Joel fue el hijo único de una pareja joven que vivió en un pueblo apartado de mi país, Guatemala. Nació en medio de un hogar humilde, con muchas carencias pero rodeado de mucho amor. Sus padres y familiares a pesar de las circunstancias lo amaron desde el día en que su madre supo que venía en camino. El papá de Joel, agricultor, su mamá, ama de casa. Día a día luchaban por salir adelante y tratando la manera de criar conforme Dios manda al pequeño Joel.

20d3e6fe9f53ba1c326291fddd0b3993

El padre de Joel durante su juventud solía tocar una guitarra y cantar. Las circunstancias lo llevaron a deshacerse de ella pero no del gusto por cantar. Solía cantarle a Joel a la hora de la siesta, lo arrullaba con su voz y Joel dormía plácidamente, todo el tiempo le susurraba cantos infantiles y Joel lo disfrutaba. Joel estaba tan familiarizado con la voz de su padre, que al nomás cruzar el umbral de la puerta de su pequeña choza, y anunciar su llegada, se inquietaba, buscándole con su mirada tierna, dirigiéndola hacia todas partes, moviendo sus pequeñas manos y agitando sus piernas regordetas. Su calma llegaba hasta que su padre finalmente lo encontraba acostado en su pequeña caja acondicionada como cuna, lo abrazaba y le empezaba a cantar.

Joel conocía quien era su padre únicamente por el timbre de su voz. Lo podía distinguir a la distancia por la familiaridad que tenía con la voz afinada de su papá. En medio de amigos y familiares, Joel sabía reconocer quien era su papá. La relación que ambos tenían era única. Tanto así que cuando Joel enfermaba, era la voz de su padre la que lo calmaba. Cuando se metía en problemas por sus travesuras, era la mano de su padre la que lo rescataba. Cuando se sentía el frío de la pobreza, era el brazo de su padre que lo rodeaba de paz. Joel todo el tiempo necesitaba de su padre, cuando se retrasaba en el trabajo, Joel se inquietaba demasiado, le urgía ver y estar con su padre. Su tiempo en comunión, sus momentos de juegos, de comidas, tenían sentido porque su padre estaba con Él.

La Biblia es la Palabra de Dios, es Dios hablando a través de su contenido, revelándose a sí mismo. Es Dios mostrándonos su Naturaleza Divina, es mostrándonos a Su Hijo, Su Amor, su Justicia, es mostrándonos cómo vivir para su Gloria y Alabanza. La Biblia es la Verdad que el mundo necesita para ser liberado del pecado, del yugo del mal, de la ira De Dios futura.

Sin embargo, a diferencia de Joel, no tenemos una relación fuerte, estrecha con el Padre, no lo buscamos en medio del dolor, ni de los problemas, no estamos familiarizados con la voz del Padre. No hemos aprendido a disfrutar Sus Palabras, no sabemos distinguirlo, lo confundimos en medio de tantas voces. No encontramos Paz en Él, no encontramos confianza, ni fe, ni tenemos ese sentido de urgencia por la vuelta del hijo. No tenemos esa comunión necesaria que deben tener los hijos De Dios.

Juan 1:12 dice: “Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre” Recibir al hijos, creer en Él, nos da la autorización de convertirnos en hijos De Dios, nos abre la posibilidad de convertirnos en linaje escogido. Nos permite disfrutar de los privilegios que eso conlleva, sin embargo, poco estamos echando mano de ello. Creemos que hacer una decisión es suficiente, o tener un tiempo de emoción y hacer un acto publico, tener una relación con el padre es más que eso, es necesitarlo con urgencia cada día de nuestra vida, y vivir para adorarle todos los días que nos permita Él hacerlo en esta tierra.

Por lo tanto busquemos como niños satisfacernos de leche espiritual que se encuentra únicamente en la Palabra De Dios para no ser arrastrados por ningún viento contrario. Amemos oír su voz en la Escritura. Vayamos al texto diariamente, oremos, y escuchemos lo que cada día tiene que susurrarnos al oído. Dios sigue hablando, Inquietemonos hasta oírlo, porque solo así podremos tener paz en medio de cualquier tormenta. Y podremos tener gozo en todo tiempo.

Me despido como siempre diciendo: Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

(Nota: la historia de Joel es una ilustración ficticia, se ha escrito como una medio para ilustrar el mensaje central de este articulo).

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s