‘No os hagáis tesoros en la tierra (…) sino haceos tesoros en el cielo (…) Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. ‘ Mateo 6:19-21

De los 31,187 versículos que tienen las Escrituras, esos son unos de los que más me desafían. Desde unos años atrás este mandato es recurrente en mi vida. Siempre estoy pensando: ¿Estaré abonando al banco celestial o estaré más enfocado en los bienes de este mundo? ¿En dónde esta realmente mi corazón? ¿Estaré cada día mas aferrado a este mundo o al venidero? Miremos tres pasajes y notemos la similitud en ellos en algo específico, LO MÁS IMPORTANTES NO ES EL PRESENTE SINO LO QUE NOS AGUARDA.

En Heb 11:9-10 dice que Abraham habitó como extranjero en la tierra prometida, vivió como si no fuera propia, la razón: esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. ‘ En Hebreos 11:24-26: Moisés teniendo derechos y oportunidad de vivir cómodamente en el palacio del hombre más importante de su tiempo, prefirió sufrir con su pueblo, consideró que ese deleite egipcio sería algo temporal, consideró que eran mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. El apóstol Pablo no pensaba distinto a ellos. Él dijo que podría ufanarse de sus blasones, su academia, pero no lo haría porque para Él todo era considerado como perdida en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, (Fil ‘3:7-8).

Lo ves, estos hombres y cientos más, no tenían otra idea más que hacerse tesoros en el cielo, consideraban que lo presente es valioso, pero superfluo a la vez, sin embargo, lo que les aguardaba, eso tenía valor eterno.

Sé que nadie desea morirse, pero tampoco debe vivir aferrado a este mundo, porque si lo pensamos al acumular bienes es como si le pusiéramos tanto peso a un globo que jamás despegará hacia el cielo. Si solo vivimos acumulando, nos haremos tan gruesos que difícilmente pasaremos por el ojo de la aguja celestial. Un sabio suele decir: si el dinero no se gasta, entonces no sirve de nada. Seamos de bendición en todo tiempo, el amor de Dios debe mostrarse a diario no ocasionalmente. Compartamos de lo que Dios nos da, al final solo somos administradores de sus bienes.

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y coméntanos. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

http://www.semillaquedafrutoalcientop.org

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