LO MÁS IMPORTANTE NO ES EL PRESENTE SINO LO QUE NOS AGUARDA

‘No os hagáis tesoros en la tierra (…) sino haceos tesoros en el cielo (…) Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. ‘ Mateo 6:19-21

De los 31,187 versículos que tienen las Escrituras, esos son unos de los que más me desafían. Desde unos años atrás este mandato es recurrente en mi vida. Siempre estoy pensando: ¿Estaré abonando al banco celestial o estaré más enfocado en los bienes de este mundo? ¿En dónde esta realmente mi corazón? ¿Estaré cada día mas aferrado a este mundo o al venidero? Miremos tres pasajes y notemos la similitud en ellos en algo específico, LO MÁS IMPORTANTES NO ES EL PRESENTE SINO LO QUE NOS AGUARDA.

En Heb 11:9-10 dice que Abraham habitó como extranjero en la tierra prometida, vivió como si no fuera propia, la razón: esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. ‘ En Hebreos 11:24-26: Moisés teniendo derechos y oportunidad de vivir cómodamente en el palacio del hombre más importante de su tiempo, prefirió sufrir con su pueblo, consideró que ese deleite egipcio sería algo temporal, consideró que eran mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. El apóstol Pablo no pensaba distinto a ellos. Él dijo que podría ufanarse de sus blasones, su academia, pero no lo haría porque para Él todo era considerado como perdida en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, (Fil ‘3:7-8).

Lo ves, estos hombres y cientos más, no tenían otra idea más que hacerse tesoros en el cielo, consideraban que lo presente es valioso, pero superfluo a la vez, sin embargo, lo que les aguardaba, eso tenía valor eterno.

Sé que nadie desea morirse, pero tampoco debe vivir aferrado a este mundo, porque si lo pensamos al acumular bienes es como si le pusiéramos tanto peso a un globo que jamás despegará hacia el cielo. Si solo vivimos acumulando, nos haremos tan gruesos que difícilmente pasaremos por el ojo de la aguja celestial. Un sabio suele decir: si el dinero no se gasta, entonces no sirve de nada. Seamos de bendición en todo tiempo, el amor de Dios debe mostrarse a diario no ocasionalmente. Compartamos de lo que Dios nos da, al final solo somos administradores de sus bienes.

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y coméntanos. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

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UN AMOR INCONDICIONAL

‘Esto os mando: que os améis los unos a los otros. ‘ (Juan 15:17)

Hay un dicho que reza: “las ordenes no se discuten, se cumplen”, y aunque no siempre podemos estar de acuerdo con ello, si alguien que es superior a nosotros, nos manda a hacer algo, debemos hacerlo. El mandato no da opciones a juicios, a supuestos, solo debe de cumplirse y punto. 

En nuestro texto, por ejemplo, Jesús como Señor nuestro, (obviamente si lo has aceptado como Señor), esta ordenando a que sus discípulos se amen unos a otros, incluye a lo demás también. Tenemos que hacer notar que este tipo de amor no esta sujeto a ninguna condición. Es decir, Jesús no dijo: ámense si el otro los ama, si le cae bien, si se porta bien, o si hace algo bueno por ustedes. No, Él esta ordenando que se amen de forma INCONDICIONAL. Enfatizo esta parte, porque la forma natural de amar a los demás, es reaccionando a la forma en que nos aman. O no es verdad que: ¿Si te hacen un favor, lo devuelves? ¿Si te dan un obsequio, haces lo mismo? ¿Si te saludan, saludas? Así somos. No aplicamos la Regla de Oro. No somos capaces de dar sin esperar algo a cambio. O no somos capaces de dar el primer paso.

Sin embargo, a través de este mandato, Jesucristo nos esta ordenando, ámense como yo los he amado. ¿Cómo es eso Señor? (1) Sacrificialmente. Jesús en Juan 15 nos expresa que Él pone voluntariamente Su Vida por sus amigos. (2) Humildemente. Jesús nos muestra que se humilló al despojarse de Sí Mismo para poner Su Vida y luego tomarla para Salvación del que Cree. (3) Misericordiosamente. Jesús nos muestra que antes que siquiera pensáramos en buscarlo, Él dejó la eternidad para ir en busca de lo que se había perdido. Pregunto: 

¿Procuras dejar de lado tu orgullo y dar el primer paso? ¿Estás cumpliendo tu labor como discípulo de Cristo? ¿Brindas amor condicional o incondicional a los demás? Grábate esto: Aunque no siempre es fácil amar a otros, el mandato divino es que: AMEMOS DE FORMA INCONDICIONAL. 

Es decir, Jesús no dijo: ámense si el otro los ama, si le cae bien, si se porta bien, o si hace algo bueno por ustedes. No, Él esta ordenando que se amen de forma INCONDICIONAL

Semillas de Fe

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PERMANECE EN MI AMOR

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. (Juan 15:9)

Amor

Que maravillosa, magnifica, extraordinaria, y superlativa forma de decirnos nuestro Señor Jesucristo a través de este texto cuanto nos ama. No creo que exista algún calificativo que nos permita describir y mucho menos comprender la calidad de ese amor. Porque el amor que nos tiene, dice Jesús que es comparable al mismo amor que existe entre Él y Su Padre. Es de la misma calidad, de la misma naturaleza. Bien dice también Juan: “Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos…” (1 Juan 3:1), enfatizo en: eso somos, ¡Aleluya!

Si es indescriptible la forma en que ama un padre terrenal a sus hijos, cuánto más indescifrable resulta saber el tipo de amor que existe entre el Padre y el Hijo. Jesús mismo dice que un padre no puede negarse a darle lo mejor a sus hijos, pese a que su naturaleza es pecaminosa y egoísta. Le resulta imposible ser insensible no amarlos. Y menos aún puede el Padre Celestial negarse a brindarle las máximas bendiciones espirituales a sus hijos.

Por eso repetidas veces en el capitulo 15 nos invita a PERMANECER en ese AMOR. A no apartarnos para no morir. A permanecer para ser prospero. A quedarnos para disfrutar. Así que, si tú, al igual que la mayoría anda buscando amar y ser amado. No busques más, Dios es Amor y Su amor es incomparable. Y sí tú ya disfrutas de este amor, jamás te permitas alejarte de Él. Concluyo citando unas frases del canto titulado Cuerdas de Amor, escrito por el fallecido Julio Melgar y el cual creo es un tributo al amor del Padre.

“Es tu amor el que me sostiene, el que me levanta, el que me da paz, me da seguridad, y de lo que vendrá tu tienes el control nunca pierdes el control”

Así que, si tú, al igual que la mayoría anda buscando amar y ser amado. No busques más, Dios es Amor y Su amor es incomparable.

Semillas de Fe

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Semillas de Fe.

DIOS PUEDE CAMBIAR LO MALO EN GRAN BENDICIÓN

A diferencia de sus hermanos José había borrado de su corazón la afrenta que ellos habían cometido en contra de él. 

Mientras que ellos aún mancillaban la memoria de su padre afirmando que él había mandado lo siguiente: “te ruego perdones la maldad de tus hermanos y su pecado, porque ellos te trataron mal…” (Gen 50:17a), José ya no tenía en su corazón ningún rastro de dolor. Él ya había borrado toda sombra de dolor. Y había arrancado también toda raíz de amargura de su corazón, sus palabras tan dulces y llenas de cariño en su respuesta lo dejan más que claro: “No teman ¿A caso estoy yo en el lugar de Dios? Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como hoy, y se preservara la vida de mucha gente. Ahora pues, no teman; yo proveeré para ustedes y para sus hijos… (Gen 50:19-21). 

La claridad, la sencillez en cada una de sus palabras nos revelan su corazón. Él por su lado y pese a que la afrenta había sido grande, ya había perdonado, ellos por su parte no podían vivir con la culpa y seguían atados al pasado. 

No cabe duda de que José era un hombre virtuoso, lleno de la Gloria de Dios, porque arrancar del corazón tanto dolor, tanto sufrimiento, desilusión, amargura, no es nada fácil. No solo porque la experiencia fue dramática sino porque encima el dolor fue infringido por la propia familia. ¿Te lo imaginas? Su propia sangre fue quien se encargó de herirlo. Lo desecharon, lo ocultaron, lo vendieron, mintieron y lo hicieron pasar por muerto. Lo desarraigaron del seno familiar cuando apenas tenía 17 años. Estoy seguro de que esto debe ser de las experiencias mas dolorosas en la vida de las personas. Sin embargo, él estoicamente lo había olvidado. Había logrado dejar en el pasado todo lo que tuvo que pasar a causa de la maldad de sus hermanos. 

¿Cómo se perdonan este tipo de ofensas? ¿Cómo se llega a este nivel de madurez? ¿Cómo se desarraiga del corazón tanto dolor? ¿Cómo puedo olvidar lo que me han hecho? 

De la vida de José podemos dar por lo menos 5 respuestas: 

1. José era un hombre fiel a Dios. Durante toda la narrativa bíblica, se nos dice que José fue un hombre que temía a Dios. Que desde su juventud buscó el rostro de Dios. Que su fidelidad no le permitió ofenderlo cuando fue tentado por la esposa de Potifar. Sus actos estaban en congruencia con la voluntad de Dios. Él vivía para Dios. 

2. José gozaba de la presencia de Dios. En repetidas ocasiones leemos que Dios estaba con José. Cuando administraba la casa de su amo, como cuando servía en la cárcel, cuando sufrió injusticias, afrentas, soledad, Dios estaba con él. La clase de relación que tenía José con el Señor era tal que le permitía llevar sus cargas livianamente. Todo siempre será más fácil si Dios está contigo. De eso no hay duda. 

3. José era maduro. ¿Cómo puedo saberlo? Para empezar, tantas experiencias dolorosas provocaron que, a temprana edad, madurara. Vivir lejos de casa hizo que su carácter se forjara, y sumado a los dos puntos anteriores, el resultado fue la madurez de José. 

Agreguémosle que su respuesta empezó por ubicar cual era su lugar y que lugar ocupaba Dios. Él les dijo: ¿Acaso estoy yo en el lugar de Dios? José tenía claro que no era él quien impartía justicia. Él no era quien decidía el castigo para ellos, ni las consecuencias que acarrearía para ellos lo que habían hecho. José era el segundo al mando en Egipto, pero Dios era el primero en su vida, y todo se lo había dejado en sus manos. José comprendió que él no iba a vengarse, primero porque temía a Dios y segundo porque no tenía el corazón para actuar mal en contra de ellos. Ya no cabía en su mente la idea de herir a sus hermanos por mas que estos se lo merecieran. 

4. José confiaba plenamente en Dios. Siempre es mejor confiar y descansar en Dios. En Su soberanía, porque al hacerlo, uno comprende que cada evento que ocurre en su vida no ha tomado por sorpresa a Dios, al contrario, Él a través de su voluntad permisiva ha hecho que de lo malo pueda surgir algo bueno. Dios permite cosas malas, pero de ellas siempre hace brotar cosas buenas. La vida de José fue de dolor y tristeza, pero el final en la mente de Dios fue de gozo. José comprendió que todo lo malo que vivió se convirtió en un magnifico medio para llevar la bendición del Señor a su familia. Dios torna lo malo en algo bueno. ¡Aleluya, extraordinario es el Señor!

Dios permite cosas malas, pero de ellas siempre hace brotar cosas buenas. La vida de José fue de dolor y tristeza, pero el final en la mente de Dios fue de gozo. José comprendió que todo lo malo que vivió se convirtió en un magnifico medio para llevar la bendición del Señor a su familia. Dios torna lo malo en algo bueno.

Quiero ser enfático en esto, porque este el pensamiento que deseo dejar claro en tu corazón: Todo el dolor, toda la amargura, toda la soledad, vergüenza, tristeza y abandono que sufrió José, Dios lo usó como instrumento para preservar la vida de los suyos. De la misma forma, todo cuanto tú pudieras estar sufriendo o cuanto has vivido ya, a manos de tu propia familia, esposo, padres, o el que me digas, Dios puede transformarlo en una bendición que probablemente hoy no entiendas, pero está a la puerta. Dios cambia todo tipo de amargura, y dolor en instrumentos de bendición. Él hace que las cosas malas que hoy vivimos luego sean experiencias que nos permitan levantar las manos y darle la Gloria a Él. 

5. José era un hombre generoso. Es verdad, ya José dijo que los perdonaría y que no les haría pagar su falta, pero el perdón sin acción no esta completo. José lo demostró porque, no solo los perdonó con palabras, también les demostró que hablaba en serio. Él, primero los calmó, les dijo que no temieran, luego les prometió que no solo se haría cargo de ellos, sino que también de su familia. Con hechos les hizo ver que las cosas viejas habían sido hechas nuevas, pues hay quienes dicen, yo perdono, pero no olvido. O, perdono, pero me las va a pagar. O, perdono, pero de aquí en adelante estas muerto para mí. Eso no es nada parecido al perdón. José perdonó de palabras y lo demostró con hechos. 

En conclusión, la vida muchas veces es injusta, no podemos negarlo. Y Dios lo sabe, Él mismo encarnado en Cristo, lo experimentó. Él en un grado mayor que José sufrió injustamente a manos de los suyos, sufrió mayor vergüenza, más angustia, fue acusado, fue condenado por cosas que no había cometido, le dolió profundamente que no creyeran en Él y más todavía tener que cargar el pecado de la humanidad. Pero lo hizo por amor, no solo para preservar la vida física de una familia, sino para preservar eternamente la vida de todo el que cree en Él. Así que, no pienses que Dios no te entiende o que te ha abandonado, al contario, Él quiere cambiar tu lamento en gozo, solamente ven a Él. 

Me despido como siempre diciéndote, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

Pd. Si te gustó este articulo compártelo,  mi deseo es que sea de bendición y edificación para quienes lo lean.

Lo material es secundario


Vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad y por Jerusalén.  Nehemías 1:2

Hace unos años fui victima de un robo. Fue una de las experiencias mas difíciles que he vivido por cierto. Además de robarme el carro, a mi y a mis acompañantes, nos robaron dinero y otras cosas de valor. Admito que fue un duro golpe, no solo por las perdidas materiales, sino porque nos secuestraron por unas horas hasta que nos dejaron perdidos en un lugar desconocido. 

Días después, en cada conversación con amigos, y familiares, me repetían las mismas palabras: “lo importante es que estas bien, las cosas materiales se hacen”. Vez tras vez, charla tras charla, la misma frase me la repetían. Fue entonces que entendí que su interés estaba en mi persona. Que lo que en verdad les preocupaba era yo, no tanto lo que me habían robado. Que si bien es cierto que lo material es valioso, mas valioso era yo. Pues de nada servía conservar un carro si su dueño no vivía para manejarlo. 

Nehemías pensó de la misma forma cuando recibió la visita de su hermano Hanani y compañía, pues en el versículo descrito arriba, vemos que él se interesó primero en las personas. ¿Cómo están los repatriados? ¿Cómo están los que permanecieron en Jerusalén todos estos años? Fue hasta el final que preguntó: ¿Cómo está Jerusalén? Para Nehemías las personas eran mas valiosas que la ciudad misma. Porque de poco servía que la ciudad estuviera bien, si no habían personas que la habitaran. Él estaba mas interesado en las necesidades de sus compatriotas. 

En este 2019, estoy seguro que entre tus metas personales están incluidas la adquisición de algunos bienes materiales, y es magnifico proponerse comprar cosas materiales. Es bueno pensar en comprar una casa, mejorar tu vehículo, etc. Pero no podemos olvidar que esta no debe ser tu prioridad numero uno. Pues de poco serviría comprar una casa si no hay personas que la habiten. Un teléfono si no hay a quien llamar. De poco serviría poseer bienes materiales si no hay con quien compartir la alegría de poseerlos. 

De poco serviría comprar una casa si no hay personas que la habiten… De poco serviría poseer bienes materiales si no hay personas con quien compartirlos. 

Por eso mi recomendación es que entre tus objetivos de este año, incluyas interesarte en las necesidades de otros. Prioriza a tu familia, tus padres, tus amigos. Incluye a misioneros que están haciendo la obra fuera de tus fronteras. Además agrega a desconocidos que jamás podrían devolverte el favor. 

Ora: Señor, no permitas que mi corazón se vuelva insensible al dolor de otros. Ayúdame a dar cuando sepa que alguien tiene necesidades urgentes. No permitas que mi corazón se endurezca y se vuelva egoísta por causa de las cosas materiales. Ayúdame a comprender que lo material siempre será secundario, en el nombre de Jesús, Amén. 

SUFRAMOS POR CAUSAS JUSTAS

1Pedro 3:17 dice: pues es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad De Dios, que por hacer el mal“.

Tres grandes verdades destaco de este pasaje.

  1. Primera verdad: ningún cristiano está exento de problemas, o sufrimientos. No existe ninguno que pueda decir que vive sin problemas porque mentiría. Todos absolutamente todos, desde el pastor mas reconocido, hasta el hermano más desconocido, puede vivir tiempos de zozobra, y angustia. Por ello, si una persona dice: “ven a Cristo y Él acabará con todos tus problemas”, definitivamente no está siendo sincero. Está vendiendo humo. Porque Jesús mismo dijo: “en el mundo tendrán aflicciones…” Por tanto, que quede claro que mientras no estemos en presencia de Dios, siempre estaremos expuestos al sufrimiento y al dolor.

Sin embargo Pedro está diciendo que si has de sufrir que sea por una causa justa, y esa causa es Cristo. Pedro le escribió a una iglesia perseguida, una iglesia martirizada y alejada de casa. Le escribió a una iglesia que estaba siendo acusada injustamente por el gobernante en turno. Una iglesia que estaba sirviendo de chivo expiatorio de un crimen que no había cometido. De esa cuenta entonces, los sufrimientos eran inevitables.

Pero Pedro deja claro, que por esta clase de circunstancias si vale la pena sufrir. Porque Cristo no es una causa perdida, es la mejor causa que una persona puede seguir. Si tú eres misionero y estas siendo perseguido, te digo, estas sufriendo por hacer el bien. Si eres pastor y estas atravesando tiempos difíciles, animo, estas sufriendo por hacer el bien. Si eres líder y estas experimentado pruebas difíciles, sigue adelante porque es por una buena causa. Sin importar lo que hoy vivas, no te desanimes, Dios está contigo.

  1. Segunda verdad, la Soberanía De Dios es permisiva. Hay circunstancias que parecieran estar fuera del alcance de las manos De Dios, pero no es así. En la Biblia tenemos pasajes que nos demuestran de qué manera la Voluntad de Dios es permisiva. Tenemos el caso de Job, Dios permitió que Satanás lo hiriera con una serie de padecimientos, y no de cualquier tipo, pero en su tiempo lo restauró a causa de su fidelidad. Otro caso, el más importante, Nuestro Señor Jesucristo. Dios permitió que en su pasión el padeciera todo tipo de dolor, burlas, golpes, ofensas, escupitajos, etc., porque esa fue Su Voluntad. De no ser así, jamás hubiera dejado que alguien pudiera hacerle daño, o atentar contra la Vida de su Unigénito Hijo.

 En otras palabras estoy diciendo que Dios permite el sufrimiento de sus hijos si es esa su voluntad. Y no porque sea malo, o injusto, o despiadado, sino porque Él conoce que estas situaciones adversas sirven como crisol para purificar su fe (1Pe 1:6). Y quien más que Pedro para saberlo, pues Jesús mismo le advirtió que al igual que a Job, el diablo había pedido permiso para zarandearlo pero Jesús anticipadamente había orado para que la fe de Pedro no fallara y luego de pasada la prueba fortaleciera a sus hermanos (Lc 22:31-32) y todos sabemos cómo fue transformado Pedro, nada más que se volvió el líder principal de la iglesia primitiva.

Dios también puede permitir circunstancias sociales, puede permitir gobiernos rebeldes, abusivos, puede permitir dictadores como vemos en Latinoamérica y otros países, puede permitir malos gobernantes, puede permitir legisladores que defiendan a los animales pero permitan los abortos como recién ocurre en Chile. Puede permitir que se promulguen leyes que impulsen a los homosexuales a vivir a su manera, como lo vemos en USA y otros países que están a favor de este movimiento.

Dios permite todo eso no porque sea un flojo, o esté de acuerdo. Para nada, ni es flojo y para nada estará de acuerdo con tales aberraciones pues Él es un Dios tres veces Santo. Dios desea que todos los hombres vengan al arrepentimiento y al conocimiento de su verdad, pero esta opción tiene fecha de caducidad. Llegará un día, el día grande, donde Él les aplicara su Ley Justa a cada uno de aquellos que decidieron vivir bajo sus propias normas de conducta y entonces ahí será el lloro y crujir de dientes.

  1. Tercera verdad: también se puede sufrir por causas incorrectas. Así como se puede sufrir por causa del Señor Jesucristo, una buena causa como se dijo previamente, también se puede sufrir por causa de acciones pecaminosas. Es decir, se pueden sufrir las consecuencias de una vida desordenada, o pecaminosa. Judas sufrió por traicionar a Jesús. Ananías y Safira sufrieron por tratar de engañar al Espíritu Santo, en el A.T. vemos a Sansón sufriendo por incumplir su voto, y así tantos y tantos personajes que nos pueden servir de ejemplo que sufrieron las consecuencias de sus malas decisiones. Esto para Pedro es lo que considera causas por las cuales no vale la pena sufrir.

En conclusión, mientras estemos en esta tierra, el sufrimiento será parte de nuestras vidas. Dios puede permitir el sufrimiento en nuestras vidas, si es esa su voluntad. Y creyentes como no creyentes estamos expuestos a sufrir con la única gran diferencia que los creyentes saben que Cristo intercede por ellos, que el Espíritu Santo los consuela y no los deja huérfanos. Y sobre todo que un día ese sufrimiento terminará y se transformará en un gozo eterno cuando estemos en presencia de Dios.

Mi deseo es que si estas atravesando tiempos adversos, sean en Cristo y por Cristo y no a causa del pecado. Recuerda todo sufrimiento es temporal, un día el dolor se convertirá en gozo. La tristeza en alegría. Y la angustia en regocijo por toda la eternidad.

Me despido como siempre diciéndote: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.  

 

 

PONER A DIOS EN PRIMER LUGAR SIEMPRE TRAE RECOMPENSAS

En cierta ocasión un intérprete de la Ley le  preguntó al Señor Jesucristo: ¿Cuál era el principal mandamiento? Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento”, agregó el Señor (Mt 22:37-38).  De más está decirlo pero en todos los ambientes cristianos esta afirmación es muy conocida. Ahora bien, la experiencia nos muestra que a pesar de saberlo pocos verdaderamente lo ponemos en práctica, pues hay un dicho popular que reza: del dicho al hecho hay mucho trecho. Hay una gran distancia entre decirlo y vivirlo. Hablar no cuesta nada, hacer las cosas es lo verdaderamente complicado.

Decir: “amo a Dios por encima de todo lo demás” suena bonito, pero hacerlo es algo totalmente distinto. Cantamos: “te amo más que a mi vida”, pero pensándolo bien, ¿verdaderamente es así? Poner a Dios por encima de mi propio ego, por encima de mis gustos, mis ambiciones, mis pasiones, mi familia, mi trabajo, mis amigos, eso sí que es amarlo. Eso sí refleja que Cristo es el Señor de mi vida y que por encima de todo amo a Dios.

En la vida se nos presentan oportunidades donde debemos mostrar si eso es una realidad propia o si son solo frases trilladas. Por ejemplo, la “viuda de Sarepta”. Ella vivía precariamente. Dice la Biblia que además de ser viuda, tenía un hijo. Aunque no hay una descripción precisa, suponemos que su hijo era apenas un niño porque dependía de su madre. Lo cierto es que apenas sobrevivían. Además, por aquellos días no había llovido por mandato de Dios a causa de la idolatría del pueblo. Elías le declaró al rey Acab: vive el Señor, Dios de Israel, que ciertamente no habrá rocío de lluvia en estos años, sino por la palabra de mi boca”(1Re 17:1). Y así fue, dejó de llover por mucho tiempo, y como era de esperarse esto afectó cultivos, ganados, todo. La economía de los más pobres se vio afectada severamente a causa de la insensatez del gobernante en turno y los que le antecedieron.

Después de esto, Elías el profeta, estuvo un tiempo viviendo cerca del arroyo de Querit al oriente del Río Jordán. Ahí dice la Biblia que: cuervos lo alimentaban con pan y carne durante la mañana y la tarde (1Re 17:5-6). Fue hasta que el arroyo se secó que Elías nuevamente tuvo que mudarse a otro sitio. Dios le dijo que fuera a Sarepta, y que allí una viuda se encargaría de su sustento (1Re 17:9). Obedientemente dice en el v 10 que Elías hizo lo que Dios le mandó.

Y aquí entra en escena la tan conocida “viuda de Sarepta”. Cuando Elías se presentó con ella le dijo: “Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba. Cuando ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Pero ella respondió: vive el Señor tu Dios, que no tengo pan, sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy recogiendo unos trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que comamos y muramos” (1Re 17:10-12). Si se musicalizara esta escena al estilo Hollywood seguramente oiríamos las notas de un violín triste y sombrío mientras ella le describe al profeta la desgracia en la que se encontraba. Puedo ver además al profeta Elías sintiendo gran compasión por aquella mujer mientras ésta le describía su situación. Quizás pensó, aquí no habrá pan y carne como lo hubo antes, pero estoy seguro que confiaba en lo que Dios le había dicho: “yo he mandado a una viuda de allí que te sustente” (1Re 9b).

Dice v.13: Entonces Elías le dijo: “No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu hijo”. Si el profeta hubiera dicho solamente esto, estoy seguro que aquella mujer y nosotros también diríamos dentro de sí: “este profeta como que no me entendió, le estoy diciendo que ya no queda más que solo para una ración y me está pidiendo que le haga a él y luego que le prepare a mi hijo, ¿de dónde quiere que saque para todos?”. Pero bendito Dios que nos da las Semillas de Fe suficientes para que nosotros al igual que la viuda no tengamos temor pues dice v. 14 que él le dijo: “Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se acabará la harina en la tinaja ni se agotará el aceite en la vasija, hasta el día en que el Señor mande lluvia sobre la faz de la tierra”. En ese momento la música del violín ya no se hubiera escuchado más. Casi imagino que se oiría una orquesta entera in crescendo triunfalista.

Fue en este preciso momento que aquella triste mujer tenía que tomar una decisión, debía decidir si ponía en primer lugar a Dios o no. Debía decidir si le creía al profeta o simplemente cocinaba, comía ella y su hijo y moría. Era ellos o el profeta de Dios. Al fin de al cabo él nunca se presentó como el profeta de Dios, posiblemente ella lo reconoció por su vestidura, pero, ella pudo dudar de sus palabras. Sin embargo, dice el v.15a que ella hizo: “conforme a las palabras de Elías”. En otras palabras, ella puso a Dios en primer lugar. Ella decidió creer que Dios cumpliría su promesa. Ella pudo pensar: así como ya no llovió por boca del profeta, así mismo la comida no escasearía en mi casa.

Dice la segunda parte del v.15 y el v.16, que: “ella, el profeta, y su hijo  comieron por muchos días. La harina de la tinaja no se acabó ni se agotó el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio de Elías”. A este parte, seguramente la música que le pondríamos seria, un coro de ángeles dando gloria a Dios. La mujer puso en primer lugar a Dios y esto trajo recompensas. Dios fue primero que ella y su hijo y Dios la premió.

Quiero sembrar algunas Semillas de Fe en tu corazón.

  1. Humildad. Elías humildemente le pidió a la mujer que le sustentara. Vimos que cuando Elías llegó le dijo dos veces a la mujer: “te ruego me des agua” y “te ruego también que me traigas pan”. Pese a ser el hombre de Dios, profeta de Dios, no llegó imponente, no llegó soberbio, no llegó exigente con aquella mujer. Fue de manera sencilla, humilde a pedirle que lo alimentara. Si tú eres un misionero, un pastor, un siervo del Señor, aprende a pedir a tu iglesia enviadora, o a tus ofrendantes o a tu grey, con humildad. Nunca te impongas ante ellos o les exijas, porque recuerda que Dios es quien te envía y Dios es quien te sustenta.

 

  1. Obediencia. Elías sufrió las consecuencias de la falta de lluvia. Y aunque parecía inverosímil dos veces Dios le mostró que Él estaba en control de las cosas. Lo envió al arrollo y lo sustentó. Lo envió a Sarepta y también lo sustentó. Elias obedeció porque creía en Dios, confiaba en Él. Dios era primero que él mismo. No renegó porque lo envió a lugares incomodos, con personas extrañas, al contrario, obedeció al Señor todo el tiempo. De igual manera la mujer obedeció la voz del profeta. Hizo las cosas “conforme” a lo que le pidió. Si Dios está hablando a tu vida en este tiempo, y a ti te parece extraño lo que Él habla, no preguntes, solo obedece. Ni Elías ni la mujer cuestionaron las ordenes, y Dios los recompensó.

 

  1. Fe. Se necesita fe para creer que no llovió porque Elías lo dijo. Se necesita fe para creer que cuervos alimentaron a Elías con pan y carne. Se necesita fe para creer que Dios sustentaría la casa de aquella mujer. Se necesita fe para creer que las tinajas de harina y aceite no escaseaban. Se necesita fe para creer que Dios cumple todas sus promesas. No sé si por este tiempo te has estado cuestionando, si has estado dudando, si estas atravesando circunstancias donde estas cuestionando tu fe, pero yo te animo a que no dudes, Dios es el mismo de ayer, de hoy y lo será por la eternidad. Si Dios hizo maravillas antes, también las hará hoy de acuerdo a su voluntad.

 

  1. Soberanía. La viuda de Sarepta no tenía idea de lo que Dios había planeado para ella. No imaginaba que Dios había trazado un plan donde probaría si ella en verdad lo amaba más que a nadie en el mundo. Quizá ella estuvo orando por muchos días a causa de su necesidad, quizá Dios vio su desesperación, quizá Dios pensó hoy responderé a la súplica de esta mujer, en verdad no lo sé, pero lo que sí sé es que Dios le anticipó a Elías que ella lo sustentaría. Él ya sabía que habría de hacer. Lo mismo te digo a ti, hoy al igual que aquella mujer, al igual que Job, no sabes lo que Dios está planeando en el cielo para tu vida. No sabes que ha preparado Dios. No sabes como Dios probará tu fe. No sabes que está ocurriendo en la mente y en el corazón de Dios, pero lo que si debes saber que aun cuando tú lo desconozcas Dios es soberano por encima de todo, y que sus caminos son perfectos. Que sus planes son distintos a los tuyos. Sus planes son de bien y no de mal.

 

  1. Trabajo. Dios recompensó la fe de la viuda proveyéndole el sustento. Sin embargo dice el v.14 al final que Dios los sostendría hasta que la sequía terminara. Significa entonces que volvería llover y ella volvería a trabajar. Durante toda la crisis Dios la sostendría pero luego que terminara ella debía volver al trabajo. Debía seguir siendo la que sostendría a su hijo. Debía seguir esforzándose por sostener su casa. Me encanta Dios, porque sabe cómo buen Padre que debemos esforzarnos por nuestro sostenimiento. Como lo dijo el apóstol Pablo, “bueno es que no coma el que no trabaja”.

 

  1. Dios primero. Amar a Dios por encima de todo es fácil decirlo, vivirlo es totalmente distinto. Elías amó a Dios por encima de él mismo, fue obediente pese a las circunstancias adveras. La viuda también lo amó más que a ella misma y que a su propio hijo, dicho sea de paso, algo que no tan fácilmente puede hacer una madre. Pues sus hijos son su corazón mismo. Pero así lo hicieron. La experiencia con Dios nos lleva a que mostremos si es Él quien ocupa el primer lugar en nuestro corazón o no como lo hicieron ellos. Mi exhortación es a que pongamos al Señor como el centro de nuestra vida y todo lo demás vendrá por añadidura.

 

Me despido como siempre diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

TRABAJO DE TIEMPO COMPLETO CON POCA PAGA

En días recientes el presidente Jimmy Morales estuvo de gira por los Estados Unidos. Aprovechando su visita fue entrevistado por el New York Times, y sus declaraciones fueron motivo de gran controversia en varios sectores, especialmente dentro de los connacionales que se encuentra ilegales en aquel país. El entrevistador le pidió que comentara sobre la propuesta del presidenciable Donald Trump de construir un muro en la frontera con México. Y nuestro presidente, fiel a su antigua profesión, la de comediante, quiso bromear con el asunto y dijo: “si Donald Trump quiere construir un muro, yo le ofrezco mano de obra barata. Tenemos muy buena mano de obra y con gusto se lo construimos. Nos dice las medidas y tenemos la capacidad para hacerlo”. Con la fluidez de las redes sociales, de inmediato las reacciones llegaron. Las palabras de nuestro presidente causaron furor. Enojados varios sectores le exigieron una disculpa. Jimmy Morales, no tuvo mas alternativa que disculparse por sus palabras que según él fueron mal interpretadas.

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La molestia ante las declaraciones del presidente eran justificadas. Ciertamente nuestros compatriotas y otros inmigrantes no ganan lo suficiente por el arduo trabajo que desempeñan es debido a las condición de inmigrantes ilegales en la que están. Su mano de obra si bien es cierto es barata no significa que sea despreciable. Hacen un duro trabajo pero se les paga mal. Todo el esfuerzo que realizan no es compensado justamente con su salario. El trabajo que realizan los ilegales es indispensable para la economía de la nación americana. Sin su trabajo aquel país no funcionaría aunque no sea bien pagado. No reciben el salario que en verdad merecería. Menos el reconocimiento que a pulso se han ganado.

El trabajo de las madres pasa por similares circunstancias. Es un trabajo de tiempo completo pero mal remunerado. Si empezáramos a contabilizar cada hora de esfuerzo que realiza una mujer desde el día en concibe a sus hijos, es un hecho que no habría dinero que pague tal trabajo. Las madres pasan trabajos desde que los primeros cambios hormonales hacen estragos en su cuerpo. Nauseas, vómitos, mareos, dolores de cabeza, son solo algunos de sus pesares. Sin mencionar que su cuerpo, motivo de su belleza externa, también sufre. Engorda, se deforma, y cambia drásticamente. Sus horarios de alimentación cambian, ahora ya no come tres veces al día, sino cada vez que desea. Todas sus horas de sueño se interrumpen, se trastornan por un bebé que le da guerra en el vientre. Repito, es un trabajo de tiempo completo pero mal remunerado.

Y así podemos continuar haciendo el recuento de las horas que las madres invierten en sus hijos. Me pregunto ¿Cuánto podríamos pagarle a las madres por las horas de labor de parto? Independientemente si es natural o por cesárea, ni el dolor que sufren al parir, ni el esfuerzo que hacen por dar a luz, ni la energía que invierten para resistir ese momento, podrían ser remunerados con ninguna moneda terrenal. Razón tenía el evangelista Juan al decir: cuando una mujer da a luz a un niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo (Jn 16:21), su pago es ver nacer a sus hijos bien. Es convertirse en madre.

Así es, el trabajo de las madres es un trabajo de tiempo completo pero mal remunerado, porque no le podemos pagar las horas que nos dedica como enfermera, o lo que nos receta como medico, tampoco podemos pagarles por sus horas como maestra, o cuando la hace de psicóloga. A una madre no podemos pagarle sus horas de dedicación, o su paciencia, su ternura, sus caricias, sus consejos y tampoco sus regaños. A nuestras madres no podemos pagarles su amor profundo e incondicional que sienten por nosotros. No hay forma de hacerlo. No tenemos como pagar una hora de cuidado, o tantas afrentas perdonadas, tantos disgustos, y tampoco podemos pagarles tanta bondad hacia nosotros.

Lo que sí debemos hacer es honrarlas tanto como a nuestros padre porque es un mandato de Dios que tiene promesas para nosotros. La única forma en que podemos intentar devolverles tanto amor es siendo hijos ilustres, buenos ciudadanos, y sobre todo, hijos de Dios que dan buen testimonio. La honra a nuestras madres es lo que mas satisfacción les da a su corazón. Aun si ya no están entre nosotros, la honra a su memoria también debe ser un fin que debemos perseguir. Nuestras madres no piden electrodomésticos el 10 de mayo aunque se los damos. Tampoco piden lujos aunque los merecen. Y menos piden dinero aunque debemos proveerles. Pero lo que si piden es que seamos hijos de bien. Con eso se dan por bien servidas, porque desde el día en que somos engendrados ellas procuran siempre nuestra protección y nuestra felicidad. Así que aunque no podemos pagar este trabajo que es de tiempo completo, procuremos llenar de honra a cada una de nuestras viejecitas y dedicarles no un día sino los 365 días que tiene el año para decirles: Feliz día mamá.

De parte de Semillas de Fe, FELICIDADES QUERIDAS MADRECITAS, QUE DIOS LES BENDIGA RICAMENTE Y RECUERDEN… HAGAN USTEDES LO POSIBLE Y DEJEN QUE DIOS HAGA LO IMPOSIBLE POR CADA UNA DE USTEDES.

 

EL AMOR DE PADRE QUE DAÑA A SUS HIJOS (Conclusión)

En el articulo anterior vimos la importancia que tiene ser padres que responsabilicen a sus hijos con tareas en casa. Además hablamos sobre la negligencia de los padres en la formación de sus hijos. Dijimos que los padres somos demasiado consentidores con nuestros hijos, que les impedimos que ellos se desarrollen y que se vuelvan diligentes. También mencionamos que podemos ser negligentes con nuestros hijos en áreas como la evasión de responsabilidades. Que generalmente somos los padres los que asumimos muchas de sus tareas y los eximimos de lo que les corresponde a ellos. Al igual somos negligentes en cuanto a la resolución de conflictos. Todo el tiempo estamos evitando que ellos sepan resolver sus propias situaciones difíciles. Que no les permitimos que aprendan a asumir las consecuencias de sus malas acciones. En este articulo veremos otro tipo de negligencia que cometemos con nuestros hijos. Específicamente a la hora de satisfacer sus necesidades y gustos. También daremos dos semillas para que sembremos y así sepamos que hacer en cada una de estas circunstancias. Dos principios básicos para ayudar a mejorar esta circunstancia. Y finalmente veremos una transcripción textual de doce reglas que escribiera el Departamento de Policía de Houston, Texas, dirigida a padres que quieren criar hijos delincuentes. Con esta referencia concluiremos esta serie de dos partes.

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En cuánto a sus necesidades

        No existe un solo padre de familia que no salga todos los días motivado a trabajar por la remuneración económica. Si nos preguntaran si quisiéramos ir a trabajar sin paga, pocos diríamos que si. Todos trabajamos por el tema del dinero. Trabajamos por el dinero para satisfacer las necesidades de casa. Y por su puesto para darle a nuestros hijos todo lo que ellos quieran. Máxime si tuviste una infancia difícil tu deseo es que tus hijos no sufran como tú sufriste. Quieres comprarles todo. Les das todo a cambio de nada. No les exiges nada. Extienden la mano y les das. Nuestros hijos no aprenden el valor del esfuerzo, ni el valor del dinero. No aprenden el valor de ganarse lo que desean. Quieren un celular caro, ahí vas se los das. Quieren la nueva computadora, la tienen. Toda la ropa novedosa, la de moda, ahí estas dándosela. Pero el problema mas serio es que cuando pasas esas temporadas donde no puedes pagar todos los antojos de tus hijos. Ahí si que estarás en serios conflictos y meterás en conflictos a tus hijos. Cuando no puedas satisfacerles sus ambiciones ellos buscarán satisfacerlas por sus propios medios. Por eso vemos tantos jóvenes delinquiendo por un celular, por un par de zapatos, por algo común, porque no aprendieron a ganarse las cosas. Si nuestros hijos supieran cuanto cuestan las cosas no tendrían porque luego querer tenerlo a la fuerza.

Entonces ¿qué hacer ante esto? ¿Cómo podemos evitar que nuestros hijos se vuelvan parásitos? ¿Cómo hacemos para evitar que se autodestruyan? ¿Qué podemos hacer para que no lleguen a grandes siendo unos pareas sociales?

Quiero darte algunas semillas para ayudarte en tu quehacer de padre. Dos principios bíblicos para aplicar en la educación y formación de tus hijos.

  1. Disciplina a tus hijos, eso también es amarlos. He 12:5 dice: hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Dios es un Padre que no desea ver el mal de sus hijos. No quiere ver a sus hijos destruidos, no quiere verlos convertidos en piltrafas humanas. Porque los ama también los disciplina. Los reprende por amor. Cuando ve que sus hijos se están perdiendo toma medidas drásticas para corregirlos. Si creemos que disciplinar a nuestros hijos es malo, estamos equivocados. La corrección es necesaria para el bienestar de nuestros hijos. Amar a nuestros hijos es corregirlos, re direccionarlos. Si dejo que hagan todo lo que quiere por amor a ellos mas bien estoy encaminándolo a que se destruyan.

Una madre le escribió una nota a su hijo que purgaba una condena de 20 años donde le decía: hijo yo debería purgar una condena de 40 años porque yo soy mas culpable que tu. Yo te descuidé, yo no te corregí, yo no supervisé a tus amistades. No te dediqué el tiempo necesario para escucharte. Yo también soy culpable porque todo el tiempo te dejé solo. Pensé que dejándote solo estarías mejor. No supe que ser indiferente a tus necesidades era mas perjudicial para ti. Nunca te puse reglas. Entiendes mi punto:

Nuestros hijos necesitan ser disciplinados en amor. Amarlos es corregirlos.

2. Muéstrales el camino hacia Dios. La Biblia dice: Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina e instrucción del Señor (Ef. 6:4). La semilla anterior trató el tema de la disciplina, ahora veamos el tema de la instrucción en el Señor. Ningún hijo sabrá como conducirse en sus vidas si no les damos las instrucciones precisas. Nosotros debemos decirles a nuestros hijos cuales son las reglas especificas que deben seguir. Hora de levantarse, acostarse, para hacer sus tareas, lo que puede o no puede hacer. Pero sobre todo, debemos instruirlos en el amor de Dios. El lugar donde maman la sabia de la verdad espiritual es en casa. Los padres deben instruir a sus hijos sobre el temor al Señor.

Es de vital importancia que los padres velen por la vida espiritual de sus hijos.

Una niña y su padre estaban un día en la iglesia mientras el pastor predicaba sobre la obediencia a Dios. Decía: la obediencia a Dios se revela en la manera como hacemos los pequeños deberes de nuestra vida diaria. Describió cuántos padres olvidan sus deberes espirituales en el hogar; cómo se retiran cada noche sin orar a Dios y por la mañana dejan de darles gracias por el reposo, protección y bendiciones del nuevo día. La pequeña, que escuchaba con mucha atención, moviendo su cabecita hacia el papá, susurró: “papá, ¿el pastor está hablando de ti?”. Esta sencilla pregunta traspasó el corazón del padre; no dijo nada, pero por la noche se arrodilló y confesó su pecado de negligencia, y pidió a Dios le ayudara a cumplir sus deberes como buen padre cristiano. Ves el punto: 

Somos los responsables de la vida espiritual de nuestros hijos.

La influencia espiritual de nuestros hijos condicionará la vida espiritual de nuestras futuras generaciones.

Un día le preguntaron a una anciana: ¿cuándo es la época idónea para instruir a nuestros hijos en el temor a Dios? a lo cual ella contestó: esa labor empieza 20 años antes que nazcan. Es decir que empieza desde que nosotros los padres nos rendimos a los pies de Cristo.

Si somos padres genuinamente cristianos también lo serán nuestros hijos.

Estas son solo dos semillas que te ayudaran para criar a tus hijos en amor y temor de Dios. Pero quiero además transcribirte “Doce reglas para criar hijos que lleguen a ser delincuentes” que redactó el Departamento de Policía de Houston, Texas.

  1. Dé a sus hijos todo lo que quiera desde niño. De esta manera crecerá pensando que las otras personas deben estar a su disposición.
  2. Cuando empiece a utilizar alguna que otra palabra “soez”, ríase. De este modo se creerá ser gracioso. También le alentará a emplear frases francamente obscenas más tarde.
  3. Nunca le enseñe nada de asuntos espirituales. Espere hasta que sea mayor, a que tenga 21 años, para que pueda decidir por sí mismo.
  4. Evite la palabra “malo” pensando que le daría un complejo de culpabilidad. Esto le preparará para que cuando más tarde sea detenido por alguna infracción contra la Ley, piense que la sociedad está en su contra y que es objeto de persecución.
  5. Recoja todo lo que deje por ahí desordenadamente, libros, zapatos, ropa, etc. Hágaselo todo, para que le sea mas fácil; más tarde imputará la responsabilidad a los demás.
  6. Déjele leer todo lo que quiera, no importa qué. Tenga cuidado de que el vaso y los cubiertos estén bien limpios, pero deje que su mente se llene de basura.
  7. Dispute frecuentemente con su esposa, su nuera de ustedes, delante de los hijos; de esta manera no quedarán sorprendidos cuando la casa, más tarde, se desmorone.
  8. Dele a su hijo todo el dinero que quiera. Que nunca tenga que trabajar para conocer su valor. ¿por qué han de ser para él las cosas tan difíciles como lo fueron para usted?
  9. Satisfágale en todo cuanto haga referencia a comida, bebida y confort. Procure que no haya estorbos para su satisfacción sensual. El no tenerla puede ocasionarle frustraciones dañosas.
  10. Póngase de lado de su hijo siempre que tenga conflictos con amigos, vecinos, profesores, policía. Todos ellos están contra su hijo.
  11. Cuando su hijo se meta en problemas de veras, excúsese diciendo: “era imposible hacer nada con este hijo”.
  12. Esté sobre aviso. Es muy probable que en la vida no le falten los sinsabores y las penas si procede según estas reglas.

Ciertamente mi padre no me enseñó a trabajar, pero tengo que destacar que a través de su vida y su ejemplo me ha dado grandes lecciones y sigue dándomelas hasta el día de hoy y yo las atesoro en mi corazón. Me enseñó valores morales y luego fue el artífice de mi conversión al Señor ya que durante todo un año me tuvo en oración constante hasta que el Padre me trajo a los pies de Cristo. Además el es mi inspiración y mi motivación para estudiar la carrera de Ingeniería Civil. Gracias a sus anécdotas aprendí lo importante que es nunca darse por vencido en la vida. Su entereza y su lucha constante me enseñaron a jamás bajar los brazos o rendirme. Es mi papá la fuente de inspiración para muchas de mis metas. Es a quien recurro cuando tengo dudas, cuando me encuentro en aprietos. Sé que en él siempre encontraré buenos consejos y tendré corrección cuando falle y apoyo cuando lo necesite. Verlo como se ha desarrollado dentro del liderazgo evangélico me inspira también a prepararme para ejercer cualquier ministerio que Dios me brinde con calidad y excelencia. Es mi padre el que constantemente nos dice que sirvamos al Señor con todo el corazón y con excelencia. Y como digo siempre: me conformaría con ser para mis hijos aunque sea el 25% de lo excelente padre que es él para mi. Porque es un tapizo mi padre.  En fin, sus enseñanzas necesitarían mas de un artículo para describirlas.

Así que, concluyo diciendo: entendamos que si amamos a nuestros hijos no podemos echarlos a perder con nuestra sobreprotección. No podemos destruirlos en el afán de amarlos. Procuremos hacer que nuestros hijos representen nuestros valores familiares ante la sociedad. Enseñémosles la verdad de Dios para que honren a sus padres y glorifiquen al padre. Dicen que a los niños chinos para evitarles que se conviertan en delincuentes les explican la vergüenza que harán pasar a sus padres. Eso condiciona la conducta de los muchachos. El trabajo es nuestro, es duro pero la alegría y la satisfacción son innumerables. Por lo tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

EL AMOR DE PADRES QUE DAÑA A SUS HIJOS (1era parte)

Introducción

El primer empleo que tuve no solo sirvió para darme mi primera experiencia laboral, sino también para darme una lección que debí recibir en casa. El patrón que tuve en dicho trabajo no tenía muchas consideraciones conmigo. A él no le importaba mi titulo universitario, mis notas, nada. Él ejerció su papel de patrono con mucha dureza. Aunque tengo que decir que muchas de sus llamadas de atención no fueron por intransigencia de él sino por negligencia mía. Yo era impuntual en mis horarios, además de olvidadizo con las tareas del siguiente día, era desordenado con las directrices que debía darle a mis subalternos. En fin, era un mal trabajador. En su momento, yo me enojaba, refunfuñaba, murmuraba, renegaba de todo, porque sentía que él era injusto. Pensaba que no debía aguantar esa situación y tenia deseos de renunciar. Pero luego reflexioné en todo y entendí que yo era el que estaba mal. Comprendí que él en realidad tenía razón en el 95% de las cosas y agradecí mas bien porque él estaba siendo paciente conmigo y me estaba brindando mi primera oportunidad laboral. Gracias a su forma de ser tan dura, y tan frontal aprendí a trabajar. Mejoré en muchas áreas laborales. Aprendí a trabajar como era debido. Hoy lejos de tener resentimiento estoy agradecido.

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Dentro de mi reflexión en aquellos días llegué a una conclusión: “si mi padre me hubiera enseñado a trabajar con amor, no hubiera aprendido a hacerlo con dolor”. Suena poético, pero es una realidad. Hay enseñanzas que los padres deben darle a sus hijos con amor para que a futuro no tengan que aprenderlas en la vida con dolor. Vi hacia atrás y no recordaba muchos días en los cuales mis padres me asignaran tareas especificas y con las cuales fuera recompensado. Si no fui un mal estudiante y aparentemente eso era suficiente para ellos, pero no me recuerdo ayudando a sacar la basura, o barrer la casa, o trapear, o lavar los platos. No recuerdo ninguna exigencia de ese tipo. Las veces que intenté hacer algo con mi padre no soportaba que me hablara fuerte porque no le entendía y lo que hacía era renunciar. Así que no sabía trabajar. Por ello en esta primera oportunidad mi mejor salida era esa, renunciar. Solo que las circunstancias familiares y las necesidades económicas ya me condicionaban para hacerlo.

Negligencia parental

El punto que quiero tocar es ese principalmente: que los padres en nuestro afán de proteger a nuestros hijos por amor terminamos echándolos a perder. Si, leíste bien, nuestro amor de padres termina dañando a nuestros hijos. Nos volvemos tan consentidores que no les enseñamos cosas que aparentemente son simples pero que luego se vuelven importantes en la vida. No queremos ser duros con ellos, no deseamos ponerles reglas, evitamos que colaboren en casa, no les exigimos nada y por ende se crían a su placer y antojo. Hay personas que tienen una, o dos o hasta tres personas que los ayudan en los quehaceres de la casa, y con ello automáticamente impiden que sus hijos muevan un solo dedo. Pero veamos algunos de estos puntos por separado.

En cuanto a sus responsabilidades

Ciertamente nuestros hijos estudian (la gran mayoría) pero hasta en eso fallamos, porque son pocos los padres que dejamos que nuestros hijos hagan sus tareas solos mientras cursan los grados de primaria y secundaria. Les dejan fabricar un sistema solar, nuestros hijos se van a la cama y son los padres que están desvelándose haciéndoles los planetas, pintándoselos, ajustándoles cada uno en su lugar. La nota se la acreditan al niño pero el esfuerzo y el valor es de los padres. Más grandes, seguimos en el mismo plan, les dejan hacer algún tipo de trabajo como hornear un pastel, o tejer, o algo similar y ahí están las madrecitas tejiendo, horneando. Le dejan a los jóvenes hacer una estufa eléctrica (trabajo muy habitual de los colegios) y el que termina haciendo las conexiones es su papá mientras el joven anda en la calle con sus amigos. No les permitimos que ellos se desarrollen. Les hacemos el trabajo que les corresponde a ellos. Somos negligentes porque no les dejamos que ellos cumplan con sus responsabilidades.

No pensamos que a futuro nadie hará el trabajo que les corresponde. Por eso nuestros hijos no aprenden a trabajar porque no les enseñamos. No les asignamos tareas para responsabilizarlos.

Les evitamos que hagan algo aunque sea muy básico en casa. Piensen que al ser así de negligentes los dañamos, si reflexionas cuando no estés con tus hijos: Nadie irá a redactar la carta que la hija secretaria debe hacer. Ningún padre irá hacer la cirugía que le corresponde a su hijo (a menos que sea medico también… jeje). Ninguna madre o padre de familia irá a examinarse en la universidad por sus hijos. Es algo que deben resolver ellos mismos.

Esa es una de las razones por las cuales cuando entran a la universidad nuestros hijos fallan, porque no aprendieron a resolver esos problemas solos. Siempre estuvieron los padres haciéndoles las tareas que les competía a ellos. Aclaro, no estoy diciendo que no debemos apoyarlos. Ciertamente esa es nuestra función primordial, servir de apoyo y guía pero no ser sustitutos de sus responsabilidades. Tenemos que enseñarles a que cumplan con lo que a ellos les corresponde.

            En cuanto a la resolución de conflictos

Otro punto clave es Cuando tienen un problema muchas veces los aislamos, no dejamos que ellos aprendan a resolverlos solos. No entendemos que con toda esa sobre protección lo que estamos es atrofiándolos para sus desenvolvimiento futuro. Cuando tenemos un problema a quien recurrimos primero, a nuestros padres. Pero nuestros padres y nosotros ahora como padres debemos enseñarle a nuestros hijos a enfrentar sus dificultades. De nuevo es importante que nuestros hijos sientan apoyo en nosotros, que tengan la confianza para contarnos lo que sucede pero nuestra labor es solo aconsejar, orientar, pero no resolver todo. Ya me imagino yo llamando a mi madre o mi padre para que fueran hablar con mi patrón para que no me regañara por mis faltas. Definitivamente no, pero, cuando le conté a mi papá lo que sucedía me aconsejó que fuera mas cuidadoso, que apuntara las directrices, que procurara salir mas temprano para no ser impuntual. Pero no fue a hablar con él para que no me regañara. Nuestros hijos deben aprender a asumir sus responsabilidades. Si fallaron pues entonces no podemos evitarles las consecuencias sino apoyarlos para que las asuman.

Les cuento una anécdota más de mi experiencia personal. En cierta ocasión junto a dos amigos mas le mentimos al papá de uno de ellos respecto a un viaje que queríamos hacer. Nosotros deseábamos irnos en carro a otra ciudad pero sabíamos que no nos darían el carro para hacerlo entonces le mentimos a don Mingo diciéndole (el padre de mi amigo) que mi papá manejaría. Sabíamos que solo de esa manera obtendríamos el carro. Todo iba bien hasta que al volver tuvimos un accidente. Y todos se dieron cuenta que mi papá ni enterado estaba. Tuve que ir a pararme frente a don Mingo y ofrecerle una disculpa. No fue mi papá el que se disculpó sino que me obligó a que lo hiciera yo. Pero no siempre los padres son así. Hay padres que terminan pagando las fallas de sus hijos. Asumen la responsabilidad para que ellos no sufran. Pero eso lejos de ayudar los perjudica. El papá de un amigo terminó pagando la deuda de su hijo. El muchacho robó en su trabajo una suma aunque no era tan grande pero fue suficiente para que lo despidieran. No lo metían a la cárcel si pagaba lo robado. El hijo se disfrutó el dinero mientras su papá estaba matándose para juntar la plata.

En el siguiente articulo veremos el aspecto de las finanzas y las complacencias a nuestros hijos. Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

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