En el articulo anterior vimos el grave peligro que corren nuestros hijos cuando los padres nos volvemos egoístas en cuanto el tiempo que les dedicamos. Dijimos que nos ocupamos por crear un patrimonio material pero descuidamos el patrimonio espiritual. Además vimos que tanto descuido espiritual solo pone en riesgo a nuestros hijos. Que en realidad nosotros teníamos la llave para procrear una generación que adorara a Dios. Ahora veamos cómo esta generación le dio la espalda  a Dios y fue en pos de dioses ajenos y sufrió las consecuencias de tal decisión. También daré algunas semillas para que sembremos en el corazón de nuestros hijos y el nuestro.

familiar

EN POS DE DIOSES AJENOS

Tanta irresponsabilidad parental hizo que una nueva generación no supiera que es Dios verdaderamente. Por ello el desconocimiento de Dios llevó a esta generación a adorar a dioses ajenos. Fueron en pos de todo lo que Dios aborrecía. No tener una relación con Dios llevó a aquella generación a buscar donde no debían (cp. Jue 2:11,13). Esta generación abandonó la fe, olvidó a Dios, dejó de buscarlo. ¿Cómo iba a adorar a un Dios que no conocía? ¿Cómo iba a temerlo, a honrarlo, amarlo, si nadie se lo había presentado? Caso contrario, las naciones que no pudieron echar de la tierra prometida se encargaron de desviarlos hacia la idolatría, hacia los cultos paganos, hacia las falsas doctrinas.

Piense por un momento, nuevamente vemos el patrón de conducta anterior: muchos hermanos fueron muy piadosos pero sus hijos prácticamente aborrecen la iglesia. Se ocuparon de ellos mismos pero no de sus hijos. Ahora porque nuestros hijos no aman a Dios, no quieren saber de la iglesia, porque los padres no les enseñamos. Les enseñamos a comer, hablar, caminar, sumar, restar, etc. Pero no les enseñamos el ABC del Evangelio. No leemos con ellos, no oramos con ellos, no les enseñamos la importancia de Dios en nuestras vidas. Creemos que la iglesia es la encargada pero todo esto se aprende en casa. No invertimos el suficiente tiempo para mostrarles al Dios verdadero. Una buena aplicación para este punto sería que nuestros hijos conocieran nuestro trasfondo espiritual.

Que conozcan como llegamos a los pies de Dios, como nos transformó y como nos ha llevado durante nuestro peregrinaje. Sería bueno que nuestros hijos supieran como Dios obró cambios significativos en nuestras vidas. Además que sepan el trasfondo de nuestra familia. Que conozcan de donde Dios nos ha sacado. Cual fue el Egipto del que Dios nos sacó. Cuales han sido los desiertos que hemos cruzado y los Mares Rojos por los cuales hemos pasado con los pies secos.

¿Cómo se evitarían tantos rateritos en las calles, mareros, viciosos, jovencitas embarazadas, menos deserción escolar, etc.? Haciendo nuestro trabajo como padres, enseñándoles a amar a Dios y viviendo vidas piadosas con ellos. Ahora nada hay en esta vida que no traiga consecuencias, buenas o malas pero siempre hay una reacción ante lo que hacemos.

LAS CONSECUENCIAS PARA ESA GENERACIÓN

Por su puesto que las consecuencias para toda aquella generación no pudo ser buena de ninguna forma. Dios se encendió en ira (Jue 2:14,17). Esta generación estaba tan pervertida que prácticamente estaba en rebeldía con Dios. Tenían lapsos en los que se arrepentían y luego volvían a ofender a Dios. Sufrió mucho toda esta generación por causa de su maldad. Dios los reprendió constantemente y ni así estos cambiaron. Ellos vivieron en un circulo vicioso en el cual no lograban consolidarse en su fe. No lograron fundamentarse en la verdad de Dios. Prefirieron sufrir las consecuencias de la desobediencia que disfrutar de las bendiciones que hay para quienes obedecen y temen a Dios. Pregunto:

¿Por qué debemos esperar que nuestras generaciones sufran? Lo evitaríamos si hiciéramos nuestro trabajo como padres. Todo se resuelve si les enseñamos a nuestros hijos a amar a Dios. Si estamos con ellos, si les amamos y les enseñamos con el ejemplo a ser genuinamente amantes de Dios. Si nuestros hijos ven obediencia y sumisión en nosotros seguramente no sufrirán por causa del pecado. Ellos aprenden si ven en nosotros una realidad evangélica. No solo diciéndoles hagan o no hagan, sino haciéndolo juntamente con ellos.

Regresando con Ben Carson. Resulta que se especializó como neurocirujano. Aplicó para un puesto dentro de un hospital. De 125 solicitudes que recibían cada año solo aceptaban a dos. Por su puesto él fue uno de esos dos. Llegó a ser el mejor neurocirujano de USA, aún lo es. Fue pionero en la separación de gemelos siameses. Y tal como lo dijo su mamá ahora ÉL APARECÍA EN LA TV. Ahora lo veían a él en todo el país. Se convirtió en jefe de médicos, y su currículo es amplio. Hoy día es uno de los candidatos en el partido republicano para aspirar a la presidencia de los Estados Unidos. El trabajo de aquella madre obtuvo grandes resultados. Jamás imaginó que su hijo llegaría tan lejos. Pensó que triunfaría pero jamás tanto como lo hizo. El otro hermano se convirtió en ingeniero mecánico. No tan exitoso como Ben pero un buen profesional. Todo lo que la madre sembró en sus hijos fue rentable. Buena cosecha.

APLICACIÓN FINAL

Cada padre es responsable de la educación secular y espiritual de sus hijos. Cada uno decide si dejará que sus hijos sean cuidados y educados por la niñera digital o si decide invertir tiempo, y esfuerzo en su hijos.

Si usted mañana no quiere ver a su hija embarazada a los 13 años, o a su hijo metido en una mara, o robándole, o acusado de homicidios, o vendiendo drogas, este es el tiempo ideal para invertir en él. Nadie hará el trabajo que le corresponde. Podremos tener mejores casas, mejores carros, etc., pero no servirán de nada si nuestros hijos andan perdidos, desamparados, sin esperanza.

HAGAMOS UNA GENERACION QUE ADORE A DIOS. QUE LO HONRE, QUE LO AME, QUE LO BUSQUE, QUE CREA EN ÉL Y QUE NO SE AGOTE DE BUSCAR TODOS LOS DÍAS DE SU VIDA SU BENEVOLENCIA. INVIRTAMOS EN NUESTROS HIJOS, AL FINAL, SOLO NOS EVITARÁ MUCHOS DOLORES DE CABEZA A NOSOTROS Y UN DÍA NOS GOZAREMOS EN LA PRESENCIA DE DIOS TODOS JUNTOS.

SI QUIERE QUE SU HIJO SUFRA ENTONCES NO LE ENSEÑE QUIEN ES DIOS. Y AL IGUAL QUE AQUELLA GENERACION DE ISRAELITAS ESTARA CONDENADA A LA DESGRACIA ETERNA.

Así que a trabajar duro con nuestros hijos y a honrar a Dios. Me despido diciéndote como siempre: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s