Introducción

En el articulo anterior mostramos una de las evidencias mas contundentes que anulan la idea Arriana sobre que Cristo no es Dios. Vimos como el apóstol Juan muestra la eternidad y la preexistencia de Jesucristo tal como Dios. Además pudimos ver que Cristo no solamente es eterno sino que además tiene la potestad de dar eternidad a quienes ponen su fe en Él. Ahora, para continuar con esta apología de Cristo en contra de aquellos que niegan su Deidad, veremos algunos de sus atributos semejantes a los de Dios pues Él es Dios. Éste será un argumento más, para evidenciar que Cristo es la Segunda Persona de la Trinidad.1761

Primer atributo, Jesús es fiel

Dios Padre posee distintos atributos. Los teólogos han hecho una división entre los atributos comunicables de Dios y los atributos incomunicables. Dentro de los atributos comunicables existe otra clasificación. Wayne Grudem habla sobre atributos que describen el ser de Dios, atributos mentales, atributos morales, atributos de propósito y atributos sumarios. La veracidad o fidelidad de Dios se encuentra dentro del grupo de atributos mentales de Dios según lo que describe Grudem. La definición que nos dice es: la veracidad de Dios quiere decir que Él es el Dios verdadero, y que todo su conocimiento y palabras son a la vez verdad y la norma suprema de la verdad[1]. Uno de los conceptos que podemos resaltar de esta definición es que Dios fiel. Que todo el tiempo podemos confiar en Él porque no cambia. Cuando Dios promete algo se cumple, o en palabras del apóstol Pablo: porque todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén, por medio de nosotros, para la Gloria de Dios.

De igual forma Cristo es veraz. En Cristo podemos confiar. Sus promesas también son confiables. Sus palabras también son verdaderas. La evidencia que encontramos dentro de la Biblia lo comprueba. Jesús antes de sufrir la muerte lo anunció tres veces y esa palabra se cumplió. Prometió que el Espíritu Santo sería enviado luego que Él partiera al Padre y así fue. Dijo que habría persecuciones por Su causa y fue así en aquel tiempo y lo es así todavía. Anunció que no quedaría piedra sobre piedra del templo en Jerusalén y así fue. Estas son solo algunas de las evidencias que podemos decir, porque tal como dijo el apóstol Juan si se escribiera todo lo que hizo, los libros no cabrían en todo el mundo (Jn 21:25). Ahora, en la primer epístola de Juan también podemos observar versos que demuestran la veracidad de Cristo, su fidelidad como uno de sus atributos.

Jesús es fiel para perdonar nuestros pecados. En 1:9 dice: Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Este verso revela el primer propósito que Cristo tuvo con su arribo al mundo, salvarlo de la condenación eterna. Es decir, que cuando una persona puede verse delante de la Santidad de Cristo como el mas vil de los pecadores, reconoce esa condición y se arrepiente, Jesús lo perdonará. De ninguna manera sería condenado sin antes tener la posibilidad de recibir el perdón de pecados. Cuando Jesús hablaba con Nicodemo le decía que Él no había venido para condenar al mundo sino para salvarlo (Jn 3:17). Cuando una persona no rechaza a Jesús, sino que lo recibe y cree en su nombre, Dios lo hace parte de la familia de la fe (Jn 1:12). Jesús vino para proveer la única posibilidad que tenemos las personas de poder acercarnos al Padre, Él mismo. Por eso en Juan 5:24 dijo: de cierto, de cierto os digo: el que oye mi Palabra, cree al que me envió tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. Jesús es veraz, es fiel, y no miente. Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lc 19:10). Si confesamos nuestros pecados, Jesús es fiel y también es justo para perdonarnos. Él no quiere que las personas padezcan la ira de Dios. Él no busca personas que estén limpias de pecado, Él busca personas que reconozcan su condición y que vengan a Él, porque aquellos que se acercan no son rechazados (Jn 6:37). Su pasión y muerte buscaba que las personas pusieran su fe y su esperanza en ese sacrificio final para alcanzar la vida eterna.

Jesús es fiel para cumplir sus promesas. Jesús no solamente es fiel para perdonar nuestros pecados sino que también lo es para cumplir las cosas que Él nos ha prometido. En 5:14-15 dice: Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Recordemos que la centralidad de este escrito es la fidelidad de Cristo como uno de sus atributos y que nuestro objetivo es rebatir la postura de aquellos que niegan que Cristo es Dios. Digo esto porque ante la exposición que Juan hace respecto a la Deidad de Jesucristo parece poco probable que no alcancemos nuestro objetivo. Observa con atención que el apóstol dice: esta es la confianza que tenemos en Él. Es habitual que una persona confíe plenamente en algo o en alguien cuando esto es verdadero. Una persona no confía fácilmente en un medico charlatán –por ejemplo– o en la medicina de dudosa procedencia.

Tampoco las personas confían fácilmente en una persona que les ha mentido constantemente, o que les ha fallado un sinfín de veces, o que incumple sus promesas. Pero Juan está diciendo que existen una plena confianza porque Jesús es verdadero. Jesús dijo de sí mismo: yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino es por mí (Jn 14:6). Dijo también: y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Jn 8:32), hablando de sí también. Sume esto también: cuando Jesús habló de su muerte dijo que al tercer día resucitaría y Juan fue testigo fiel de su resurrección. Presenció la manifestación gloriosa del Hijo de Dios. No encontramos mentiras o contradicciones que nos lleven a no confiar en Él. Habiendo demostrado la fiabilidad de Él es necesario decir que cuando nosotros oramos de acuerdo a los propósitos de Dios o bajo Su Voluntad, podemos confiar que nos oye. A pesar que Dios es eterno, Él esta cerca de sus hijos. Cristo al igual que Dios no es ajeno a nuestras necesidades, no hace caso omiso a nuestros problemas o a no es ajeno a lo que transcurre en nuestra vida. Dios escucha, y no solo eso, dice el apóstol Juan que ya podemos dar por sentado que nuestras peticiones serán respondidas. Posiblemente no en la forma tal cual nosotros pedimos sino conforme a la sabiduría de Dios. En Cristo nuestras peticiones tienen eco. Él es fiel para responder nuestras peticiones. La clave es pedir de acuerdo a Su Voluntad. Pedir aquello que no es para satisfacer nuestras pasiones, o que sean para envanecernos. Todo cuanto pedimos debe dar Gloria a Dios.

Concluyo brevemente diciendo: Jesús no cambiará, Él es confiable y es veraz. Si aun no has puesto toda tu confianza en Él yo te invito a que lo hagas, no vas a arrepentirte. Jesús permanece fiel –dice Pablo–aunque fuéremos nosotros infieles, Él no puede negarse así mismo (2Ti 2:13). Me despido como siempre diciéndote: haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

[1] Wayne Grudem Teología sistemática (Miami: Editorial Vida, 2007), 201.

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