‘Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia. ‘ (2 Pedro 3:13)

¿Cuándo terminará todo esto? ¿Hasta cuando estaremos en este mundo sufriendo? ¿Cuándo terminarán las injusticias? ¿Hasta cuándo veremos que las cosas cambien? ¿Cuándo se empezarán hacer las cosas bien? 

Con toda honestidad, creo no ser el único que se ha preguntado más de una vez estas cosas. Más, cuando vemos lo que esta ocurriendo en el mundo. Violencia, corrupción, perdida de valores, incredulidad, ideologías opuestas a la voluntad de Dios, enfermedades, terremotos, guerras, conspiraciones, pobreza, y así podría continuar con la lista, y me faltaría papel para describir todo lo que a diario escuchamos. En conclusión: el mundo esta en franca decadencia, agonizante, al mismo tiempo que suplicante de cambios. 

Sin embargo, para el creyente, el panorama es alentador. (1) EL CREYENTE TIENE UNA PROMESA HECHA POR SU SALVADOR. Esto es lo que quiero resaltar, que la Promesa es segura porque Dios no miente. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, ha prometido un lugar de reposo eterno. La carta a los Hebreos habla al respecto aunque también advierte lo fatal que resultará para los incrédulos. Por tanto, tú que lees esta carta, presta atención a esta gran verdad: LA PROMESA ES SEGURA. (2) EL CREYENTE TIENE LA ESPERANZA DE UN MUNDO NUEVO. Querido lector, ten presente lo siguiente: Este mundo terminará, y se renovará, y en su rejuvenecimiento será totalmente distinto a lo que hoy conocemos. Todo lo malo finalmente acabará. Habrá justicia, habrá vida, salud, regocijo, pero sobre todas las cosas y eso es lo más sublime, SU PRESENCIA ESTARÁ CONTIGO. ¡Gloria a Dios! 

¿Crees en la promesa del Salvador? ¿Anhelas esos cielos y esa tierra nueva? ¿Añoras el día en que morarás a su lado para siempre? Termino diciendo: Si eres de los que viven sin esperanza alguna, entonces VEN A CRISTO, QUIEN PROMETE UN MUNDO NUEVO. 

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

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