UN MUNDO NUEVO

‘Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia. ‘ (2 Pedro 3:13)

¿Cuándo terminará todo esto? ¿Hasta cuando estaremos en este mundo sufriendo? ¿Cuándo terminarán las injusticias? ¿Hasta cuándo veremos que las cosas cambien? ¿Cuándo se empezarán hacer las cosas bien? 

Con toda honestidad, creo no ser el único que se ha preguntado más de una vez estas cosas. Más, cuando vemos lo que esta ocurriendo en el mundo. Violencia, corrupción, perdida de valores, incredulidad, ideologías opuestas a la voluntad de Dios, enfermedades, terremotos, guerras, conspiraciones, pobreza, y así podría continuar con la lista, y me faltaría papel para describir todo lo que a diario escuchamos. En conclusión: el mundo esta en franca decadencia, agonizante, al mismo tiempo que suplicante de cambios. 

Sin embargo, para el creyente, el panorama es alentador. (1) EL CREYENTE TIENE UNA PROMESA HECHA POR SU SALVADOR. Esto es lo que quiero resaltar, que la Promesa es segura porque Dios no miente. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, ha prometido un lugar de reposo eterno. La carta a los Hebreos habla al respecto aunque también advierte lo fatal que resultará para los incrédulos. Por tanto, tú que lees esta carta, presta atención a esta gran verdad: LA PROMESA ES SEGURA. (2) EL CREYENTE TIENE LA ESPERANZA DE UN MUNDO NUEVO. Querido lector, ten presente lo siguiente: Este mundo terminará, y se renovará, y en su rejuvenecimiento será totalmente distinto a lo que hoy conocemos. Todo lo malo finalmente acabará. Habrá justicia, habrá vida, salud, regocijo, pero sobre todas las cosas y eso es lo más sublime, SU PRESENCIA ESTARÁ CONTIGO. ¡Gloria a Dios! 

¿Crees en la promesa del Salvador? ¿Anhelas esos cielos y esa tierra nueva? ¿Añoras el día en que morarás a su lado para siempre? Termino diciendo: Si eres de los que viven sin esperanza alguna, entonces VEN A CRISTO, QUIEN PROMETE UN MUNDO NUEVO. 

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

¿EN DÓNDE ESTA LA FE?

No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra? (Luc 18:8b)

La viuda y el juez injusto

Por aquella época, las personas se deslumbraron con las enseñanzas del Señor Jesucristo. Pues sin palabras rebuscadas, enseñó el Camino que conduce al Padre. Con ilustraciones simples, explicaba las grandezas del Reino y dio lecciones sobre la verdadera conducta cristiana. Como ellos concuerdo con ellos, Jesús es incomparable.

Nuestro texto es la conclusión de una maravillosa historia que Él utilizó para explicar la importancia de orar y no desfallecer en ello (Lc 18:1); Habló sobre una mujer que insistentemente buscó a un juez que ni creía en Dios, ni tenía el menor respeto por nadie. Y que después de tanto insistir, fue escuchada y recibió justicia. Jesús entonces comparó al Dios justo con aquel hombre injusto y preguntó: ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Y concluye afirmando: Os digo que pronto les hará justicia, (Lc 18:7-8). Luego, para que su audiencia reflexione dice: “cuando Él venga, ¿hallará fe en la tierra?

Observa dos maravillosas verdades, (1) Él volverá. Este es un hecho ineludible. Son palabras reveladoras de un hecho futuro, y sabes, Jesús no miente. Y podría hablar solo de eso pero quiero que veas lo sig. (2) Es posible que en su venida la Fe halla escaseado.

¿Que significa esto? que es posible que las personas cesen de orar. Que sean inconstantes en buscar de Dios. Que ya no suplique más a Él. Es posible, que muchos hayan perdido la esperanza de que Cristo vuelva o que duden que existe Dios, o que Él pueda escucharlos, o que Él los haya olvidado.

Si prestamos atención a los patrones de conducta de nuestro tiempo, notarás que son similares a los que antes cité. Cada vez más hay personas que están perdiendo su fe, la esperanza de que Cristo vuelva, están dejando de clamar a Dios. Entonces, ¿Estará cerca la venida del Señor? Y tú ¿Estás clamando porque esto suceda? Nos dejemos de buscar a Dios en oración, y no desfallezcamos en desear que Cristo vuelva pronto.

¿Que significa esto? que es posible que las personas cesen de orar. Que sean inconstantes en buscar de Dios. Que ya no suplique más a Él.

Semillas de Fe

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

DECISIONES TRASCENDENTALES

“Pero Rut respondió: —¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti!» Porque iré adonde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.” (Rut 1:16 NVI).

Rut y Noemí

No sé cuán de acuerdo estarás conmigo, pero, si hay algo en la vida que de verdad nos cuesta es, tomar decisiones. Sean pequeñas o grandes, decidir siempre es difícil. ¿A qué se debe? Al hecho de que no conocemos el futuro y por tanto no sabemos si el resultado de lo que decidiremos será bueno o malo. No sabemos si las cosas saldrán como pensamos. Sin embargo, no podemos evadir el hecho de que a cada instante, tenemos algo que decidir. Observemos en el vs citado que Rut tomó tres decisiones trascendentales, aun a pesar de la oposición de su suegra, ella estaba resuelta en lo que deseaba hacer, y no cambió de opinión: 

Primero, permaneció con su suegra pues le dijo: “iré a donde tu vayas, y viviré a donde tu vivas”. Sin importar en donde vivirían, a donde irían o como superarían las adversidades que afrontarían, Rut no la dejó sola. 

Segundo, renunció a su cultura, a su familia, a sus costumbres, y salió hacia una cultura totalmente distinta, dijo: “tu pueblo será mi pueblo”. Aun sabiendo que en Jerusalén podría ser rechazada, pues los moabitas no eran bien recibidos ahí, ella, dejó en el pasado sus tradiciones.

Finalmente, adoptó una nueva fe. La religiosidad de sus antepasados, los ídolos que había adorado, en los que siempre había depositado su fe, en los que siempre confió, los derribó de su corazón para siempre; su convicción estaba clara y por tanto confesó: “Tu Dios será mi Dios”. Siendo esta y sin temor a equivocarme la decisión mas importante en la vida de Rut. Esto, al final de todo, fue lo que permitió que Rut se convirtiera en una mujer que trascendería para la nación que hizo suya y para la simiente de Fe que surgiría del linaje de su tataranieto David.

Por tanto, debemos comprender que no existe una decisión mas trascendente que confesar como Rut: Tu Dios será mi Dios, aunque esto implique renunciar a cultura, creencias, costumbres, derribar ídolos en el corazón, o incluso apartarse hasta de la familia, para abrazar la fe en el Dios Todopoderoso, el cual envió a su único Hijo, para que todo aquel que en Él Cree, no se pierda, más tenga Vida Eterna.

Por tanto, debemos comprender que no existe una decisión mas trascendente que confesar como Rut: Tu Dios será mi Dios, aunque esto implique renunciar a cultura, creencias, costumbres, derribar ídolos en el corazón, o incluso apartarse hasta de la familia, para abrazar la fe en el Dios vivo.

Semillas de Fe

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

NO LLORES

12Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, he aquí, sacaban fuera a un muerto, hijo único de su madre, y ella era viuda; y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella. 13Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. (Lucas 7:12-13).

Viuda de Naín

Estos son apenas dos textos de una historia conocida por muchos. Es el relato de la sanidad del hijo de una viuda, ocurrido en Naín, una ciudad muy cercana a Nazaret. Sin embargo, en esta corta narración podemos ver como era y que hacía Jesús. Podemos no solo ver su poder sanador, el cual por cierto es maravilloso, sino también su sensibilidad ante las necesidades de los demás. Jesús dijo, no he venido a abolir La Ley sino a cumplirla, y parte del cumplimiento tenía que ver con la ayuda a las viudas, a los necesitados. Su gran amor, lo movió a compadecerse de aquella mujer, y la consoló trayendo a la vida a su hijo.

Hoy, tal como ayer, Jesús sigue compadeciéndose no solo de madres que hoy sufren por hijos enfermos, o ausentes, o que ha fallecido, o por hijos que están involucrados en vicios o que están cumpliendo alguna condena. Jesús se compadece del que sufre la perdida de cualquier ser querido, del que carece, del desesperanzado. Y al igual que en aquella oportunidad le dijo a la viuda, hoy también te dice a ti que sufres: NO LLORES, YO ESTOY AQUÍ, SOLO VEN A MI.

Hoy, tal como ayer, Jesús sigue compadeciéndose no solo de madres que hoy sufren por hijos enfermos, o ausentes, o que ha fallecido, o por hijos que están involucrados en vicios o que están cumpliendo alguna condena. Jesús se compadece del que sufre la perdida de cualquier ser querido, del que carece, del desesperanzado.

Semillas de Fe

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

DIOS PUEDE CAMBIAR LO MALO EN GRAN BENDICIÓN

A diferencia de sus hermanos José había borrado de su corazón la afrenta que ellos habían cometido en contra de él. 

Mientras que ellos aún mancillaban la memoria de su padre afirmando que él había mandado lo siguiente: “te ruego perdones la maldad de tus hermanos y su pecado, porque ellos te trataron mal…” (Gen 50:17a), José ya no tenía en su corazón ningún rastro de dolor. Él ya había borrado toda sombra de dolor. Y había arrancado también toda raíz de amargura de su corazón, sus palabras tan dulces y llenas de cariño en su respuesta lo dejan más que claro: “No teman ¿A caso estoy yo en el lugar de Dios? Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como hoy, y se preservara la vida de mucha gente. Ahora pues, no teman; yo proveeré para ustedes y para sus hijos… (Gen 50:19-21). 

La claridad, la sencillez en cada una de sus palabras nos revelan su corazón. Él por su lado y pese a que la afrenta había sido grande, ya había perdonado, ellos por su parte no podían vivir con la culpa y seguían atados al pasado. 

No cabe duda de que José era un hombre virtuoso, lleno de la Gloria de Dios, porque arrancar del corazón tanto dolor, tanto sufrimiento, desilusión, amargura, no es nada fácil. No solo porque la experiencia fue dramática sino porque encima el dolor fue infringido por la propia familia. ¿Te lo imaginas? Su propia sangre fue quien se encargó de herirlo. Lo desecharon, lo ocultaron, lo vendieron, mintieron y lo hicieron pasar por muerto. Lo desarraigaron del seno familiar cuando apenas tenía 17 años. Estoy seguro de que esto debe ser de las experiencias mas dolorosas en la vida de las personas. Sin embargo, él estoicamente lo había olvidado. Había logrado dejar en el pasado todo lo que tuvo que pasar a causa de la maldad de sus hermanos. 

¿Cómo se perdonan este tipo de ofensas? ¿Cómo se llega a este nivel de madurez? ¿Cómo se desarraiga del corazón tanto dolor? ¿Cómo puedo olvidar lo que me han hecho? 

De la vida de José podemos dar por lo menos 5 respuestas: 

1. José era un hombre fiel a Dios. Durante toda la narrativa bíblica, se nos dice que José fue un hombre que temía a Dios. Que desde su juventud buscó el rostro de Dios. Que su fidelidad no le permitió ofenderlo cuando fue tentado por la esposa de Potifar. Sus actos estaban en congruencia con la voluntad de Dios. Él vivía para Dios. 

2. José gozaba de la presencia de Dios. En repetidas ocasiones leemos que Dios estaba con José. Cuando administraba la casa de su amo, como cuando servía en la cárcel, cuando sufrió injusticias, afrentas, soledad, Dios estaba con él. La clase de relación que tenía José con el Señor era tal que le permitía llevar sus cargas livianamente. Todo siempre será más fácil si Dios está contigo. De eso no hay duda. 

3. José era maduro. ¿Cómo puedo saberlo? Para empezar, tantas experiencias dolorosas provocaron que, a temprana edad, madurara. Vivir lejos de casa hizo que su carácter se forjara, y sumado a los dos puntos anteriores, el resultado fue la madurez de José. 

Agreguémosle que su respuesta empezó por ubicar cual era su lugar y que lugar ocupaba Dios. Él les dijo: ¿Acaso estoy yo en el lugar de Dios? José tenía claro que no era él quien impartía justicia. Él no era quien decidía el castigo para ellos, ni las consecuencias que acarrearía para ellos lo que habían hecho. José era el segundo al mando en Egipto, pero Dios era el primero en su vida, y todo se lo había dejado en sus manos. José comprendió que él no iba a vengarse, primero porque temía a Dios y segundo porque no tenía el corazón para actuar mal en contra de ellos. Ya no cabía en su mente la idea de herir a sus hermanos por mas que estos se lo merecieran. 

4. José confiaba plenamente en Dios. Siempre es mejor confiar y descansar en Dios. En Su soberanía, porque al hacerlo, uno comprende que cada evento que ocurre en su vida no ha tomado por sorpresa a Dios, al contrario, Él a través de su voluntad permisiva ha hecho que de lo malo pueda surgir algo bueno. Dios permite cosas malas, pero de ellas siempre hace brotar cosas buenas. La vida de José fue de dolor y tristeza, pero el final en la mente de Dios fue de gozo. José comprendió que todo lo malo que vivió se convirtió en un magnifico medio para llevar la bendición del Señor a su familia. Dios torna lo malo en algo bueno. ¡Aleluya, extraordinario es el Señor!

Dios permite cosas malas, pero de ellas siempre hace brotar cosas buenas. La vida de José fue de dolor y tristeza, pero el final en la mente de Dios fue de gozo. José comprendió que todo lo malo que vivió se convirtió en un magnifico medio para llevar la bendición del Señor a su familia. Dios torna lo malo en algo bueno.

Quiero ser enfático en esto, porque este el pensamiento que deseo dejar claro en tu corazón: Todo el dolor, toda la amargura, toda la soledad, vergüenza, tristeza y abandono que sufrió José, Dios lo usó como instrumento para preservar la vida de los suyos. De la misma forma, todo cuanto tú pudieras estar sufriendo o cuanto has vivido ya, a manos de tu propia familia, esposo, padres, o el que me digas, Dios puede transformarlo en una bendición que probablemente hoy no entiendas, pero está a la puerta. Dios cambia todo tipo de amargura, y dolor en instrumentos de bendición. Él hace que las cosas malas que hoy vivimos luego sean experiencias que nos permitan levantar las manos y darle la Gloria a Él. 

5. José era un hombre generoso. Es verdad, ya José dijo que los perdonaría y que no les haría pagar su falta, pero el perdón sin acción no esta completo. José lo demostró porque, no solo los perdonó con palabras, también les demostró que hablaba en serio. Él, primero los calmó, les dijo que no temieran, luego les prometió que no solo se haría cargo de ellos, sino que también de su familia. Con hechos les hizo ver que las cosas viejas habían sido hechas nuevas, pues hay quienes dicen, yo perdono, pero no olvido. O, perdono, pero me las va a pagar. O, perdono, pero de aquí en adelante estas muerto para mí. Eso no es nada parecido al perdón. José perdonó de palabras y lo demostró con hechos. 

En conclusión, la vida muchas veces es injusta, no podemos negarlo. Y Dios lo sabe, Él mismo encarnado en Cristo, lo experimentó. Él en un grado mayor que José sufrió injustamente a manos de los suyos, sufrió mayor vergüenza, más angustia, fue acusado, fue condenado por cosas que no había cometido, le dolió profundamente que no creyeran en Él y más todavía tener que cargar el pecado de la humanidad. Pero lo hizo por amor, no solo para preservar la vida física de una familia, sino para preservar eternamente la vida de todo el que cree en Él. Así que, no pienses que Dios no te entiende o que te ha abandonado, al contario, Él quiere cambiar tu lamento en gozo, solamente ven a Él. 

Me despido como siempre diciéndote, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

Pd. Si te gustó este articulo compártelo,  mi deseo es que sea de bendición y edificación para quienes lo lean.

ACAPARAR ES SINONIMO DE NO CONFIAR EN DIOS. Ex.16

Introducción.

Desde que se propagó el Coronavirus en los distintos países del mundo, también se propagó el pánico, la incertidumbre, y el temor a morir. Las redes sociales, los noticieros de radio y televisión, la prensa, no han parado de hablar del tema. Expertos en la materia, así como también personas sin ningún tipo de expertíz y conocimiento sobre virus y epidemias han emitido opiniones por doquier. Esparciendo mas tensión entre quienes las atendemos. Por supuesto, como efecto dominó, los centros comerciales, los supermercados y los mercados de barrio fueron avasallados casi de inmediato ante el temor de quedarse sin insumos básicos. Largas colas se observan para adquirir productos alimenticios y de higiene. Vemos noticias donde los anaqueles limpieza prácticamente han quedado vacíos. Incluso algunas imágenes circulan de personas que se han peleado por obtener algo siquiera de estos productos que los haga sentir mas tranquilos. 

Objetivo del articulo. 

Estas acciones son precisamente lo que han motivado este articulo. Tras observar el comportamiento, la conducta que como seres humanos hemos evidenciado ante la amenaza que estamos sufriendo, mi intención es que podamos ver a la luz de la Palabra de Dios, cómo debería ser nuestra actitud ante este tipo de circunstancias, puntualmente en lo que respecta a poder mantener la calma ante las situaciones, a no permitirnos caer en el pánico, a no olvidar que en medio de todo Dios tiene el control de lo que sucede en el mundo. Y sobre todo, que podamos aprender que CUANDO ACAPARAMOS EVIDENCIAMOS QUE NO ESTAMOS CONFIANDO EN DIOS PLENAMENTE. Para ello vamos a meditar en uno de mis libros favoritos de la Biblia, el Libro de Éxodo. 

En el capítulo 16 se nos cuenta que como en otras oportunidades, el Pueblo de Israel comenzó a renegar por las condiciones en las que se encontraban. Un mes había pasado desde que habían partido de Egipto hacia la tierra a la que Dios los llevaba en cumplimiento fiel al Pacto que siglos atrás había hecho a su amigo Abraham. Esta incomodidad, dice el autor, los llevó a añorar lo que habían dejado en Egipto. Rezongaban porque en su peregrinaje ya no disfrutaban de los supuestos banquetes que se daban en su anterior vida. Parece que de pronto olvidaron que allá lo único que tenían a diario eran azotes, maltratos y humillaciones, sin olvidar las carencias en sus familias y hogares.

Ante tal actitud, DIOS EN SU INFINITA MISERICORDIA DECIDIÓ ENVIARLES COMIDA. Codornices y Maná (símbolo del Pan de Vida en el Evangelio de Juan), fue el menú que les prometió. No sin antes instruirlos en cómo sería la forma mas justa en que ellos recibirían la bendición que les daría. Dicen los vs. 4-5 que Dios le dijo a Moisés: “Mira, haré llover alimento del cielo para ustedes. Cada día la gente podrá salir a recoger todo el alimento necesario para ese día. Con esto LOS PONDRÉ A PRUEBA PARA VER SI SIGUEN O NO MIS INSTRUCCIONES. El sexto día juntaran el alimento y cuando preparen la comida habrá el doble de lo normal”. La promesa no tardó mucho en cumplirse, DIOS SE GLORIFICÓ ANTE ELLOS ENVIÁNDOLES LO QUE DE MALAS FORMAS NI SIQUIERA PIDIERON.

De lo anteriormente escrito hay un buen numero de Semillas de Fe que me gustaría sembrar en la buena tierra de tu corazón, sin embargo, quiero presentarte al menos tres, las cuales describiré brevemente.

  1. Primer Semilla de Fe: CUANDO ACAPARAMOS PERDEMOS DE VISTA LOS PROPOSITOS DE DIOS. Dado que el Pueblo desconocía para donde iba, y que no estaban acostumbrados a viajar mas lejos que de la casa a los trabajos forzosos, y que el sol del desierto los agotaba considerablemente, lo único que podían ver era su “PRECARIEDAD” ACTUAL Y NO LA BENDICIÓN FUTURA. El Pueblo de Dios estaba mas enfocado en sus problemas, su entorno, en el desierto, QUE EN EL PROPÓSITO DE DIOS TENÍA PARA SUS VIDAS. No podían ver cómo Dios estaba obrando a cada paso que ellos avanzaban. Refunfuñaban, renegaban, perdiendo de vista que Él nunca los había abandonado, ni aun cuando ellos se sintieron sin esperanza en medio de su sufrimiento. Que Dios cumpliría Sus propósitos pese a ellos mismos. 
    • Así que no perdamos de vista en ningún momento y en ninguna circunstancia los propósitos que Dios tiene para nuestras vidas. Él esta obrando en cada familia, en el mundo entero, en cada pueblo y nación. Si ha permitido que todo esto ocurra, Él sabe porque es. Muchos aprenderemos grandes lecciones por estas circunstancias, muchos, como yo por ejemplo, retomaremos viejos hábitos, pues ya hace un tiempo no escribía por asuntos laborales. Otros aprenderán a administrar sus recursos, o descansarán. Muchos aprenderán a compartir, a hacer pausas en sus días ajetreados, en fin, son tantas cosas buenas que podrán salir de todo esto, pero entendamos que todo esto es parte de un Plan soberano de Dios. 
  2. Segunda Semilla de Fe: CUANDO ACAPARAMOS PERDEMOS DE VISTA LAS BENDICIONES DE DIOS. Cuando nos enfrentamos a grandes adversidades nuestro corazón queda al descubierto. Emana desde dentro todo lo que nuestro Señor Jesucristo dijo: las intenciones egoístas y pecaminosas que allí tenemos. Es decir lo que verdaderamente sentimos. El Pueblo mostró ser egoísta, desagradecido, incapaz de rogarle humildemente al Señor que los ayudara. Sin embargo, Dios en Su Soberanía actuó de acuerdo a Su Esencia. Sin importar como era el Pueblo, ÉL LOS BENDIJO. EL PUEBLO NO PIDIÓ Y ÉL LOS BENDIJO. ÉL PUEBLO FUE DESAGRADECIDO, Y AÚN ASÍ, DIOS LES DIO LO QUE ELLOS NO SUPIERON NI PEDIR. 
    • Entonces, SI ACAPARAMOS DE FORMA EGOISTA PERDEMOS DE VISTA QUE DIOS POR SU INFINITA MISERICORDIA YA NOS HA BENDECIDO PORQUE ÉL ACTUA DE ACUERDO A SU VOLUNTAD Y NO EN FUNCION DE NUESTROS ACTOS. Que esa conducta no evidencia la naturaleza de los hijos de Dios. Que pensamos más en nosotros mismos que en los demás. Jesús enseñó que TODO AQUELLO QUE QUERAMOS QUE LOS HOMBRES HAGAN CON NOSOTROS, DEBIAMOS HACERLO NOSOTROS POR ELLOS. TAMBIÉN ENSEÑÓ QUE DEBIAMOS AMAR A NUESTRO PROJIMO COMO A NOSOTROS MISMO Y QUE ESTE SEGUNDO MANDAMIENTO ERA IGUAL DE IMPORTANTE QUE EL PRIMERO. Por lo tanto, no actuemos como si desconfiáramos de que Dios va a proveer lo necesario para nuestra vida. Al contrario pensemos que en lo poco o en lo mucho debemos siempre mantenernos contentos, con gozo, que las circunstancias jamás nos deben hacer perder el Gozo que el Señor nos da. Que Dios se ocupa hasta de seres pequeños como las aves, entonces como no va cuidar de sus hijos. Y que aun sí el permitiera que no tuviéramos nada, nuestra esperanza esta en las cosas de arriba. 
  3. Tercer Semilla de Fe: CUANDO ACAPARAMOS MOSTRAMOS QUE NO SABEMOS SEGUIR INSTRUCCIONES DE PARTE DE DIOS. Cuando Dios le comunicó a Moisés que bendeciría al Pueblo con lo que ellos no le habían pedido, lo instruyó, le explicó cómo debía Pueblo recibir lo que Él enviaría. FUE CLARO AL DECIR QUE A TRAVÉS DE SU CONDUCTA ÉL SABRÍA CUANTO LE CREÍAN. EN OTRAS PALABRAS, PROBARÍA LA FE DE ELLOS SI SEGUIAN AL PIE DE LA LETRA SUS INSTRUCCIONES
    • “Mira, –dijo el Señor– haré llover alimento del cielo para ustedes. Cada día la gente podrá salir a recoger todo el alimento necesario para ese día. Con esto LOS PONDRÉ A PRUEBA PARA VER SI SIGUEN O NO MIS INSTRUCCIONES. El sexto día juntaran el alimento y cuando preparen la comida habrá el doble de lo normal”. Además Moisés antes que recibieran la bendición replicó al Pueblo todas las instrucciones que el Señor había dado. A continuación las enlisto: 
  • REUNIR SOLO LO NECESARIO. El v.16 dice: “este es el pan que el Señor les da para comer. Dice el Señor: CADA GRUPO FAMILIAR JUNTARÁ TODO LO QUE NECESITE. Recojan dos litros por cada persona en su carpa”
  • NO GUARDEN DEMÁS. Luego que cada uno obtuvo lo que necesitaba Moisés agregó, v.19: “No guarden nada para el día siguiente”
  • NO PIERDAN EL DIA DEL SEÑOR. Para el sexto día dice el v.23 que Moisés les dijo: “Mañana será un día de descanso absoluto, un día sagrado de descanso, reservado para el Señor. Así que horneen o hiervan hoy todo lo que necesiten y guarden para mañana lo que sobre”, la parte final del v.26 dice: “el séptimo día no habrá alimento en el campo”.

Pero siendo un pueblo desobediente, inseguro, desconfiado no supieron seguir instrucciones. Dice el v.20 dice que como siempre algunos no obedecieron y su sorpresa fue que todo lo extra que recogieron se agusanó y los hogares se inundaron por la pestilencia que se soltó, además que Moisés se enojó con ellos por su irresponsabilidad. Pero de nuevo dice el v.27 que “algunas personas salieron a recoger el séptimo día, pero no encontraron alimento”

Como vemos, acaparar más de lo que podían, guardar para el siguiente día, salir a buscar cuando debían descansar, EVIDENCIÓ SU INCREDULIDAD A DIOS. El pasaje dice que a ninguno le hizo falta. Algunos recogieron mucho y otros poco, pero todos tuvieron lo justo. ¿Por qué? PORQUE DIOSES JUSTO Y EN SU JUSTICIA SIEMPRE LE DA A CADA UNO LO QUE NECESITA, LO SUFICIENTE PARA SATISFACER SUS NECESIDADES. Cuando ACAPARAMOS PERDEMOS DE VISTA QUE NO SABEMOS SEGUIR INSTRUCCIONES Y QUE DIOS SABE DE QUE TENEMOS NECESIDAD AUN SIN QUE NOSOTROS SE LO PIDAMOS DICE EL EVANGELISTA. Así que seamos luminares en medio de la oscuridad, seamos Pueblo que da, que comparte, que no piensa solo en sí mismos. Amemos, demos que solo así dice el Señor que recibiremos. 

Concluyendo entonces diremos que aun cuando estos tiempos son difíciles, oscuros, inciertos, no podemos comportarnos de forma contraria a lo que Dios pide de sus hijos. Dios sigue obrando, sigue amando y cuidando a Su Pueblo que es Su Iglesia. Por tanto, no perdamos de vista los propósitos de Dios, tampoco Sus Bendiciones Eternas, y sobre todo aprendamos a seguir las instrucciones de parte de Él pero también las que las autoridades nos dictan para resguardar la vida de quienes nos rodean. 

Me despido como siempre diciéndote: haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

La Salvación es un Regalo de Dios (conclusión).

Continuando con la serie: La Salvación es un Regalo de Dios, hablaremos sobre el agente divino de la salvación es decir Dios. Abordaremos el tema de la Gracia y La Fe. Además explicaremos que la salvación no se obtiene por ningún mérito propio o por obras como menciona Pablo, para finalmente concluir con el tema abordado. Para un mejor comprensión ver los artículos anteriores.

gracia

La salvación por Gracia divina

Esta porción ofrece sin lugar a dudas nuevamente una revelación maravillosa respecto al carácter de Dios. Pablo, muestra a través de estos dos versos, una clara explicación de lo que Dios es capaz de hacer solo por el puro afecto de su voluntad. Por ellos se ha analizar cada verso con sumo cuidado para lograr un mejor entendimiento de lo que Pablo esta revelando de Dios.

Dios es el agente de la Salvación

En el verso 8 Pablo dice: 8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. Ya en el verso 5 Pablo había introducido esta expresión. Por gracia sois salvos. Ahora, Pablo ha de conectar lo dicho en vs. 6 y 7, a través de una palabra que explica o da la razón del cómo el hombre ha pasado de muerte a vida. Y de dónde provino tal bendición, así como también, explicará quién es el autor de gran majestuosa obra. Hay cuatro palabras teológicas que son clave en este pasaje: gracia, salvación, fe y don. Y son clave y teológicas porque son los elementos que explican la obra salvífica de Dios. Revelan como es Dios respecto a lo que ha planeado aun desde la fundación del mundo para los seres humanos.

La Gracia de Dios

“La Gracia es la causa y la razón de la salvación, Pablo destaca aquí que todo lo alcanzado en la experiencia de la salvación y la salvación misma es solamente por la Gracia de Dios”.[1] Existen otros pasajes paralelos a este que hablan acerca de la salvación por la Gracia. Uno de ellos es Hechos 15:11, Lucas dice: antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. Tito 2:11 dice: porque por la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, en 3:7 siempre en Tito, Pablo dice: para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Cada pasaje a excepción de las palabras de Pedro en Hechos 15, registra la teología paulina con respecto a la Gracia como los agentes de la Salvación. La razón por la que se hace énfasis en este punto es porque se pretende señalar que la Salvación es una obra absoluta de Dios. El Salmo 3:8 dice: la salvación es de Jehová, la salvación esta vinculada con la Gracia. De principio a fin. En Génesis 3:15, Dios ya advertía sobre la simiente de la mujer que habría de vencer sobre la muerte.

“En todo el proceso desde la dotación del Salvador, en el cumplimiento del tiempo (Jn. 3:16; Ga. 4.4; 1Pe. 1:18-20), pasando por la ejecución del sacrificio expiatorio por el pecado en la Cruz, luego el llamamiento a salvación, la regeneración espiritual y la glorificación final de los redimidos, está comprendido en un todo procedente de la Gracia (Ro. 8:28-30)”. [2]

En la segunda carta a Timoteo, Pablo dice: quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. John MacArthur comenta: “Dios diseñó soberanamente la salvación; la inicia, sostiene y completa soberanamente. Él nos ha perdonado, justificado y librado del pecado y de Satanás, de la muerte y del infierno. En todo sentido y en todo tiempo –pasado, presente y futuro – Dios es nuestro Salvador”.[3]

Por medio de la fe

El Evangelio de Juan revela el propósito por el cual fue escrito: pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y  para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Es por ello que otra de las palabras teológicas clave es la Fe. La Fe es el instrumento para alcanzar la salvación. Instrumento es como el medio, no la causa. Es pues la Fe en cristo lo que asegura la Salvación. Creer que Cristo es el hijo de Dios, el Mesías esperado. Pero no es creer de forma somera, sino de todo corazón. Ro. 10:10 dice: porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. En Juan 3:15 dice: para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.  Fe es creer. Todo aquel que escucha el mensaje esta siendo llamado a creer. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Ro.10:17). Es imposible para el hombre que no cree alcanzar la Salvación. Porque todo hombre que no cree ya ha sido condenado, (Jn. 5:24). Así una vez mas puede observarse que el proceso salvífico proviene de Dios, porque sí la fe llega por oír la Palabra de Dios, entonces es Dios el que convence a todo individuo de pecado por medio de Su Santo Espíritu. “La fe tiene una naturaleza adhesiva, vincula al creyente con aquel que es objeto de su fe. La salvación no es el resultado de creer ciertas ideas o de tomar una decisión de carácter emocional, sino de ser unido a Cristo”.[4]

 Es don de Dios

No de vosotros dice Pablo, ni la fe, ni la salvación proviene del corazón humano sino que proviene del amor de Dios. Es un Don divino. El Don debe entenderse como una dadiva, un regalo que Dios da, un donativo, o una entrega que parte del corazón de Dios. Pablo en Ro. 6:23 hace el contraste entre lo que se obtiene como pago por el pecado y lo que se recibe como regalo de parte de Dios, dice: porque la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor Nuestro. “Por definición una dadiva es algo gratuito, pero a fin de evitar que alguien subestimara la magnitud de la gracia de Dios, Pablo habla de la dádiva de Dios”[5], para concluir esta sección entonces: la salvación es que la salvación es un regalo de Dios, por medio de la Gracia, es decir por medio de algo por lo cual no trabajas ni haces nada para merecer sino que es Dios quien lo desea hacer. El Don de Dios es solo un motivo por el cual cada día el creyente debe estar agradecido, sujeto a Su Voluntad y perseverando por cada día ser más como Cristo. Esto abre el análisis del verso 9.

La salvación no es por obras

            Obras humanas

Esta sección se vuelve menos complicada habiendo explicado el verso 8. Pablo dice que la Salvación es dada por Dios, pero 9no por obras, para que nadie se gloríe. Pareciera hasta de más este verso porque pareciera que el verso anterior fue demasiado claro, sin embargo, el v.9 solo viene a enfatizar el argumento de Pablo para dejar muy en claro que el hombre no tiene ni la posibilidad de presumir que pudo hacer algo en el proceso de la Salvación. Cuando Pablo expresa que la salvación no es por obras, esta diciendo que ni las obras que se hacen para cumplir la Ley, para el caso de los creyentes que provenían de ese contexto, ni las obras que podían hacer los gentiles en sus rituales anteriores, podrían salvarlos. Generalmente una persona cuando hace mas esfuerzo en una tarea busca ser reconocida. Ese reconocimiento lo lleva a sentirse orgulloso de lo que ha hecho. Como un atleta que busca ser el mejor para ser reconocido de todos. En el tema de la Salvación Pablo esta diciendo que el hombre no tiene nada de que gloriarse porque nada ha hecho para salvarse, y todo lo que pudo hacer, le hubiera servido.

Nadie puede hacer lo bueno

Las obras de una persona no regenerada son por naturaleza mala, incapaces de salvarlo, por eso Pablo cita en Ro. 3, el Salmo 14 que dice: no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. No hay una sola persona que en su condición de maldad sea capaz de pensar en hacer algo lo suficientemente sustancial para conseguir que Dios lo perdone. Las obras, o esfuerzos humanos nunca iban a poder posicionarlo delante de Dios, o llevarlo a ser coheredero con Cristo. Muy probablemente sí el hombre tuviera el deseo de hacer algo para alcanzar su salvación, la misma soberbia que en él existe lo llevaría a la jactancia. En 1Cor 1:27-31, Pablo dice que Dios escogió tanto a débiles como a viles y menospreciados para avergonzar a los sabios, a los fuertes, con la finalidad que nadie se gloríe, y si es que acaso quiera o desee un creyente jactarse de algo, que lo haga pero en el Señor. Otros pasajes similares en el contexto remoto de la Biblia, son el del Evangelio de Lucas, Jesús les dijo a sus discípulos: pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos, (Lucas 10:20).

Y también en Deut. 7 Dios le dice a la nación de Israel que los escogió: no por ser vosotros mas que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el mas insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de faraón rey de Egipto, (Deut. 7:7:8), en el capitulo 9, hace énfasis a esto: no piense en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja delante de ti. No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, (Deut. 9:4-5a). Nunca se trata de lo que el hombre pueda hacer, siempre es por lo que Dios quiere hacer. No es como se ha visto, por su justicia, o por ser mejores o mas capaces es que Dios toma a una persona sino porque Él así lo desea. Tiene misericordia de quien desea tenerla.

Conclusiones finales

La Salvación no puede ganarse por medio de sacrificios, o rituales, por bondad, buenos deseos, ni por medio de rituales religiosos, o por medio de penitencias, la Salvación es en lo absoluto un proceso que Dios lleva a cabo de principio a fin. Dios da a cada uno según Él desea. Si alguno quiere ir en pos de Cristo, debe negarse así mismo, renunciar a su ego, su soberbia. Creer en Cristo, poner su absoluta confianza en Él, y permanecer unido a Él. Pues la fe en Él, lo hace participe de sus bendiciones.

Dios salva, sin necesidad alguna de que el hombre se esfuerce, Él da, provee para cambiar de un estado de muerte espiritual a uno de vida, y vida en abundancia. Pasar de un estado a otro puede alcanzarse por medio de Cristo. Él es el camino al Padre, el único camino. La Salvación es definitiva desde que una persona pone su fe en Cristo, desde ahí ha pasado de muerte a vida. De ahí, solo queda dejar atrás el pecado, vivir en santidad y esperar la glorificación futura. La salvación fue consumada por Cristo en el pasado, pero sus efectos siguen estando vigentes en el presente y así mismo en el futuro. Aunque una persona puede jactarse de sus méritos propios, Pablo deja en claro que el hombre no debe jactarse de nada, y si lo hace debería hacerlo del tipo de comunión que tiene con Dios.

[1] Samuel Pérez Millos, Comentario exegético al griego del Nuevo Testametno: Efesios, (Editorial Clíe: Barcelona, España), 149.

[2] Ibíd. 149.

[3] John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: 2Timoteo, (Editorial Portavoz: Grand Rapids, Michigan, 2012), 30.

[4]Klyne Snodgrass, Comentario de Efesios, Trad. Pedro L. Gómez, (Editorial Vida: Miami, Florida, 2009), 130.

[5] John MacArthur, Romanos, 397.

La Salvación es un Regalo de Dios (2da Parte)

En este articulo retomamos la serie que iniciamos hace ya tres años y consideramos pertinente retomarla. De antemano mil disculpas y desde ya les comento que estaremos publicándola completa en los próximos días. La Serie de Artículos se titula: La Salvación es un Regalo de Dios, fundamentada en lo escrito por Pablo en la carta a los Efesios, específicamente en el capitulo 2. Para una mejor comprensión de esta segunda parte, les pediría a nuestros lectores ver La salvación es un regalo de Dios (1era Parte).

En este articulo, se abordarán asuntos como: el nuevo estado de vida espiritual que una persona adquiere cuando ha puesto su fe en Jesucristo y es Salvo. Conoceremos dos atributos morales de Dios, La Misericordia y Su Amor. Y finalmente conoceremos que posición ocupa el creyente en su nuevo estado de Gracia.  E

El nuevo estado de vida espiritual

El contraste entre las dos naturalezas se encuentra en el  2:4-5, Pablo escribe: pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), primero hay que destacar del v.4, dos atributos de Dios que el apóstol Pablo señala. Y en segundo lugar, la circunstancia en las cuales muestra Dios estos atributos.

Dios es rico en misericordia y gran amor

La naturaleza o esencia de Dios esta constituida por lo que Él es, no por lo que Él hace, es lo que distingue a Dios, de lo que esta compuesto, es parte de su Ser, de todo aquello que Él posee en sí mismo. Millard Erickson define los atributos de Dios así: “Cuando hablamos de los atributos de Dios, nos referimos a las cualidades de Dios que constituyen lo que es, las características mismas de su naturaleza… Los atributos son cualidades de la Divinidad en su conjunto”.[1] Entre los atributos, de Dios, están los atributos morales[2]. Uno de ellos es es Su Misericordia y otro Su gran amor. Esta misericordia va dirigida a aquellos que están en condiciones de aflicción, angustia, dificultad, o como los dice en el pasaje, aun en la peor de las circunstancias como la muerte espiritual, Dios muestra su misericordia.

 En cuanto al amor como otro atributo moral de Dios, puede decirse que: “Dios se da enteramente a nosotros, el amor como entrega de sí mismo para beneficio de otros. Este atributo de dios muestra que es parte de su naturaleza dar de sí mismo a fin de dar bendición o bien a otros”.[3] Dios se entregó plenamente cuando entregó a Jesucristo. Juan 3:16, la cita por excelencia lo dice: de tal manera amó Dios al mundo, que entregó a su hijo, con el superlativo, de tal manera, puede entenderse que ese amor es incalculable. Es un amor que refleja desinterés hacia algo en particular e interés por un mundo caído. ”En el judaísmo rara vez (o nunca) se hablaba de que Dios amara al mundo aparte de Israel. Dios desea alcanzar este mundo por medio, su hijo. Afirmar que el amor de Dios se extiende mas allá de los limites raciales o nacionales es una idea singularmente cristiana”.[4] Y pudiera agregarse, singularmente maravillosa.

En el contexto paralelo, el apóstol Pablo, dijo en Romanos 5:8:  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun  pecadores, Cristo murió por nosotros. A lo cual John MacArthur comenta: “Esa clase de amor inmerecido y abnegado está por completo fuera de la comprensión humana, pero ese es el amor que el Dios justo e infinitamente santo tuvo para con nosotros siendo aun pecadores”[5] Dios por medio de Cristo ha dado vida a los pecadores. La primera mención de la salvación por Gracia, aparece al final del v.5 y será comentada en párrafos posteriores.

Dios lleva al pecador a una nueva posición

Los vs. 6-7 son la muestra de un estado distinto del creyente en una época presente y posterior a la muerte espiritual. Pablo dice: 6Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con Él en regiones celestes, Ahora es necesario preguntar ¿a qué se refiere Pablo con la resurrección con Cristo? la respuesta estriba en el hecho de considerar el estado espiritual en el cual se encuentra una persona antes de Jesús y que la resurrección es el nuevo nacimiento espiritual con Cristo. El hombre como se ha dicho estaba muerto, pero la unión con Cristo, el acercamiento por medio de la cruz de Cristo, le da vida. Lo resucita a una nueva clase de vida. Justo en el momento que recibe la salvación su estado espiritual cambia. Muere al pecado y resucita a la justicia de Dios. Por ello, es imposible que el hombre que ha sido salvo pueda continuar viviendo como antes cuando estaba muerto en sus delitos.

Al mismo tiempo, ya en el presente el creyente disfruta de las bendiciones espirituales que están en los lugares celestiales. Es decir en la esfera en donde Dios se encuentra, donde todas la bendiciones están reservadas para el que es salvo. Pablo dice: Si, pues, habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios (Col. 3:1). Pongan la mirada en aquellas promesas maravillosas que aguardan por ustedes. Y si bien es cierto que hay promesas que han sido dadas ya, otras serán dadas en tiempos postreros. William Hendriksen comenta: “No recibimos toda esta gloria de una sola vez. Sin embargo, el derecho a recibirla en forma plena está asegurado y la nueva vida ya se ha iniciado”.[6] Según el v.7, Dios lo hace: 7para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramo sobre nosotros en Cristo Jesús. El propósito de Dios dar a conocer Su Gracia, para que por medio de Su Iglesia se revele su incomparable riqueza. Es la iglesia el exponente principal de toda esa bondad divina. El Evangelio revela a Jesucristo, quien a su vez muestra al Padre, el creyente revela la acción de Cristo por el amor del Padre. La eternidad será fiel testigo de la gran bondad de Dios que fue derramada sobre los creyentes.

Entonces, habiendo visto que existen dos estados espirituales para cada ser humano, antes y después de Cristo, es decir que sin Cristo los seres humanos están muertos, completamente lejos de Dios, siendo gobernados por el reino de las tinieblas, dominados y esclavizados al pecado, siguiendo sus propias pasiones, pero, ya en Cristo, hay un nuevo estado de vida espiritual. Dios se lo concede a través de su Misericordia y Su gran Amor, dos de sus atributos morales que goce en el presente de grandes bendiciones y que muchas otras aguardan para el día de la resurrección final. Además se vio que la posición del creyente cambia. Pasa del reino de las tinieblas al Reino de Dios. Y, por lo tanto la forma de vida, su actitud, su conducta debe estar basada a su nuevo estado de vida. Ahora puede explicarse y entenderse lo que significa la salvación por Gracia divina. Y, cómo es Dios quien se encarga de realizarla, como Dios muestra cuán grandes y ricas bondades tiene para cada creyente.

[1] Ibíd. 289.

[2] Wayne Grüdem, Teología sistematica, (Editorial Vida: Miami, Florida, 2007), 206.

[3] Ibíd. 205.

[4] Gary M. Burge, Juan: comentarios bíblicos con aplicación, (Editorial Vida: Miami, Florida, 2011), 111.

[5] John MacArthur, Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Romanos, Trad. John Alfredo Bernal, (Editorial Portavoz: Grand Rapids, Michigan, 2010), 326-7.

[6] William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento: Efesios, (Gran Rapids Michigan: Libros Desafío, 1984), 93.

 

PONER A DIOS EN PRIMER LUGAR SIEMPRE TRAE RECOMPENSAS

En cierta ocasión un intérprete de la Ley le  preguntó al Señor Jesucristo: ¿Cuál era el principal mandamiento? Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento”, agregó el Señor (Mt 22:37-38).  De más está decirlo pero en todos los ambientes cristianos esta afirmación es muy conocida. Ahora bien, la experiencia nos muestra que a pesar de saberlo pocos verdaderamente lo ponemos en práctica, pues hay un dicho popular que reza: del dicho al hecho hay mucho trecho. Hay una gran distancia entre decirlo y vivirlo. Hablar no cuesta nada, hacer las cosas es lo verdaderamente complicado.

Decir: “amo a Dios por encima de todo lo demás” suena bonito, pero hacerlo es algo totalmente distinto. Cantamos: “te amo más que a mi vida”, pero pensándolo bien, ¿verdaderamente es así? Poner a Dios por encima de mi propio ego, por encima de mis gustos, mis ambiciones, mis pasiones, mi familia, mi trabajo, mis amigos, eso sí que es amarlo. Eso sí refleja que Cristo es el Señor de mi vida y que por encima de todo amo a Dios.

En la vida se nos presentan oportunidades donde debemos mostrar si eso es una realidad propia o si son solo frases trilladas. Por ejemplo, la “viuda de Sarepta”. Ella vivía precariamente. Dice la Biblia que además de ser viuda, tenía un hijo. Aunque no hay una descripción precisa, suponemos que su hijo era apenas un niño porque dependía de su madre. Lo cierto es que apenas sobrevivían. Además, por aquellos días no había llovido por mandato de Dios a causa de la idolatría del pueblo. Elías le declaró al rey Acab: vive el Señor, Dios de Israel, que ciertamente no habrá rocío de lluvia en estos años, sino por la palabra de mi boca”(1Re 17:1). Y así fue, dejó de llover por mucho tiempo, y como era de esperarse esto afectó cultivos, ganados, todo. La economía de los más pobres se vio afectada severamente a causa de la insensatez del gobernante en turno y los que le antecedieron.

Después de esto, Elías el profeta, estuvo un tiempo viviendo cerca del arroyo de Querit al oriente del Río Jordán. Ahí dice la Biblia que: cuervos lo alimentaban con pan y carne durante la mañana y la tarde (1Re 17:5-6). Fue hasta que el arroyo se secó que Elías nuevamente tuvo que mudarse a otro sitio. Dios le dijo que fuera a Sarepta, y que allí una viuda se encargaría de su sustento (1Re 17:9). Obedientemente dice en el v 10 que Elías hizo lo que Dios le mandó.

Y aquí entra en escena la tan conocida “viuda de Sarepta”. Cuando Elías se presentó con ella le dijo: “Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba. Cuando ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Pero ella respondió: vive el Señor tu Dios, que no tengo pan, sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy recogiendo unos trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que comamos y muramos” (1Re 17:10-12). Si se musicalizara esta escena al estilo Hollywood seguramente oiríamos las notas de un violín triste y sombrío mientras ella le describe al profeta la desgracia en la que se encontraba. Puedo ver además al profeta Elías sintiendo gran compasión por aquella mujer mientras ésta le describía su situación. Quizás pensó, aquí no habrá pan y carne como lo hubo antes, pero estoy seguro que confiaba en lo que Dios le había dicho: “yo he mandado a una viuda de allí que te sustente” (1Re 9b).

Dice v.13: Entonces Elías le dijo: “No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu hijo”. Si el profeta hubiera dicho solamente esto, estoy seguro que aquella mujer y nosotros también diríamos dentro de sí: “este profeta como que no me entendió, le estoy diciendo que ya no queda más que solo para una ración y me está pidiendo que le haga a él y luego que le prepare a mi hijo, ¿de dónde quiere que saque para todos?”. Pero bendito Dios que nos da las Semillas de Fe suficientes para que nosotros al igual que la viuda no tengamos temor pues dice v. 14 que él le dijo: “Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se acabará la harina en la tinaja ni se agotará el aceite en la vasija, hasta el día en que el Señor mande lluvia sobre la faz de la tierra”. En ese momento la música del violín ya no se hubiera escuchado más. Casi imagino que se oiría una orquesta entera in crescendo triunfalista.

Fue en este preciso momento que aquella triste mujer tenía que tomar una decisión, debía decidir si ponía en primer lugar a Dios o no. Debía decidir si le creía al profeta o simplemente cocinaba, comía ella y su hijo y moría. Era ellos o el profeta de Dios. Al fin de al cabo él nunca se presentó como el profeta de Dios, posiblemente ella lo reconoció por su vestidura, pero, ella pudo dudar de sus palabras. Sin embargo, dice el v.15a que ella hizo: “conforme a las palabras de Elías”. En otras palabras, ella puso a Dios en primer lugar. Ella decidió creer que Dios cumpliría su promesa. Ella pudo pensar: así como ya no llovió por boca del profeta, así mismo la comida no escasearía en mi casa.

Dice la segunda parte del v.15 y el v.16, que: “ella, el profeta, y su hijo  comieron por muchos días. La harina de la tinaja no se acabó ni se agotó el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio de Elías”. A este parte, seguramente la música que le pondríamos seria, un coro de ángeles dando gloria a Dios. La mujer puso en primer lugar a Dios y esto trajo recompensas. Dios fue primero que ella y su hijo y Dios la premió.

Quiero sembrar algunas Semillas de Fe en tu corazón.

  1. Humildad. Elías humildemente le pidió a la mujer que le sustentara. Vimos que cuando Elías llegó le dijo dos veces a la mujer: “te ruego me des agua” y “te ruego también que me traigas pan”. Pese a ser el hombre de Dios, profeta de Dios, no llegó imponente, no llegó soberbio, no llegó exigente con aquella mujer. Fue de manera sencilla, humilde a pedirle que lo alimentara. Si tú eres un misionero, un pastor, un siervo del Señor, aprende a pedir a tu iglesia enviadora, o a tus ofrendantes o a tu grey, con humildad. Nunca te impongas ante ellos o les exijas, porque recuerda que Dios es quien te envía y Dios es quien te sustenta.

 

  1. Obediencia. Elías sufrió las consecuencias de la falta de lluvia. Y aunque parecía inverosímil dos veces Dios le mostró que Él estaba en control de las cosas. Lo envió al arrollo y lo sustentó. Lo envió a Sarepta y también lo sustentó. Elias obedeció porque creía en Dios, confiaba en Él. Dios era primero que él mismo. No renegó porque lo envió a lugares incomodos, con personas extrañas, al contrario, obedeció al Señor todo el tiempo. De igual manera la mujer obedeció la voz del profeta. Hizo las cosas “conforme” a lo que le pidió. Si Dios está hablando a tu vida en este tiempo, y a ti te parece extraño lo que Él habla, no preguntes, solo obedece. Ni Elías ni la mujer cuestionaron las ordenes, y Dios los recompensó.

 

  1. Fe. Se necesita fe para creer que no llovió porque Elías lo dijo. Se necesita fe para creer que cuervos alimentaron a Elías con pan y carne. Se necesita fe para creer que Dios sustentaría la casa de aquella mujer. Se necesita fe para creer que las tinajas de harina y aceite no escaseaban. Se necesita fe para creer que Dios cumple todas sus promesas. No sé si por este tiempo te has estado cuestionando, si has estado dudando, si estas atravesando circunstancias donde estas cuestionando tu fe, pero yo te animo a que no dudes, Dios es el mismo de ayer, de hoy y lo será por la eternidad. Si Dios hizo maravillas antes, también las hará hoy de acuerdo a su voluntad.

 

  1. Soberanía. La viuda de Sarepta no tenía idea de lo que Dios había planeado para ella. No imaginaba que Dios había trazado un plan donde probaría si ella en verdad lo amaba más que a nadie en el mundo. Quizá ella estuvo orando por muchos días a causa de su necesidad, quizá Dios vio su desesperación, quizá Dios pensó hoy responderé a la súplica de esta mujer, en verdad no lo sé, pero lo que sí sé es que Dios le anticipó a Elías que ella lo sustentaría. Él ya sabía que habría de hacer. Lo mismo te digo a ti, hoy al igual que aquella mujer, al igual que Job, no sabes lo que Dios está planeando en el cielo para tu vida. No sabes que ha preparado Dios. No sabes como Dios probará tu fe. No sabes que está ocurriendo en la mente y en el corazón de Dios, pero lo que si debes saber que aun cuando tú lo desconozcas Dios es soberano por encima de todo, y que sus caminos son perfectos. Que sus planes son distintos a los tuyos. Sus planes son de bien y no de mal.

 

  1. Trabajo. Dios recompensó la fe de la viuda proveyéndole el sustento. Sin embargo dice el v.14 al final que Dios los sostendría hasta que la sequía terminara. Significa entonces que volvería llover y ella volvería a trabajar. Durante toda la crisis Dios la sostendría pero luego que terminara ella debía volver al trabajo. Debía seguir siendo la que sostendría a su hijo. Debía seguir esforzándose por sostener su casa. Me encanta Dios, porque sabe cómo buen Padre que debemos esforzarnos por nuestro sostenimiento. Como lo dijo el apóstol Pablo, “bueno es que no coma el que no trabaja”.

 

  1. Dios primero. Amar a Dios por encima de todo es fácil decirlo, vivirlo es totalmente distinto. Elías amó a Dios por encima de él mismo, fue obediente pese a las circunstancias adveras. La viuda también lo amó más que a ella misma y que a su propio hijo, dicho sea de paso, algo que no tan fácilmente puede hacer una madre. Pues sus hijos son su corazón mismo. Pero así lo hicieron. La experiencia con Dios nos lleva a que mostremos si es Él quien ocupa el primer lugar en nuestro corazón o no como lo hicieron ellos. Mi exhortación es a que pongamos al Señor como el centro de nuestra vida y todo lo demás vendrá por añadidura.

 

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.