“No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí.” (Juan 14:1).  “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27). 

Hoy por la mañana compartí estos dos textos arriba descritos del Ev. de Juan. En ellos vemos al Señor Jesucristo calmando a sus discípulos. Desde el capitulo 13, Él comenzó a hablarles entre otros temas, sobre el servicio, el amor, la humildad, la manera en que deberían ser ante el mundo, su partida, el Espíritu Santo, sobre el Padre, etc. Con cada palabra dicha, seguramente se albergaban muchas inquietudes en el corazón de ellos y Jesús lo sabía. Por lo tanto, Él les dice, No se turbe vuestro corazón, o como se traduce de una versión en inglés: “no dejen que su corazón se cargue de problemas”.

Así como ellos en su momento, con el transcurrir de las últimas horas de permanencia junto al Señor, la incertidumbre del futuro les provocaba ansiedad, de la misma forma que hoy nosotros vivimos llenos de zozobra, de inquietud por nuestro futuro. El día a día, va haciendo que nuestro corazón sea como una bodega donde se amontonan cada día más problemas. Por ejemplo a mí, estas palabras me parecieron fascinantes, extraordinarias, magnificas, a la vez que oportunas, porque las dijo justo cuando ellos las necesitaban, me cayeron como bálsamo a mi corazón, porque hoy 14 de octubre amanecí pensando en los diversos desafíos que tengo delante de mí. En situaciones laborales, en inquietudes personales, en pensamientos confusos, en planes frustrados, en lo que veo alrededor.

Sin embargo, también sé que hoy alguien más que lea este escrito estará sufriendo conflictos aun mayores a los míos, estará mas con su corazón lleno perturbado, cargado con situaciones familiares, económicas, laborales, dudas, enfrentando problemas de salud, de duelo, etc., y es por ello que hoy estoy invitándote querido lector a que como yo, creas en lo que Jesús nos esta diciendo: NO CARGUEN SU CORAZON DE PROBLEMAS, DESCANSEN EN JESUS. “Si hemos creído en Él también creemos en el Padre, y, por tanto, apropiémonos de esa Paz que solo puede venir del Padre de Toda Consolación, porque no es una paz temporal sino eterna, una que sobre pasa cualquier entendimiento humano, porque repito, proviene de Jesús, el Príncipe de Paz”. 

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. 

Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe

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