Introducción

La primera carta de Juan al igual que toda la Biblia esta centrada en Jesucristo el hijo unigénito de Dios. En ella podemos conocer mucho del carácter divino de Cristo. Sin embargo, aun existen grupos que discuten si Cristo es Dios o no. Evidentemente los grupos que niegan la deidad de Cristo pasan por alto lo que Juan nos dice en sus epístolas y lo que la Biblia en su panorama general también dice acerca de Él. El apóstol Juan los describe como herejes. Juan dice también que aquellos que no confiesen que Cristo viene de Dios poseen el espíritu del anticristo (1Jn 4:3b) así como también poseen espíritu de error (1Jn 4:6b). Los grupos detractores afirman que Jesús es simplemente creación de Dios. Que el no es Dios. Que Cristo al ser creado por Dios esta subordinado a Él.

Cristo reunião

Estas afirmaciones comenzaron con Arrio (¿250-336?) y fueron discutidas en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C. donde fueron declaradas como herejías. Aun cuando fue exonerado en el año 335 en el concilio de Tiro, tras su muerte en el concilio de Constantinopla en el año 381 Arrio fue declarado anatema. Tristemente la doctrina arriana tuvo eco en la historia y aun perdura en algunas sectas como los mormones y los testigos de Jehová, quienes no creen que Jesucristo es Dios. Además que afirman que Jesús no ha existido desde siempre.

Esta serie de artículos tiene como fin exponer los atributos de Cristo semejantes a los atributos de Dios pues es Dios. Nuestra base de exposición será la primera epístola de Juan. Veremos de Cristo su eternidad, su santidad, su fidelidad, su justicia, y su naturaleza divina. Además veremos lo que Juan nos dice sobre su encarnación, su obra redentora, la centralidad del Evangelio que existe en Él y sobre los mandatos que pidió que sus seguidores debían seguir. Finalmente mostraremos como en la epístola queda manifiesto que Jesús es Dios.

CRISTO ES ETERNO

De la misma forma que lo hace en el Evangelio que lleva su nombre, Juan comienza la primera epístola hablando sobre la eternidad de Jesús. En 1:1-2 dice:

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);

Empecemos por responder la pregunta ¿A qué se refiere Juan cuando dice lo que era desde el principio? Según Alfred Tuggy la palabra griega de la cual es traducido principio es arcé y significa, lo que es primero, fuente de origen, punto de partida, soberanía. Desde la concepción filosófica, esta palabra es un nuevo inicio en una secuencia temporal. Se usa para describir el material primario del cual evoluciona todo, concepto similar expresa Juan al decir: Todas las cosas por él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Jn 1:3). El apóstol Pablo también escribió: porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él (Col. 1:16).

En la LXX este concepto se relaciona con tiempo primigenio. Entonces el Verbo, es decir Cristo, ha existido exactamente como Dios lo ha hecho. Cristo se hizo perceptible a los discípulos pero es eternamente preexistente, ya que es Dios mismo quien aquí se da a nosotros. Antes de la creación de todo el mundo, y todo cuanto conocemos Cristo ya existía. Juan también escribió: en el principio ya existía el Verbo, y el verbo estaba con Dios, y el verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio (Jn 1:1-2 NVI). Concluimos diciendo, que sí aceptamos que toda la Biblia es inspirada por Dios en la epístola de Juan las evidencias respecto a la preexistencia de Cristo son irrefutables.

CRISTO ES LA FUENTE DE LA VIDA ETERNA

Hemos visto que Jesús preexistía antes de todo lo que conocemos, es decir antes de la creación. Una evidencia que Jesús es eterno. Ahora, es necesario decir que Cristo no solamente es eterno sino que además Él es la fuente de la vida eterna. En 2:25 dice:

Y esta es la promesa que Él nos hizo, la vida eterna.

En los versos anteriores a esta declaración se nos dice que Jesús promete la vida eterna a aquellos que celosamente guardan las palabras de Cristo. De hacerlo así permanecerán en Cristo, y también en el Padre. Ahora para permanecer en Él hay que ser parte de la familia de Dios. En otras palabras la fe en Jesucristo es la llave que abre la puerta para una vida de eternidad con Él. En el contexto inmediato al pasaje, la epístola dice que en Jesús no hay mentira, que Él es la luz y por tanto no hay tinieblas en Él. Al pensar que en Jesús hay vida eterna porque lo ha prometido podemos tener la certeza y la garantía que así es. Él lo prometió y así será. El apóstol Juan puede afirmar tal promesa porque él estuvo presente en el momento que lo dijo. Sumado a esto, la manifestación o la prueba que Dios nos da respecto a que hay vida eterna es Jesucristo en 5:11, Juan nos dice:

Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo, el que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida (NVI).

Cristo mismo es la señal indiscutible que existe vida eterna. Que ha existido, que todo fue creado por Él y además Él puede dar vida, porque todas las cosas subsisten por su causa (Jn 1:3). Juan sigue diciendo que todo aquel ser humano que ponga su fe en el Hijo recibe departe de Dios vida eterna porque la vida eterna procede de Jesús. Aquellos que no son reconocidos por Dios como hijos no tienen la vida eterna. Por mas que crean conocerlo, y saber algo sobre Él no tienen la vida eterna. Porque la fuente eterna de la vida es Jesús. Sume a esto que Jesús nos revela al Padre, nos da entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el verdadero –afirma Juan– con su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna (1Jn 5:20 NVI). ¡Oh que gran verdad! Jesús es Dios verdadero, Jesús es eterno, y Jesús es la vida eterna. Cierro con uno de mis pasajes favoritos para apuntalar esta gran verdad Juan escribió: y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien, has envidado (Juan 17:3).

Aplicación:

Tras esta primera evidencia sobre la eternidad de Jesús, mi deseo es: que si tu querido lector, aun no has reconocido a Jesucristo como Señor de tu vida y aun no es Él tu salvador, este día reconozcas tu necesidad de perdón de pecados. Que en este día puedas reconocer que sin Él estas encaminándote a tener otra clase de vida eterna, de dolor, de sufrimiento. Sin Cristo nuestro destino final será lamentable. Mi deseo es que ese no sea tu destino final, al contrario, al igual que Dios mi deseo es que vengas a vida eterna con Cristo. Deseo que examines tu vida y pienses en cuanto puedes perder si Cristo no mora en ti. Si tienes dudas al respecto escríbeme o déjame un comentario.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s