“Y conoció Adán otra vez a su mujer; y ella dio a luz un hijo y le puso por nombre Set, porque, dijo ella: ‘Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel, pues Caín lo mató’. A Set le nació también un hijo y le puso por nombre Enós. Por ese tiempo comenzaron los hombres a invocar el nombre del Señor”, (Gn. 4:25-26; BLA).

En estos versículos podemos ver el nacimiento de un miembro más de la familia de Adán y Eva. Los textos nos dejan saber que Eva dio a luz a otro hijo varón y lo llamó Set. Este nombre traducido del hebreo significa: Compensación. Al nombrarlo así, y por lo que el pasaje dice: “Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel”, se puede percibir que Eva veía a su hijo como alguien que compensaba o aliviaba en parte el dolor de la perdida de su hijo muerto. No que suplantaría a Abel, sino que sería como alguien que venía a llenar el vacío dejado en su corazón. Veía a Set como quien la consolaría después de sufrir la muerte de Abel. Y digo en parte porque al fin de cuentas ¿Cómo se repone una madre de la muerte de un hijo? Se sufre la muerte de los seres queridos, pero yo supongo –pues no es mi experiencia personal– que la muerte de un hijo es de los tragos más amargos que una persona puede sufrir. Y Eva veía en Set un nuevo comienzo. 

El v.26 nos habla ahora de la descendencia de Set. Dice que le nació un hijo al cual le llamó Enós. No dice exactamente a los cuantos años de vida se convirtió en padre y realmente no es lo importante. Lo que si es importante notar es que el texto dice: “Por ese tiempo comenzaron los hombres a invocar el nombre del Señor”. Invocar también puede traducirse como: “llamar por, solicitar, implorar, rogar, clamar por, pedir a”. Podríamos traducir entonces el pasaje así: “por aquellos días los hombres comenzaron a buscar a Dios en oración y ruego para adorarle”. 

Seamos una nueva generación que busque a Dios para bendición, que desee darle solo a Él la Gloria.  

Qué podemos aprender para nosotros de estos textos?

  1. Debemos adorar a Dios con nuestra vida primero, y luego con nuestra ofrenda. Como se dijo antes, Seth no suplantaría a Abel. No sería Abel pero si vendría a retomar la línea de adoración que su hermano había iniciado. ¿Cómo podemos saber esto? Primero porque Abel había sido un hombre agradable delante de Dios. Un hombre que entendió que cuando se ofrecía algo a Dios debía ser lo mejor. Alguien que pensó no solo en agradar a Dios con su ofrenda si no que también buscaba agradar a Dios con su vida. En los primeros versículos de Génesis 4 podemos ver que a Dios le agradó primero la actitud de Abel y luego su ofrenda. A diferencia de Caín y su descendencia, quienes se fueron por una ruta distinta, Seth venía a continuar con la clase de linaje que buscaba adorar a Dios con sus vida y luego con sus recursos. 
  2. Debemos adorar a Dios por encima de nosotros mismos. Enós, hijo de Set, también continuó en el mismo plan que su padre Set. Pues como antes se dijo y es importante enfatizar: “por aquellos días comenzaron los hombres a buscar a Dios en oración y ruego”, es decir que por aquel tiempo se levantó una nueva generación de adoradores. Personas que comenzaron a buscar a Dios creyendo en quien era Él. Comenzaron a ponerlo en el centro. Se levantó una nueva generación que deseaba honrarlo con sus bienes, pero especialmente con sus vidas. Una nueva generación que deseaba buscar a Dios para bendición, que no deseaba ser independiente a Él, que no deseaba hacerse de un nombre como si lo buscaban la línea de Caín. Estos por el contrario buscaban engrandecer el nombre de Dios en la tierra. Se levantó una generación que invocaba el nombre de Dios antes que confiar en sí mismos. Hombres que deseaban darle solo la Gloria a Dios. 

Ora: Amado Señor, permite que en este tiempo yo sea esa clase de persona que continúe la senda generacional de adoración trazada por mis padres, o bien que me convierta en esa persona que inicie una estirpe, un linaje de personas que quieren ponerte en el centro de sus vidas. Que de mi surja una nueva generación de adoradores, personas que ofrenden sus vidas para Tu Gloria. Permite que mi familia sea una generación que de continuo te invoque, que viva para adorarte en Espíritu y en verdad. 

Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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