PIENSA ANTES DE LANZAR LA PIEDRA

Pero como insistían en preguntarle, Jesús se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra. (Juan 8:7).

Juan 8.7

Para quienes no estén familiarizados con esta historia, procuraré hacer un resumen para su comprensión. Se trata de una mujer que es acusada de violar la Ley. Un grupo de personas la llevan delante de Jesús y sin presentar ni los testigos que la Ley indicaba, sin tener a la otra persona involucrada y sin presentar argumentos claros, quieren que Él la juzgue. Postrado, escribe en el suelo, y tras la insistencia de ellos les dice las palabras de nuestro texto de hoy. Después de esto, la historia da un giro inesperado. Por un lado, la multitud que acusaba de pecado a aquella mujer se marcha avergonzada al comprender que tampoco ellos estaban libres de pecado. Y por el otro lado, la mujer que era acusada de pecado, la que era humillada, se marcha restaurada después que Jesús la perdona.

Cada que leo esto me pregunto ¿Cuántas veces me he quedado con la piedra en la mano? ¿cuántas veces he lanzado la piedra sin tener la solvencia para hacerlo? ¿Cuántas veces he querido tomar el lujar de Dios para juzgar las faltas de otros, sin pensar que yo también estoy peregrinando en este mundo, en el cual a diario estamos sujetos a fallar?

Así que, mejor pensemos antes de siquiera recoger la piedra, pues es muy probable que no tengamos los argumentos suficientes para lanzarla. Recordemos que un día estuvimos en el lugar de aquella mujer, que era acusada, y que un día Cristo se postró para perdonarla. Y finalmente, luchemos por obedecer la orden del Señor: “vete, no peques más”, y eso incluye acusar de pecado a los demás. Amémonos unos a otros y fortalezcámonos más bien para no caer.

¿Cuántas veces he querido tomar el lujar de Dios para juzgar las faltas de otros, sin pensar que yo también estoy peregrinando en este mundo, en el cual a diario estamos sujetos a fallar?

Semillas de Fe

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe

Como herir el corazón de una mujer en dos pasos (conclusión)

En el articulo anterior hablamos sobre el respeto verbal y físico que debemos guardar con nuestras esposas, ahora veamos sobre el respeto conyugal que debemos tener.

Respeto conyugal: otra área a la cual se nos llama a tomar en cuenta es, el respeto conyugal. Esta es sin duda el área que mas cuidado requiere. No basta solamente cuidarte de herir a tu cónyuge a través de las palabras o los golpes sino también debes cuidarte de herirla sentimentalmente. No hay peores heridas que pueden provocar dolor en el corazón de tu pareja como lo son las heridas que deja la infidelidad. Para matar el corazón de tu pareja fácilmente solo basta con traicionar su confianza. Las mujeres, dicen algunos, perdonan muchas cosas pero lo que las hiere profundamente es que la persona que les juró un día amarlas y respetarlas por toda la vida, las traicione. La infidelidad conyugal es como si unieras la agresión física y verbal en una sola acción. Porque matas su auto estima tal como si la ofendieras verbalmente y les duele tanto como si las golpeases. Las mujeres son mas entregadas a los hombres, son apegadas, y por ende son mas respetuosas o menos propensas a fallar en ese aspecto.

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Los hombres por otro lado somos mas propensos a fallar en esa área. Por ende este pasaje que exige que respetemos a nuestra pareja nos esta diciendo que pongamos atención a como vamos a conducirnos, porque no podemos ser irrespetuosos al pacto matrimonial. Los hombres debemos respetar los parámetros de nuestras relaciones. El corazón de una mujer es muy fuerte pero ante la infidelidad se hace añicos. Nada hiere mas que este hecho. La reconstrucción de una relación puede darse, la relación de la pareja puede restaurarse en un tiempo relativamente corto, pero el corazón de una mujer puede pasar años y años para que pueda volver a latir normalmente. Estoy convencido que una vez lastimado difícilmente podrá volver a palpitar igual. Pedro quiere que respetemos a nuestras parejas porque incluso el solo hecho de ver a otra mujer puede llegar a herirlas.

 Las mujeres como hemos dicho sufren cambios no solo hormonales sino también físicos, y eso provoca desinterés de parte de los hombres hacia ellas. Nos volvemos mas esquivos y empezamos a ver a otros lados. A buscar en otros lugares lo que según nosotros ya no provoca nuestra pareja. La cuestión puntual en esto es que lo que ha cambiado posiblemente es el físico de tu esposa y no sus valores, ni su esencia, por lo tanto no puedes dejarte impulsar por lo que tus ojos te dicen. Si amas a tu pareja realmente siempre estarás satisfecho. Y si nuestro corazón esta satisfecho entonces como dice Proverbios 27:7, el hombre saciado desprecia el panal de miel; pero el hambriento todo lo amargo es dulce. Si te sientes insatisfecho lo mejor es hablar con tu pareja, porque entonces cualquier cosa amarga que encuentres en la calle te parecerá apetecible. Y esto a su vez es una bomba de tiempo puesta en el corazón de tu pareja.

      Respeto a la mujer en general

Finalmente diré que en esta parte del pasaje también nos invita a respetar a la mujer en general. La misoginia es una de las malas practicas que se están viviendo en nuestra sociedad actualmente. Las mujeres se han convertido en un blanco perfecto para la violencia. El numero de muertes de mujeres ha crecido año con año no solo en Guatemala sino en todo el mundo. Necesitamos ser conscientes y hacer conciencia en otros para frenar este mal. No porque las mujeres sean mas sensibles o mas frágiles deben ser instrumentos para descargar la ira. O no por ello debe arremeterse contra ellas. Cuidemos de forma general en lo posible a nuestras mujeres, lo cual incluye, madres, abuelas, esposas, hijas, compañeras de trabajo, etc. Porque es nuestro llamado.

 La consecuencia de no cumplir este mandato

 El pasaje termina diciendo que si no somos comprensivos con nuestras esposas y no las respetamos, nuestras oraciones pueden ser estorbadas. Si entendemos que orar a Dios requiere un corazón humilde, genuino y limpio, no podemos estar clamando al Padre si no cuidamos a la compañera de nuestra vida. A la Isha que nos dio para vivir equilibradamente. Las oraciones de los esposos encontraran mejor respuesta si han sabido cuidar un regalo que Dios le ha dado. Porque la misma Biblia dice que regalo de Dios son las esposas prudentes (Prov. 19:14). La varona también es coheredera de la gracia, también es creación de Dios, también es hija de Dios por ende, debemos cuidar a la hija del Padre. Si un padre terrenal sufre con las heridas de su hija, cuanto mas duele el corazón de Dios si no cuidamos a Sus hijas.

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El pasaje es muy claro en cuanto a lo que estamos llamados a ser dentro del matrimonio, o en el noviazgo, tanto para los hombres como para las mujeres. Ambos somos responsables por la relación que tengamos, responsables ante Dios y responsables delante de la sociedad. Si procuramos vivir en sana comunión dentro del matrimonio seremos ejemplo para con los otros hermanos, y los jóvenes pero máxime lo seremos con los de afuera, los que aun no se rigen por lo que la Biblia dice, porque de esa manera influiremos en ellos para que sepan que los hijos de Dios viven sus matrimonios de manera distinta. Las buenas familias, son luz en medio de la sociedad que esta carente de valores. Procuremos entonces vivir de acuerdo a esos parámetros.

 Me despido como siempre diciéndote: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Un gigante que nunca cae (final)

David vence a Goliat¿Suena exagerado? Quizás si. Pero es que así son los gigantes que nos atacan y caen pero se levantan. Vamos a pecados menos drásticos entonces. Que pasa con aquel joven que había vencido al gigante de la pornografía y la masturbación pero de pronto un día esta haciendo de nuevo lo mismo. O aquel hombre que estuvo a punto de divorciarse porque volvió a frecuentar prostíbulos, o aquella mujer que había vencido a la depresión y abuso de pastillas para calmarla. O que tal de aquel hombre que finalmente había vencido al gigante de la codicia y nuevamente esta haciendo cualquier tipo de trinquetes para hacerse de dinero. O que tal aquel hombre que finalmente le había puesto el pie encima al deseo desmedido de fantasear con mujeres y ahora esta cada vez mas atado a esta pasión, o que tal aquella mujer que había podido golpear duramente con la piedra de la verdad al gigante de la mentira y el chisme, y ahora esta nuevamente en problemas fuertes por soltar la lengua de más, o que tal aquel hombre que finalmente había logrado que el gigante del adulterio y la infidelidad cayeran pero nuevamente esta involucrado en otra relación extra marital. Ves no es exagerado, hay gigantes que caen pero no se quedan en el suelo.

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Ahora bien, tengo que aclarar que no estoy diciendo que Dios no tiene poder para derrotarlos, por supuesto que lo tiene, de hecho el Rey David triunfó ante aquel gigante abusivo y fanfarrón porque peleó en el nombre de Jehová de los ejércitos, la victoria se la otorgó Dios. David no peleó a titulo personal, o no fue la buena puntería la que le dio la victoria en aquella batalla, fue el poder de Dios en esa piedra. Y es precisamente esto lo que intento decirte, ya que estos gigantes caen, pero luego se levantan, tengo que exhortarte a cuidarte, a protegerte, a salva guardarte de todos los ataques que llegan en este fuego cruzado que pone delante de ti el enemigo. El apóstol Pablo nos dice que es necesario de manera imperativa que uses la armadura de Dios para librarte y protegerte, pero sobre todo para mantenerte firme ante los ataques del diablo. Todo cristiano necesita estar con el cinturón de la verdad bien puesto, protegidos con la coraza de justicia, los pies protegidos con el calzado de la disposición de proclamar el evangelio, el escudo de la fe, para apagar las flechas del enemigo, el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

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 En esta pelea no hay treguas, el enemigo quiere matarte, destruirte, y robarte todo lo que Dios te ha dado, por lo tanto no pienses que todo se acaba con la victoria de una batalla, esta es una guerra y en una guerra se libran cientos de batallas, siempre hay heridos, siempre hay daños colaterales, siempre hay perdidas, pero lo importante es estar preparado para enfrentarlas. Dios no quiere que nosotros perezcamos, y nos guarda, no permite que nuestro pie resbale, pero por lo general nosotros somos los que le damos los primeros auxilios a nuestro gigante y lo levantamos. Lo despertamos con nuestras propias conductas. Con nuestra exagera confianza.

Con nuestros descuidos y malas decisiones. Nosotros le permitimos que se levante, es mas creo que lo consentimos tanto que hasta esperamos que se levante y nos vuelva atacar. A ningún gigante hay que permitirle que se despierte, es mas ni cerca deberíamos estar para evitar que con un pequeño movimiento se levante. Las huestes de maldad nunca van a descansar para derrotar a un hijo de Dios, no están conformes. Tu eres su enemigo numero uno para ellas, tu eres su principal objetivo, tu vida cristiana es la que les interesa que se termine, tu vida familiar, tu vida personal, tus relaciones esas son las que le despiertan el interés. Asi que no pienses que eres lo suficientemente bueno como para no ser cuidadoso en la manera en que estas viviendo. Huye, protégete, cuídate, no confíes, no consientas, porque el enemigo no se tentará el corazón porque no lo tiene para derribarte, y cuando lo haga solo sentirá alegría y habrá fiesta en las regiones celestes.

 https://www.youtube.com/watch?v=6bl7fXwh_7c

 

UN GIGANTE QUE NUNCA CAE (1era parte)

David y Goliat

Me encantan las historias donde siempre triunfa el bien sobre el mal. Donde el mas débil se convierte en el héroe de la historia. Como en esas películas donde la trama gira alrededor de un debilucho, de un don nadie, de un x, y que luego de cierta manera se convierte en un súper héroe o salvador del problema, me encantan porque triunfan los buenos. En la Biblia la historia mas conocida y reconocida por la gran mayoría es la historia del joven David, ese muchacho pastor de ovejas que fue menospreciado por su padre y hermanos, pero que era capaz de matar osos y leones para evitar que dañaran a sus ovejas. Ese chico valiente que mató al gigante que tuvo paralizado de miedo a todo un ejercito por cuarenta días, a ese que medía casi tres metros, tenía un casco y una coraza que pesaban casi cincuenta y cinco kilos, cuya lanza se parecía al rodillo de un telar y tenía una punta de hierro que pesaba siete kilos, a ese que incluso se atrevió a ofender al Dios altísimo, si a ese fue quien mató el joven David con su onda y una sola piedra.

Es una historia única, porque libró al pueblo, se ganó fama entre toda la nación y cuando se convirtió en rey fue el mejor gobernante del pueblo de Dios. No solo eso sino que su vida era conforme al corazón de Dios. Puede decirse que en aquella batalla el gigante que cayó le dio valor al resto del pueblo para vencer al resto de sus enemigos filisteos. La batalla fue todo un éxito porque el gigante cayó y los enemigos huyeron. Tanta fanfarronería no sirvió de mucho para aquellos filisteos que se sentían confiados gracias al gigante que los representaba y les impulsaba. A primera vista era mas probable que David perdiera la batalla porque la diferencia entre ambos era considerable. Estoy seguro que en la casa de apuestas la victoria de David pagaba mucho, porque todo estaba en su contra, sin embargo David salió vencedor, el gigante no solo cayó, aquel día fue decapitado y con él todo un pueblo salió derrotado.

La vida cristiana esta llena de luchas constantes contra gigantes igual o mas poderosos que Goliat, gigantes qDavidyGoliatue se levantan contra nosotros constantemente y nos atemorizan, nos intimidan y hasta nos paralizan de golpe. Nos enfrentamos en batallas campales donde las probabilidades también son menores a las que tienen nuestros oponentes. A diferencia de David que pudo ver a su oponente cara a cara nuestras luchas no son contra carne ni sangre –dice el apóstol Pablo en Efesios 6:12– sino contra principados, potestades, gobernadores de las tinieblas, huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, contra seres que usan tácticas distintas en contra de nosotros, que de alguna manera conocen nuestras debilidades y nos atacan donde mas nos duelen. Estos gigantes no caen con una sola piedra, y si caen no se quedan en el suelo de un solo golpe, resurgen constantemente. Estos gigantes son insistentes, tercos, no descansan hasta ver como tu caes delante de ellos, como tu y yo pecamos, no paran hasta conseguir que tu y yo ofendamos a nuestro creador con nuestras conductas indebidas.

El gigante de David cayó, murió y fue decapitado, pero muchos de nosotros nos enfrentamos con un gigante que nunca cae, que parece que esta vencido pero se vuelve a levantar. He visto hermanos que antes de conocer a Cristo vivieron sumergidos en el alcoholismo y luego el Evangelio los cambió rotundamente, y se levantan y viven con una plenitud de gozo digna de admirar, pero luego por distintas circunstancias el gigante que parecía derrotado se levanta y los vuelve a tirar al suelo, muchos de ellos se reponen otros simplemente sucumben ante esta bestia. Pero no solo el alcoholismo o las drogas son gigantes que se levantan para volver a destruirnos también están aquellos que provocan daños en la vida personal de cada persona. Un hermano estuvo preso por haber participado en un robo, fue regenerado y un día su situación financiera se vino al piso, se quedó sin trabajo y le resultó mas fácil recurrir a las viejas practicas que lo llevaron de nuevo a la prisión.

David vence a Goliat

Familia e iglesia ante el adulterio: ¿qué estamos haciendo?

La familia es el fundamento de las sociedad. Es el lugar donde las personas aprenden los valores esenciales que marcan su carácter. Es en la familia también donde se determinan en gran parte cual será el comportamiento futuro de un ser humano. Porque ahí es formado y condicionado no solo en su desarrollo como persona sino en sus relaciones interpersonales. Específicamente hablando en cómo serán sus relaciones dentro de una nueva familia a futuro que él o ella formará. Pero también se debe decir que la familia ha sido una de las instituciones más atacadas, no solamente en el siglo XXI sino que a lo largo de toda la historia a través del adulterio como un mal silencioso.

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El adulterio es un problema social en el cual incurren tanto hombres como mujeres. Se ha considerado históricamente que el hombre es quien regularmente comete adulterio, pero no es así, cada vez mas mujeres están engrosando las filas de personas que cometen adulterio en la sociedad moderna. El adulterio es un mal silencioso porque aun cuando ocurre frecuentemente no siempre sale a la luz. Si es el esposo quien comete adulterio en muchas ocasiones no se expone el problema para no dañar la imagen de éste dentro de la sociedad, o dentro de la iglesia. Si es la mujer quien lo comete, aún mas se calla para no avergonzar a su cónyuge, no herir su ego de macho. También es silencioso porque en la mayoría de casos se evita el involucramiento de otros miembros de la familia, especialmente los hijos del matrimonio y los parientes mas cercanos. También es silencioso porque no se conocen las reacciones de los de afuera ante la situación que se vive dentro de la familia. Al carecer de conocimiento, instrucción y formación sobre este tema las familias están cada vez mas expuestas a terminarse por causa del adulterio. A veces se cree que esta solo fue una mala decisión en un momento de susceptibilidad pero se olvida que hay condiciones mas de raíz que vienen marcando la vida de los hombres y las mujeres que cometen adulterio. Si bien es cierto que el adulterio es silencioso también su consecuencia es escandalosa, y muy perjudicial.

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El adulterio genera problemáticas aun mas graves, que dañan a la familia. El divorcio, abusos interfamiliares, desintegración familiar, carencia de afecto, irresponsabilidad parental, solo algunas de las consecuencias que acarrea el adulterio para las familias. Ante esto, debe hacerse las preguntas correctas para comprender de mejor manera este fenómeno social. Si se ha dicho que la familia es el ente formador de los individuos entonces ¿cuánta influencia tienen los padres, tanto en hombres como en mujeres, para que estos cometan o acepten el adulterio? Acaso ¿las experiencias vividas dentro de la familia son un factor influyente para cometer adulterio? ¿podría un padre condicionar a su hijo desde su niñez para que este no considere a la mujer como alguien igual a él? ¿pueden acaso los padres condicionar la mente de los hijos varones para que este no valorice al sexo opuesto? ¿cuáles son las enseñanzas que dan las madres a las hijas para que estas lleguen a considerar el adulterio como algo común dentro de las familias?

Además de la familia como ente formador, la sociedad o el contexto donde se vive podría influir a este problema, por ello hay que preguntarse ¿será que nuestro contexto latinoamericano le permite a los hombres tener ciertas libertades que la mujer no puede gozar? ¿influye en las familias tener cierto nivel de escolaridad para cometer adulterio? o ¿se puede dar en cualquier nivel social? ¿cuánto resienten los hijos un divorcio de sus padres? ¿cuan preparados están para decidir entre sus padres? Y hablando de la iglesia ¿cuánto influye la formación espiritual de los hijos para que estos no cometan adulterio? ¿cuánto esta haciendo la iglesia para que las familias estén esforzándose por cultivar su relación de pareja? ¿cuántos hogares dentro de las iglesias se han divorciado por causa del adulterio? ¿a que se debe que muchos líderes, pastores también están siendo víctimas del adulterio?

divorcio

Es urgente decir que cada vez mas se incrementan los números de divorcios dentro de familias creyentes y no creyentes, porque uno o ambos cónyuges cometieron adulterio. Lo que nos indica que cada vez mas parejas están perdiendo el valor que tiene la familia y su papel relevante para la sociedad. No solamente eso, también se ha ido desvaneciendo la idea que el matrimonio es una institución con tintes eternos y no una relación a corto o mediano plazo. Las parejas modernas ya no creen en el matrimonio, es mas, muchos prefieren adquirir solo el compromiso desde el punto de vista legal pero no espiritual, porque ya están condicionados a una posibilidad de ruptura. Incluso algunos llegan a pensar que si el matrimonio no funciona debería existir un relación como tipo plan B, lo cual les garantiza un seguro para evitar la soledad futura.

Se ha diluido de a poco el concepto divino del matrimonio, el cual Dios ha establecido para que hombres y mujeres vivan fielmente para toda la vida. En gran parte porque las iglesias no están tan preocupadas por discipular en esta área, la cual se considera ajena o apartada de la iglesia. No cabe dentro de la planificación anual de las instituciones, no tiene mas relevancia que la construcción de un nuevo templo, o mejorar las instalaciones, y no lo hacen porque, no saben como abordar y tampoco tienen los recursos para hacerlo. Poco se habla hoy día de lo que Dios quiere para las familias. Se ha perdido el concepto de liderazgo de tipo patriarcal, donde un padre sentará las bases para que futuros hijos, nietos, bisnietos, sean igualmente líderes familiares que modelen un estilo de vida opuesto a la realidad de una sociedad que no conoce de Dios.

Sanando nuestro matrimonio (4ta. Parte: interesado por mi pareja)

Siguiendo con nuestros artículos sobre el matrimonio, hablaremos en este articulo del segundo síntoma que refleja la falta de interés por mi  pareja. Y esa es la mala comunicación que existe entre cónyuges.

B. Mala comunicación:

La comunicación es un bastión fundamental en toda relación, y no solo en el matrimonio, sino en otras áreas de nuestra vida. Como seres humanos estamos obligados a saber comunicarnos, a hablar, expresar nuestras emociones y nuestros sentimientos. En la comunicación hay dos elementos fundamentales, el emisor y el receptor. Para poder comunicarse es necesarios saber emitir y saber recibir. Es imposible que un matrimonio pueda mantenerse en pie si no sabe comunicarse entre sí. Existen muchos matrimonios donde no existe la suficiente confianza para expresar lo que se siente, lo que se piensa o lo que se quiere. Cualquiera de los dos o los dos puede callarse y vivir años callando sus emociones, porque no es capaz de expresarse. Pero tal como una olla de presión, llega un momento que es mas la presión que puede resistir que finalmente explota. Y así es imposible poder comunicarse. El desinterés conyugal también se evidencia por la mala comunicación. Porque tal parece que dentro del matrimonio las ganas de conversar, de comunicarse o expresarse se terminan poco a poco.

mala comunicación

Ni a uno ni a otro le interesa mas cultivar el dialogo, la expresión de las emociones, ni la comunión. Lentamente dejamos de interesarnos por nuestras parejas. Se nos empieza a olvidar que cuando fuimos novios pasábamos horas y horas hablando, que era horrible no saber nada de nuestra pareja y que por lo mismo buscábamos siempre las ocasiones para vernos o hablarnos. Que fuera por papelitos, o notitas, o dibujos, o por medio de mensajes con un primo o prima, o hermanos, siempre estábamos buscando la forma de hablar. Hoy día es común ver a jóvenes y también algunos adultos, con su teléfono en la mano texteando, comunicándose, expresando con caritas sus emociones. Siempre queríamos decirle a nuestro novio o novia, cuanto le amábamos, cuan importante era saber de él o ella. Interesados por cada cosa que le pasaba, cuando se lastimaba, cuando enfermaba, queríamos saberlo todo. Queríamos saber si había pensado en mi durante el día, o que nos repitiera mil veces cuanto nos amaba y nosotros repetíamos otras mil veces que sentíamos lo mismo.

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Pero hoy, lamentablemente muchos matrimonio ya ni se recuerdan de nada de esa época dorada. Porque hoy el silencio es el visitante habitual dentro del matrimonio. Es mas fácil escuchar a los grillos, a los ruidos de la calle, a escuchar palabras dentro de los esposos. Preferimos hablar con otras personas de la calle, o el trabajo, o el vecino a comunicarnos con nuestras parejas. Sabes porque dicen que cuando alguien falla dentro del matrimonio siempre se entera de ultimo, es porque nunca se prestó atención a los pequeños detalles. El papel de todo hombre y mujer que esta casado es conocer lo mejor que pueda a su pareja. Es poder servirle de consejero, de apoyo, de ayuda. No por ello la Biblia le llama a la esposa ayuda idónea, porque es quien debe escuchar y apoyar, participar de todos los temores, de su esposo. Debe animarlo a que consiga sus metas, sus sueños y ayudarlo en sus fracasos. Así mismo la Biblia manda a amar a nuestras esposas de manera sacrificial. Poniéndola por encima de nuestros partidos de fútbol, o por encima de nuestras necesidades. Pero hablar o comunicar no es gritar u ofender, es saber decir con las palabras correctas todo aquello que nos molesta. Comunicarse tampoco es estar señalando las faltas del otro. Es aceptar mis errores cuando con amor me los hacen ver. Ambos tienen mucho que decir, solo basta con que uno empiece hablando y el otro oyendo, y luego invertir el papel.

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Debemos escucharlas también, aunque ella hable tres veces mas que nosotros. Por eso dije que hay que saber recibir en la relación. No tenemos porque dejar de hablar, de comunicarnos, de expresarnos, porque como esposos debemos saber cuando uno u otro esta poniendo en peligro, cuando se esta acercando a cometer adulterio. Cuando esta haciendo lo suficiente para deprimirse o buscar soluciones en donde no las hay. Piensa bien que cada día que pasa, es importante para poder expresarnos. Poder tener la confianza necesaria para decirle a nuestra pareja que ore por nosotros cuando estamos sintiéndonos atraídos por otra persona. Que podamos decirle que hubo alguien que le dijo algo en la calle, o en cualquier lugar que no le pareció desagradable. La comunicación va amarrada con la confianza. Vuelvo y digo, hay que saber decir y se debe saber escuchar. Si no existe la comunicación será mas fácil estar expuesto al pecado. Porque cuando no hablamos se empieza a crear una barrera entre ambos, al grado que cada uno se empieza a convertir en un completo extraño del otro.

escuchando con sabiduria

Uno de los sintomas en nuestros matrimonios para saber si hay mala comunicación es cuando el único tema en común son los hijos. Lo que les pasa, lo que necesitan o lo que van hacer. Si de ahí en mas, no se habla, tienes que encender los focos rojos porque hay un serio riesgo de fallar.

Por ello yo te quiero recomendar lo siguiente:

  • Para el esposo: Aprender a escuchar antes que hablar. Generalmente las mujeres hablan mas que los hombres. Pero los hombre no sabemos escuchar. “Se estima que una persona suele oír solamente el 20% de lo que se habla. ¿Qué hace falta para escuchar con eficacia? Escuchar eficazmente significa que cuando alguien habla usted no esta pensando en lo que va decir cuando el otro termine. Por el contrario es captar todo lo que dice el interlocutor”.[1] Entonces aunque resulte difícil es esperar a que nuestra pareja diga todo lo que lleva dentro de sí.
  •  Para la esposa: hablar no es ofender. Cada palabra debe ser dicha con cuidado. Sazonada con sal, (Col. 4:6).
  • Para ambos: el primero de los consejos que ofrecen Guillermo Tayloy y el Dr. Mijangos en su libro: La familia auténticamente cristiana, para mantener viva la comunicación es: “compartir su vida espiritual juntos. Ellos proponen que exista una vida unidad espiritual, una vida de oración juntos”.[2] En otras palabras proponen que aun cuando no es fácil encontrar el mejor tiempo para orar juntos con la finalidad de crecer juntos espiritualmente.

orando como esposos

[1] Les Thompson, La familia desde una perspectiva bíblica, (Universidad Flet: Miami, Fl., 2003), 84.

[2] Guillermo Taylor, Sergio Mijangos, La familia auténticamente cristiana, (Editorial Portavoz: Gran Rapids, Michigan), 1983), 93.

[3] David Hormachea, ¿conoce usted a su esposa? (Editorial CLC Colombia: Bogotá, 2006), 114.

Sanando nuestro matrimonio (2da. Parte)

En el articulo anterior vimos que el primer peligro que corre un matrimonio es: La Falta de Valoración Conyugal. Y tiene que ver con el poco reconocimiento que se tienen ambos cónyuges ante los esfuerzos de su pareja. Los esfuerzos invisibles es el primer caso que vimos de falta de valoración conyugal. Ahora veamos el segundo caso.

B. Cambios invisibles

Esto sucede cuando, uno o ambos esposos no notan cambios en su pareja.

Desde el punto de vista masculino, no existe una tendencia a cambiar. Mismo peinado, mismas camisas, mismos zapatos, en fin. Pero, pese a ello, nunca esta de mas que su esposa lo halague, lo observe cuando hay algo distinto en su vestuario. O que lo anime a hacer algún tipo de ejercicio cuando ha descuidado su físico. Aunque los hombres no funcionan bajo los halagos de su esposa en los cambios que tiene, tampoco esto significa que no pueda recibir atención y admiración. Y, tampoco significa para él que no pueda buscar verse y sentirse mejor. La esposa se enamoró de un hombre que buscaba verse bien. El hecho que estén casados no significa que esto ya no importe. Todo lo contrario, verse bien es parte de agradar a su esposa. Ella también puede sentir atracción por otra persona si su esposo descuida en demasía su personalidad. El esposo también debe pensar que todos los días puede y tiene que conquistar a su esposa. Algunos esposos desatienden esta área porque piensan que ya no vale la pena hacerlo. Algunas veces se descuidan tanto que su aseo personal no es prioritario y así quieren que sus esposas respondan o accedan a tener intimidad con ellos. ¿Por qué es importante hacerlo? PORQUE LAS ESPOSAS NO FUNCIONAN ASI. Necesitan las condiciones ideales para poder llegar a tener un momento de intimidad placentero. Un hombre sucio y sudoroso no es lo que tienen en mente cuando es hora de irse a la habitación. Los hombres aunque no hagan grandes cambios deben buscar siempre verse como los príncipes azules de sus esposas.

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 Tampoco las mujeres pueden caer en el error de descuidarse en su vida personal. No es saludable para la relación matrimonial. Verse bien las hace sentir bien y su esposo siempre se sentirá atraído hacia ella. Una mujer debe ser disciplinada en sus quehaceres diarios para no descuidar su apariencia personal. ¿Por qué es importante hacerlo? PARA NO EXPONER A SU ESPOSO A LAS TENTACIONES que están fuera de casa. David Hormachea dice al respecto: “nos encanta estar con las personas que nos atraen más…independientemente de quienes seamos o si somos o no atractivos, siempre existe una persona que nos atrae y nosotros siempre seremos atractivos para alguien”[1]. Basado en esto, si pensamos que generalmente el esposo sale de casa a trabajar, es muy probable que este rodeado de todo tipo de personas. Posiblemente sus compañeros de trabajo incluyen mujeres. Mujeres que pueden ser atractivas. Que incluso algunas de ellas por la exigencia del trabajo, deben estar todo el tiempo muy bien vestidas.  Si su esposa no se cuida también su esposo queda  expuesto a la atracción por otras personas. Puede empezar a ver la baraja de posibilidades que hay en el trabajo y comparar. Seguramente notará una enorme diferencia. La fidelidad es importante pero ambos cónyuges buscan mantenerla no solo por ellos mismos sino para cuidar los pasos de su esposo. Yo soy responsable por mi cónyuge y ella por mi. Son dos mejor que uno. No solo es no caer yo sino procurar que mi cónyuge tampoco caiga. Es cuidarse las espaldas ambos. Y, sobre todo, se debe valorar cada cambio que cada uno haga.

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La falta de valoración conyugal se da cuando los esposos no saben observar los cambios en su pareja o dejan de agradecer por esos cambios. Entre mas centremos la mirada en nuestro cónyuge menos posibilidades habrán de ver hacia otro lugar. ¿Qué podemos hacer entonces?

  • En el caso del esposo: Debe cuidar todo aquello que ve, porque cualquier hombre que ve a una mujer para codiciarla ya ha cometido adulterio (Mat. 5:28). Debe cuidar que su mirada este posada únicamente en quien debe. Prov. 5:15 dice: Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo. Además no puede exigir a su esposa se vea como alguien que ella no es. Debe recordar que la Biblia manda a la esposa a no vestir de forma ostentosa (1Pe 3:3-4) y que la amó en la juventud siendo de una manera, no puede esperar que los años no provoquen cambios en ella. Pero el amor debe perdurar a pesar de ello. Debe alegrarse con la mujer de su juventud. (Prov. 5:18b).
  • El consejo para la esposa es es: no desear una relación como la que una vecina, amiga u otra persona tiene. Desear lo que otra tiene es menospreciar a su esposo, (Ef. 5:1). Ella a veces idealiza los personajes de telenovelas, los de las películas. Todo eso es un producto que se vende bien. Cada esposa debe amar a su esposo. Valorarlo. Cuidar cada detalle de tal forma que él sienta que aun sigue siendo el centro de las miradas de su esposa. El trabajo agota, no tiene el día entero para dedicarlo al gimnasio. O a su apariencia, ni invierte todo su dinero para comprar ropa que lo haga ver como modelo.
  • Para ambos, no codiciar nada, ni a nadie. (Ex. 20:17).

[1] David Hormachea, El adulterio: ¿Qué hago?, (Grupo Nelson: Nashville, Ten., 2009), 74.

Sanando nuestro matrimonio (1era. Parte)

Sabían ustedes que tristemente el adulterio es una de las principales razones por las cuales mas matrimonios se divorcian actualmente dentro de las sociedades modernas. Tanto matrimonios jóvenes como no tan jóvenes se están destruyendo a causa de este terrible problema social, ojo, problema, no solución. El adulterio es un problema que afecta tanto a creyentes como a no creyentes. No discrimina a nadie. Cada día mas hijos también se ven afectados por causa de la infidelidad de uno o ambos de sus padres.

En uno de sus artículos, el pastor y conductor del programa radial: La Familia es Prioridad, el pastor Víctor Súchite pregunta: “¿Sabía usted que según las estadísticas actuales, aproximadamente el 60% de los hombres casados y el 40% de las mujeres casadas le han sido infieles a sus parejas, al menos en una oportunidad (la familia es prioridad, programa radial) escuche bien, al menos en una oportunidad. Es decir que debemos aceptar que el adulterio es un hecho muy común dentro de las familias en el mundo entero.

Cuando analizamos esta pregunta y estas cifras, no es muy difícil decir que, muy probablemente dentro del grupo de lectores de este blog existan personas que han atravesado por tan amarga experiencia, o incluso en este preciso momento estén atravesando un proceso de esta naturaleza, o están ya considerando el divorcio como una de las opciones para resolver dicho problema, o a penas están viviendo una etapa de asimilación tras la confesión de su cónyuge, o bien ya, favorablemente, han iniciado un proceso de restauración matrimonial. Sea el caso que sea, en los próximos artículos abordaremos el adulterio como tema central y nuestro objetivo es poder ayudar a sanar los corazones de aquellos matrimonios que han sido dañados.

sanando el corazón de mi cónyuge

El adulterio, como todos los pecados que el hombre comete, no es un acto que surja de la noche a la mañana. Es mas bien un proceso, en donde todo aquel hombre o mujer sin darse cuenta, o conscientemente, se empieza a exponer a una situación de mucho riesgo hasta que llega el momento en el cual finalmente termina cometiendo pecado. Es por ello que antes de sanar un matrimonio herido, necesitamos conocer tres peligros a los que estamos expuestos como matrimonios actualmente y cuales son las soluciones que la Biblia nos ofrece para evitar caer en tales peligros.

Primer Peligro: FALTA DE VALORACION CONYUGAL

En la vida, tanto hombres como mujeres necesitamos sentirnos valiosos como seres humanos. Necesitamos saber que representamos algo para alguien. Nos gusta saber, por naturaleza que las personas, y en este caso especifico nuestro cónyuge nos valora. Que significamos algo para él o para ella. Que cada acción, actitud, esfuerzo, que hacemos representa algo valioso para nuestra pareja. Gary Chapman, en su libro: Los cinco lenguajes del amor dice que: “Los psicólogos han llegado a la conclusión de que la necesidad de sentirse amado es una de las necesidades primarias del ser humano”. Para una persona es prioritario sentir que alguien lo ama y que lo valora. Desde su niñez busca llamar la atención de sus padres, le gusta que reconozcan sus gracias, incluso sus travesuras. Por ello cuando un nuevo miembro llega a la familia los hermanos mayores se vuelven mas inquietos porque sienten que les están robando atención. Necesitan sentirse apreciados y no que están pasando de moda. Ya que no existe peor situación para una persona que sentirse devaluado. Porque esto los pone en la categoría de inútiles u obsoletos. Le gusta recibir una palmada en el trabajo por su buen desempeño, o aplaudido después de una conferencia. O que le reconocen por ser buen estudiante. En fin, le gusta sentirse valioso.

bien_hecho

Todos en general buscamos ser reconocidos por lo que somos y también, porque no decirlo, por lo que tenemos y hacemos. Es parte de nuestra naturaleza humana. De igual manera en las relaciones sentimentales, desde el noviazgo todos procuramos ganarnos la admiración de nuestra pareja. Tratamos de presentar nuestra mejor imagen delante de ellos, nos esforzamos cada día para que nuestra pareja conozca el lado mas interesante de nosotros. Procuramos que nos vean como personas de bien, que tenemos educación, que somos esforzados, que somos amables, con buenos sentimientos y valores. Jamás queremos que vean nuestro mal genio, o nuestros defectos. Queremos ganarnos el corazón de nuestra pareja a base de nuestros mejores argumentos. Y lo conseguimos. Sin embargo, es triste reconocer que: una vez casados muchas cosas cambian, y una de ellas es la falta de valoración conyugal. Quiero mostrarte dos casos de falta de valoración conyugal:

A. Esfuerzos invisibles.

Una critica que comúnmente hace un esposo hacia su esposa es que ella no trabaja como él. NO RECONOCE QUE: Su esposa a diario lidia con todas las tareas que se deben hacer en casa: como limpiar la casa, ordenarla, lavar ropa, doblar, planchar, si hay niños, cuidarlos. Cocinar. Toda esposa desearía al menos una vez a la semana escuchar que la comida esta deliciosa, que la casa se ve hermosa, o un ramo de rosas que le hagan ver que se le reconoce por todo lo que ha hecho en su duro día de trabajo. Sin embargo este trabajo casi nunca se ve y menos se agradece.

Por otro lado, el esposo, todos los días sale a bregar a la calle. Se esfuerza porque todos los días pueda mantenerse vigente en su trabajo. Se expone a las dificultades y peligros de la calle, con la finalidad de sostener el hogar de una manera agradable. Pero, TAMPOCO SE RECONOCE su esfuerzo. Es casi seguro que de vez en cuando le gustaría escuchar a él también que se le agradece por todo lo que hace día con día para traer el sostenimiento económico de la casa. Si a la esposa le gustaría recibir un ramo de rosas en reconocimiento a su trabajo, al esposo también le gustaría cenar algo especial de vez en cuando por las luchas que sostiene.

reconocimientos invisibles

Nuestros esfuerzos no deberían ser inasibles para nuestro cónyuge. No deberíamos ser ajenos a la necesidad del otro. Pues, al no existir esta clase de valoración dentro del matrimonio, empiezan a formarse grietas dentro de la relación. Se empiezan a formar rupturas y se empieza a dar también paso a los malos pensamientos, o las frustraciones para que entren por esas grietas. Cada espacio se empieza a llenar de ideas y estas ideas se convierten en  pensamientos y luego en palabras. Y palabras que hieren.

La Semillas de Fe para esta situación:

  1. Para el esposo: recordar que en todo momento la Biblia nos manda a amar a nuestra esposa. De la forma en que Cristo amó a la iglesia. Entregándose sacrificialmente a ella. (Ef. 5:25). En este caso amarla significa valorar todo lo que hace para mantener el equilibrio en el hogar. Amarla es reconocer que posiblemente ella antepuso la familia por sus sueños profesionales, o personales, ya que muchas esposas se dedican completamente al hogar. Y lo hizo por amor a él y por amor a Dios. El esposo debe amar a su esposa sin importar que ella ya no tenga todo el tiempo de antes para arreglarse para su visita. Debe amarla aun cuando halla días donde no se vea deslumbrante. Debe amarla por cada detalle que llevan su sello dentro de la casa.
  2. Para la esposa: someterse a su esposo. Es decir, subyugarse a él. Respetando la posición que Cristo estableció para él dentro del matrimonio. Subyugarse es entender que su esposo es su cabeza. Es el hombre que merece no solo su respeto sino su admiración. Cada mujer que ve a su esposo como se esfuerza por traer el sustento a casa lo respeta. Nunca menosprecia lo que hace, sea un albañil, agricultor, vendedor de periódicos, sea lo que sea, porque lo importante es que lucha todos los días por que a la familia nunca le falte el alimento en la mesa.
  3. Para ambos: Recordar que: El amor no se comporta con rudeza (1Cor. 13:5a). No se deben menospreciar uno al otro, sino mas bien motivarse, incentivarse, exhortarse para que juntos puedan salir adelante. Que siempre existan palabras de halago, de valoración, tal y como cuando eran novios.

Continuaremos en el siguiente articulo, mientras tanto, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.