“Pero Rut respondió: —¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti!» Porque iré adonde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.” (Rut 1:16 NVI).

Rut y Noemí

No sé cuán de acuerdo estarás conmigo, pero, si hay algo en la vida que de verdad nos cuesta es, tomar decisiones. Sean pequeñas o grandes, decidir siempre es difícil. ¿A qué se debe? Al hecho de que no conocemos el futuro y por tanto no sabemos si el resultado de lo que decidiremos será bueno o malo. No sabemos si las cosas saldrán como pensamos. Sin embargo, no podemos evadir el hecho de que a cada instante, tenemos algo que decidir. Observemos en el vs citado que Rut tomó tres decisiones trascendentales, aun a pesar de la oposición de su suegra, ella estaba resuelta en lo que deseaba hacer, y no cambió de opinión: 

Primero, permaneció con su suegra pues le dijo: “iré a donde tu vayas, y viviré a donde tu vivas”. Sin importar en donde vivirían, a donde irían o como superarían las adversidades que afrontarían, Rut no la dejó sola. 

Segundo, renunció a su cultura, a su familia, a sus costumbres, y salió hacia una cultura totalmente distinta, dijo: “tu pueblo será mi pueblo”. Aun sabiendo que en Jerusalén podría ser rechazada, pues los moabitas no eran bien recibidos ahí, ella, dejó en el pasado sus tradiciones.

Finalmente, adoptó una nueva fe. La religiosidad de sus antepasados, los ídolos que había adorado, en los que siempre había depositado su fe, en los que siempre confió, los derribó de su corazón para siempre; su convicción estaba clara y por tanto confesó: “Tu Dios será mi Dios”. Siendo esta y sin temor a equivocarme la decisión mas importante en la vida de Rut. Esto, al final de todo, fue lo que permitió que Rut se convirtiera en una mujer que trascendería para la nación que hizo suya y para la simiente de Fe que surgiría del linaje de su tataranieto David.

Por tanto, debemos comprender que no existe una decisión mas trascendente que confesar como Rut: Tu Dios será mi Dios, aunque esto implique renunciar a cultura, creencias, costumbres, derribar ídolos en el corazón, o incluso apartarse hasta de la familia, para abrazar la fe en el Dios Todopoderoso, el cual envió a su único Hijo, para que todo aquel que en Él Cree, no se pierda, más tenga Vida Eterna.

Por tanto, debemos comprender que no existe una decisión mas trascendente que confesar como Rut: Tu Dios será mi Dios, aunque esto implique renunciar a cultura, creencias, costumbres, derribar ídolos en el corazón, o incluso apartarse hasta de la familia, para abrazar la fe en el Dios vivo.

Semillas de Fe

Espero que tu corazón sea buena tierra, para que esta Semilla de Fe germine, crezca sanamente y de fruto al ciento por uno. Si te gustó, dale me gusta, compártela y déjanos tus comentarios. Me despido como siempre diciendo, haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

Semillas de Fe.

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