perdido, deprimido y agobiado, o si tu situación económica esta entrando en la categoría de ruina y estas empezando a tener malas ideas, o si tu relación con tus padres hizo que te fueras de casa, o si tu relación de pareja esta por destruirse porque ofendiste a tu cónyuge, o si tu relación con tu jefe ya es insostenible y estas pensando largarte y dejar tirado el trabajo, quiero darte estas Semillas de Fe para que puedas tener momentos de lucidez antes de seguir adelante:

1. Reconoce la condición en la que te encuentras y acepta que no es la mejor, porque ese no es el lugar que te corresponde. 2. Ya no te sigas lamentando por la calamidad en la que te encuentras y empieza a actuar con pie firme. 3. Pide perdón a tus seres queridos o aquellos a quienes has ofendido, por mas humillante que esto sea, hazlo. 4. Vuelve a tus principios, retoma el camino a través del arrepentimiento, recuerda que la Biblia dice: que si confesamos nuestros pecados, Él [Dios] es fiel y justo para perdonarnos. 5. Tira los harapos, no continúes guardando la ropa de tu inmundicia. 6. Y la mas importante de todas, vuelve a la senda de la justicia, a la senda que el Padre celestial ha trazado para ti. Vuelve a la casa de tu Padre eterno, a ese lugar de descanso, reposo y paz. Vuelve a los brazos de quien nunca te va juzgar pero quizás con dolor te va restaurar. Vuelve a ese lugar de donde nunca debiste salir. Vuelve a la casa del Dios del imposible. Por ello como siempre haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

arrepentido