En el articulo anterior vimos que en tiempo de los reformadores, se buscó reformar a la iglesia de Roma por causa de los abusos de las indulgencias, las practicas lascivas y la malformada concepción que tenían de hacer iglesia. Vimos que los reformadores buscaban devolverle la Autoridad a las Escrituras así como también buscaban que la iglesia reconsiderara el tema soteriológico. El cual una persona no alcanzaba su salvación mas que por fe en Jesucristo. Explicamos que reformar de ninguna manera se  debe entender como divisionismo en la iglesia. Que Jesús mismo estuvo en completo desacuerdo con tal idea. En este articulo respondemos a las preguntas: ¿cuando y cómo deberíamos protestar para reformar? Y veremos por qué un pastor o un líder debe preocuparse si es negligente con su ministerio.

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¿Cuándo y cómo deberíamos protestar para reformar?

Protestar para hacer reformas en la iglesia local no es hablar sobre temas simples. No es protestar para que hagan cambios en el color de la fachada del templo, o para que se mejoren las sillas, o que cambien el piso, o que se quite la alfombra del escenario principal a cada dos años. En definitiva no es el sentir de este articulo. Las protestas sí deberían suscitarse o producirse cuando vemos que están ocurriendo practicas que contradicen la Autoridad Bíblica. Por ejemplo cuando existan abusos en temas de ofrendas. Cuando los fines de la iglesia sean mas materialistas que espirituales. Me explico: hoy día vemos que la “doctrina” de la prosperidad esta muy en boga de todos. Incluso las misiones mas tradicionales de nuestro país han caído en la tentación de darle esa clase de giro a sus congregaciones. Se han enfocado más en asuntos económicos que predicar un Evangelio centrado en Cristo. En el arrepentimiento, y en la búsqueda del crecimiento del Reino de Dios en la tierra.

Otro asunto importante por lo que deberíamos protestar es cuando la iglesia ha caído en errores doctrinales. No es difícil repetir lo que oímos en bocas de algunos ‘pastores top show’ que tenemos hoy en día. Dicen algo, se vuelve viral, y de inmediato y sin analizar lo repetimos en nuestras denominaciones. La iglesia siempre jugó un papel analítico, de hecho fue lo que motivó a los grandes pensadores teológicos a rebatir las herejías que se levantaron. Los errores doctrinales atentan contra la vida de la iglesia. Cuando estas malas practicas se introducen se debe levantar la voz y protestar. La Sana Doctrina dentro de la iglesia siempre debe ser un fin. Debe ser un fundamento para sostenerse como iglesia. Por ende siempre se debe ser celoso para presentar apología contra el error. No es malo rebatir el error. De echo Cristo fue quien todo el tiempo protestó en contra de las aberraciones doctrinales de los religiosos de su época. No calló, no tuvo miedo a que lo expulsaran o mataran. Jesús no calló porque en juego estaba la vida espiritual de quienes escuchaban y observaban a aquellos grandes maestros. Pedro nos invita a: estar siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en nosotros (1Pe 3:15b). Por ello dije anteriormente que no coincido con la división de la iglesia, porque Pedro dice haced defensa del Evangelio con mansedumbre y reverencia. No buscamos el pleito, la confrontación, la ira o la imposición, buscamos mejorar, reformar la iglesia local.

También deberíamos levantar nuestra voz cuando nuestros dirigentes han dejado de hacer lo que Dios les ha pedido que hagan. En funciones pastorales por ejemplo, si el encargado de alimentarnos, cuidarnos, velar por nosotros, guiarnos, dirigirnos, administrarnos y enseñarnos ha dejado de cumplir con su papel, es necesario protestar. Quiero que imaginemos este punto con una ilustración muy infantil o chusca si queremos verla así:

Cierto día, un rebaño de 30 ovejas se reunió para discutir ciertos puntos que les competía. Luego de iniciada la sesión –extraordinaria y urgente por cierto– una oveja levantó una pata y dijo: en el ultimo semestre no he podido engordar una sola libra, hace buen tiempo que el pastor Juan no me alimenta como habitualmente lo hacía. A esta moción todas las ovejas la secundan. Era un mal generalizado. Otra dijo: a mí, el pastor Juan a sabiendas que me lastimé una pata, ni me ha visitado y menos ha tratado de recuperarme. Otras 10 ovejas presentaron mociones similares. Finalmente otra oveja dijo: hace un tiempo me fui del redil, quise saber cuan importante era para el pastor Juan. Estuve ausente por tres meses, estando fuera entendí que, como sea estaría mas segura en el redil que fuera de él. Así que decidí regresar y aquí estoy. Pero lo que intento decir es que prácticamente el pastor Juan no se percató ni que me fui, ni que volví. Lo cual me hace ver que no le importo tanto como esperaría.

Ese es mi punto, que la congregación debería reunirse para hablar de los problemas que les aquejan en busca de soluciones. No de divisiones. Debería presentar una serie de denuncias que hagan despertar a nuestros lideres. Buscamos mejorar, cambiar, superarnos, no herir a nadie. En un trabajo secular cuando no trabajas bien, cuando estas faltando a tus atribuciones por las cuales has sido contratado, pueden llamarte la atención una o dos veces, y luego despedirte si no cambias. O cambias o te vas. En el pastorado quizás debería concebirse de la misma forma. Si eres pastor y no estas a gusto, si algo te ocurre, pues exprésalo a tus mas allegados y busca soluciones. Antes de dañara a la iglesia busca como mostrarte necesitado de ayuda. Los pastores están llamados a pastorear.

Y el concepto es amplio. Como vimos deben velar por sus ovejas, cuidarlas, guiarlas, alimentarlas, protegerlas, enseñarles, etc. Ese es el llamado. No hacerlo así es ser un pastor asalariado. Es ocupar un puesto cuyo fin no es velar por sus ovejas ni dar su vida por ellas. Al contrario ocupar ese puesto sin fungir es proyectarse como alguien a quien solo le interesa el nombre, la fama y el dinero. Aclaro que no es destruir a un pastor, o un líder o acabar con su ministerio sino que haya un despertar en él para que haga la obra que Dios le ha encomendado. Cuando un pastor no hace su trabajo acarrea problemas serios, no solamente para sí mismo sino también para su iglesia. Leí un articulo del Master´s Seminary que hablaba sobre la negligencia en el campo de la medicina. Hablaba sobre la enorme suma que se había pagado a los familiares para resarcirlos de aquellos médicos que habían realizado una mala praxis. Comparaba a los lideres de nuestras iglesias con estos médicos. Decía que consecuencias mas serias acarrea para una persona sufrir espiritualmente por mala praxis en la iglesia. El pastor es responsable de su congregación. Te lo explico de nuevo con una ilustración muy simple:

Imagina un piloto de bus, en el momento que inicia su ruta de transporte en un día normal, empieza a beber licor. Cada que avanza en su ruta, mas personas van abordando y corriendo peligro a causa de su embriaguez. A mayor numero dentro del bus, mayor numero de responsabilidad que lleva consigo aquel piloto. Suponiendo que se accidentara, y en el momento del accidente solo fueran dos pasajeros, si él sobrevive deberá responder ante las autoridades por esos dos pasajeros. Pero si llevara 100 y los 100 murieran salvándose solo él, debería responder por esos 100. A mayor numero mas responsabilidad.

De igual manera un pastor es responsable por toda su congregación. La iglesia corre muchos riesgos si un pastor descuida su ministerio. La iglesia debe crecer tanto cualitativamente como cuantitativamente. Hoy los líderes se preocupan mas por lo segundo. El número de congregantes, mas no la calidad de ellos. Por eso vemos que la iglesia evangélica no se hace sentir dentro de la sociedad, porque los congregantes no viven vidas piadosas, temerosas de Dios, no son luz entre los hombres. Y la mayor parte de esa responsabilidad esta en la visión pastoral. Tengo que decir que: ciertamente la iglesia también es responsable de sus actos y como dice el autor de la epístola a los Hebreos debe de acordarse de sus pastores, y debe imitar su fe cuando haya considerado bueno el resultado de su conducta (paráfrasis de He 13:7). Además dice en esta epístola que la iglesia debe obedecer y sujetarse a sus pastores, porque ellos velan por sus almas, como quienes han de dar cuentas (He 13:17a). La labor es conjunta, pero señalo que los pastores deberán de dar cuentas a Dios por la vida de sus ovejas. Por ello es necesario que cuando haya diferencias, inconvenientes, cuando se haya dejado de hacer lo que han sido llamados a hacer, no esta mal expresarlo. Repitiendo, siempre con respeto, y con humildad porque la idea no es dividir sino mejorar.

En conclusión, la iglesia debería buscar reformarse siempre. No podemos estar conformes. Siempre deberíamos anhelar mejorar para realizar con excelencia la obra de Cristo. Deberíamos ser mejores cada día para que el Evangelio sin mácula caiga siempre en buena tierra. Deberíamos renovar nuestra manera de pensar y conservarnos como odres nuevos que reciban siempre el vino nuevo. Cristo dice que el hizo todas las cosas nuevas, y la iglesia siempre puede estar buscando amarse, respetarse y edificarse para presentar no algo nuevo, sino lo que siempre ha sido novedoso ante las sociedades que se manejan de forma distinta a la iglesia. Así que, procuremos siempre mantenernos como una iglesia sin mancha ni arruga, que aguarda expectante la venida de Su Salvador, Jesucristo.

Espero este articulo haya sido de bendición para tu vida, me despido como siempre, diciendo: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

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