En el articulo anterior vimos la importancia que tiene ser padres que responsabilicen a sus hijos con tareas en casa. Además hablamos sobre la negligencia de los padres en la formación de sus hijos. Dijimos que los padres somos demasiado consentidores con nuestros hijos, que les impedimos que ellos se desarrollen y que se vuelvan diligentes. También mencionamos que podemos ser negligentes con nuestros hijos en áreas como la evasión de responsabilidades. Que generalmente somos los padres los que asumimos muchas de sus tareas y los eximimos de lo que les corresponde a ellos. Al igual somos negligentes en cuanto a la resolución de conflictos. Todo el tiempo estamos evitando que ellos sepan resolver sus propias situaciones difíciles. Que no les permitimos que aprendan a asumir las consecuencias de sus malas acciones. En este articulo veremos otro tipo de negligencia que cometemos con nuestros hijos. Específicamente a la hora de satisfacer sus necesidades y gustos. También daremos dos semillas para que sembremos y así sepamos que hacer en cada una de estas circunstancias. Dos principios básicos para ayudar a mejorar esta circunstancia. Y finalmente veremos una transcripción textual de doce reglas que escribiera el Departamento de Policía de Houston, Texas, dirigida a padres que quieren criar hijos delincuentes. Con esta referencia concluiremos esta serie de dos partes.

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En cuánto a sus necesidades

        No existe un solo padre de familia que no salga todos los días motivado a trabajar por la remuneración económica. Si nos preguntaran si quisiéramos ir a trabajar sin paga, pocos diríamos que si. Todos trabajamos por el tema del dinero. Trabajamos por el dinero para satisfacer las necesidades de casa. Y por su puesto para darle a nuestros hijos todo lo que ellos quieran. Máxime si tuviste una infancia difícil tu deseo es que tus hijos no sufran como tú sufriste. Quieres comprarles todo. Les das todo a cambio de nada. No les exiges nada. Extienden la mano y les das. Nuestros hijos no aprenden el valor del esfuerzo, ni el valor del dinero. No aprenden el valor de ganarse lo que desean. Quieren un celular caro, ahí vas se los das. Quieren la nueva computadora, la tienen. Toda la ropa novedosa, la de moda, ahí estas dándosela. Pero el problema mas serio es que cuando pasas esas temporadas donde no puedes pagar todos los antojos de tus hijos. Ahí si que estarás en serios conflictos y meterás en conflictos a tus hijos. Cuando no puedas satisfacerles sus ambiciones ellos buscarán satisfacerlas por sus propios medios. Por eso vemos tantos jóvenes delinquiendo por un celular, por un par de zapatos, por algo común, porque no aprendieron a ganarse las cosas. Si nuestros hijos supieran cuanto cuestan las cosas no tendrían porque luego querer tenerlo a la fuerza.

Entonces ¿qué hacer ante esto? ¿Cómo podemos evitar que nuestros hijos se vuelvan parásitos? ¿Cómo hacemos para evitar que se autodestruyan? ¿Qué podemos hacer para que no lleguen a grandes siendo unos pareas sociales?

Quiero darte algunas semillas para ayudarte en tu quehacer de padre. Dos principios bíblicos para aplicar en la educación y formación de tus hijos.

  1. Disciplina a tus hijos, eso también es amarlos. He 12:5 dice: hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Dios es un Padre que no desea ver el mal de sus hijos. No quiere ver a sus hijos destruidos, no quiere verlos convertidos en piltrafas humanas. Porque los ama también los disciplina. Los reprende por amor. Cuando ve que sus hijos se están perdiendo toma medidas drásticas para corregirlos. Si creemos que disciplinar a nuestros hijos es malo, estamos equivocados. La corrección es necesaria para el bienestar de nuestros hijos. Amar a nuestros hijos es corregirlos, re direccionarlos. Si dejo que hagan todo lo que quiere por amor a ellos mas bien estoy encaminándolo a que se destruyan.

Una madre le escribió una nota a su hijo que purgaba una condena de 20 años donde le decía: hijo yo debería purgar una condena de 40 años porque yo soy mas culpable que tu. Yo te descuidé, yo no te corregí, yo no supervisé a tus amistades. No te dediqué el tiempo necesario para escucharte. Yo también soy culpable porque todo el tiempo te dejé solo. Pensé que dejándote solo estarías mejor. No supe que ser indiferente a tus necesidades era mas perjudicial para ti. Nunca te puse reglas. Entiendes mi punto:

Nuestros hijos necesitan ser disciplinados en amor. Amarlos es corregirlos.

2. Muéstrales el camino hacia Dios. La Biblia dice: Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina e instrucción del Señor (Ef. 6:4). La semilla anterior trató el tema de la disciplina, ahora veamos el tema de la instrucción en el Señor. Ningún hijo sabrá como conducirse en sus vidas si no les damos las instrucciones precisas. Nosotros debemos decirles a nuestros hijos cuales son las reglas especificas que deben seguir. Hora de levantarse, acostarse, para hacer sus tareas, lo que puede o no puede hacer. Pero sobre todo, debemos instruirlos en el amor de Dios. El lugar donde maman la sabia de la verdad espiritual es en casa. Los padres deben instruir a sus hijos sobre el temor al Señor.

Es de vital importancia que los padres velen por la vida espiritual de sus hijos.

Una niña y su padre estaban un día en la iglesia mientras el pastor predicaba sobre la obediencia a Dios. Decía: la obediencia a Dios se revela en la manera como hacemos los pequeños deberes de nuestra vida diaria. Describió cuántos padres olvidan sus deberes espirituales en el hogar; cómo se retiran cada noche sin orar a Dios y por la mañana dejan de darles gracias por el reposo, protección y bendiciones del nuevo día. La pequeña, que escuchaba con mucha atención, moviendo su cabecita hacia el papá, susurró: “papá, ¿el pastor está hablando de ti?”. Esta sencilla pregunta traspasó el corazón del padre; no dijo nada, pero por la noche se arrodilló y confesó su pecado de negligencia, y pidió a Dios le ayudara a cumplir sus deberes como buen padre cristiano. Ves el punto: 

Somos los responsables de la vida espiritual de nuestros hijos.

La influencia espiritual de nuestros hijos condicionará la vida espiritual de nuestras futuras generaciones.

Un día le preguntaron a una anciana: ¿cuándo es la época idónea para instruir a nuestros hijos en el temor a Dios? a lo cual ella contestó: esa labor empieza 20 años antes que nazcan. Es decir que empieza desde que nosotros los padres nos rendimos a los pies de Cristo.

Si somos padres genuinamente cristianos también lo serán nuestros hijos.

Estas son solo dos semillas que te ayudaran para criar a tus hijos en amor y temor de Dios. Pero quiero además transcribirte “Doce reglas para criar hijos que lleguen a ser delincuentes” que redactó el Departamento de Policía de Houston, Texas.

  1. Dé a sus hijos todo lo que quiera desde niño. De esta manera crecerá pensando que las otras personas deben estar a su disposición.
  2. Cuando empiece a utilizar alguna que otra palabra “soez”, ríase. De este modo se creerá ser gracioso. También le alentará a emplear frases francamente obscenas más tarde.
  3. Nunca le enseñe nada de asuntos espirituales. Espere hasta que sea mayor, a que tenga 21 años, para que pueda decidir por sí mismo.
  4. Evite la palabra “malo” pensando que le daría un complejo de culpabilidad. Esto le preparará para que cuando más tarde sea detenido por alguna infracción contra la Ley, piense que la sociedad está en su contra y que es objeto de persecución.
  5. Recoja todo lo que deje por ahí desordenadamente, libros, zapatos, ropa, etc. Hágaselo todo, para que le sea mas fácil; más tarde imputará la responsabilidad a los demás.
  6. Déjele leer todo lo que quiera, no importa qué. Tenga cuidado de que el vaso y los cubiertos estén bien limpios, pero deje que su mente se llene de basura.
  7. Dispute frecuentemente con su esposa, su nuera de ustedes, delante de los hijos; de esta manera no quedarán sorprendidos cuando la casa, más tarde, se desmorone.
  8. Dele a su hijo todo el dinero que quiera. Que nunca tenga que trabajar para conocer su valor. ¿por qué han de ser para él las cosas tan difíciles como lo fueron para usted?
  9. Satisfágale en todo cuanto haga referencia a comida, bebida y confort. Procure que no haya estorbos para su satisfacción sensual. El no tenerla puede ocasionarle frustraciones dañosas.
  10. Póngase de lado de su hijo siempre que tenga conflictos con amigos, vecinos, profesores, policía. Todos ellos están contra su hijo.
  11. Cuando su hijo se meta en problemas de veras, excúsese diciendo: “era imposible hacer nada con este hijo”.
  12. Esté sobre aviso. Es muy probable que en la vida no le falten los sinsabores y las penas si procede según estas reglas.

Ciertamente mi padre no me enseñó a trabajar, pero tengo que destacar que a través de su vida y su ejemplo me ha dado grandes lecciones y sigue dándomelas hasta el día de hoy y yo las atesoro en mi corazón. Me enseñó valores morales y luego fue el artífice de mi conversión al Señor ya que durante todo un año me tuvo en oración constante hasta que el Padre me trajo a los pies de Cristo. Además el es mi inspiración y mi motivación para estudiar la carrera de Ingeniería Civil. Gracias a sus anécdotas aprendí lo importante que es nunca darse por vencido en la vida. Su entereza y su lucha constante me enseñaron a jamás bajar los brazos o rendirme. Es mi papá la fuente de inspiración para muchas de mis metas. Es a quien recurro cuando tengo dudas, cuando me encuentro en aprietos. Sé que en él siempre encontraré buenos consejos y tendré corrección cuando falle y apoyo cuando lo necesite. Verlo como se ha desarrollado dentro del liderazgo evangélico me inspira también a prepararme para ejercer cualquier ministerio que Dios me brinde con calidad y excelencia. Es mi padre el que constantemente nos dice que sirvamos al Señor con todo el corazón y con excelencia. Y como digo siempre: me conformaría con ser para mis hijos aunque sea el 25% de lo excelente padre que es él para mi. Porque es un tapizo mi padre.  En fin, sus enseñanzas necesitarían mas de un artículo para describirlas.

Así que, concluyo diciendo: entendamos que si amamos a nuestros hijos no podemos echarlos a perder con nuestra sobreprotección. No podemos destruirlos en el afán de amarlos. Procuremos hacer que nuestros hijos representen nuestros valores familiares ante la sociedad. Enseñémosles la verdad de Dios para que honren a sus padres y glorifiquen al padre. Dicen que a los niños chinos para evitarles que se conviertan en delincuentes les explican la vergüenza que harán pasar a sus padres. Eso condiciona la conducta de los muchachos. El trabajo es nuestro, es duro pero la alegría y la satisfacción son innumerables. Por lo tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

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