Mi padre dice que el pecado que cometemos es como la explosión de una granada de mano. La granada explota y afecta a todos aquellos que están en un radio de 30m (así eran las que él conoció cuando prestó servicio militar no sabría decir si ya han cambiado). Es decir que todas las personas que estén dentro de un diámetro de 60m saldrían lastimadas o muertas. Principalmente sí quien la hace explotar no está más lejos que esa distancia. El pecado también afecta a quien lo comete principalmente, a la familia más cercana, y a la familia no tan cercana.

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Entonces dice: lo mejor que puedes hacer es no quitarle el seguro a la granada. Es más, mejor ni considerar tener una en tus manos. La antesala del pecado es la tentación, nadie peca si no se deja seducir primero por la tentación. Cuando te dejas seducir ya le has quitado el seguro a la granada, ya solo falta que te explote. Entonces lo mejor es no permitirse estar cerca, ni contemplar las posibilidades porque esa granada llamada pecado tiene más poder que una bomba atómica. Me despido diciéndote: haz tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

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