En la primera parte de este articulo vimos lo difícil que resulta la situación familiar, sentimental, etc., para una mujer que afronta la partida de su esposo hacia Estados Unidos en busca de una mejor oportunidad laboral. Planteamos una primer pregunta y empezamos a responderla, ahora continuaremos respondiendo y luego también responderemos dos preguntas mas.

La primer pregunta era: ¿Debe una mujer seguir sujeta a su esposo como ordena la Biblia aunque él no este presente?

Dijimos que el diseño divino para el matrimonio era que los esposos se mantuvieran unidos. Que Dios no consideró el matrimonio para que los esposos se mantuvieran lejos uno de otro. Además para responder esto diremos que:

En segundo lugar, es a Dios que se honra con este mandato. El apóstol Pablo escribió a la iglesia de Éfeso: Esposas, sométanse a sus propios como al Señor. Porque es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y Salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo (Ef. 5:22-23). Por su puesto que él (Pablo) lo escribió inspirado por el Espíritu Santo, lo cual significa que este mandato es de parte de Dios. Por ello este precepto aplica hasta para cuando los esposos no estén presentes. Las mujeres honran primero a Dios y luego a sus esposos cuando cumplen con esta ordenanza. Lo que se honra cuando una mujer se somete a su esposo es la Voluntad de Dios. Él quiere que ellas den honor al apellido que llevan, que representen bien su matrimonio en la sociedad en la que viven. Que si de común acuerdo aceptaron que él viajara a USA para trabajar que sean prudentes, castas, respetuosas, abnegadas, y sobre todo se conduzcan con honestidad. Que busquen a Dios para esos momentos en los que su corazón anhela la presencia de su esposo. En el papel puede que no suene tan fácil, y es verdad no lo es, pero para Dios no hay nada imposible. No hay sentimiento que Él no pueda compensar ni dolor que no pueda aliviar. Pero no se vale que tomen decisiones que luego cueste un matrimonio.

Tercero, el matrimonio es un misterio. Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo (Ef 5:24), Jesús comparó el matrimonio terrenal con la unión de Cristo el Novio con la iglesia, su novia. Él volverá de un momento a otro y vendrá por una iglesia pura, sin mancha ni arruga. De igual manera, las esposas deben vivir tal como si en cualquier momento su esposo toca a la puerta y llama. Las esposas deben vivir creyendo en que sus esposos pronto volverán. El sometimiento no es subyugación como de tipo esclavitud. Es más bien una aceptación que su esposo es cabeza del hogar. Someterse al esposo es honrarlo, respetarlo, ser fiel. Las esposas saben honrar a su esposo cuando son cautas para expresarse de él. Al no divulgar sus sensaciones respecto a la ausencia de él. Someterse a su esposo es vivir piadosamente ante todos. Hablarle a sus hijos bien de su padre, hacerles ver que su lejanía es por el bien de la familia. Aunque sabemos perfectamente que una familia dividida no puede estar bien. Pero someterse es eso, aceptar sacrificialmente algo por el bien común de la familia. Cuando Pablo dice en todo, abarca todo. Abarca el enojo, abarca la frustración, y si como pareja aceptaron la decisión de la partida, debe quedar asentado que una esposa se somete a su esposo aunque él no este presente. Debe vivir como si él estuviera ahí.

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Suena bastante duro y sacrificado decirle esto a una esposa. Sin embargo es precisamente este aspecto el que debe estar incluido dentro de la conversación previa a decidir que el esposo se marche de casa. El tiempo que él permanecerá lejos debe ser un compromiso invariablemente establecido. Aunque las cosas son inseguras porque ir a Estados Unidos es una lotería, primero no sabes si lograrás cruzar la frontera, segundo si rápidamente hallarás trabajo y tercero si en pocos días volverás deportado. Pero suponiendo que lo logres, entonces se debe hablar sobre el tiempo de estadía. Esto ayudará a que la esposa viva expectante. Someterse al esposo en todo implica guardar el lecho matrimonial sin mancha, vivir pensando en el amor que se prometieron. Y sobre todo afrontar todo lo que como esposa deba vivir haciendo varios roles. Esposo lejos de casa y esposa en casa, ambos deben hacer bien sus papeles, por ello, el apóstol Pablo inicia diciendo en esa serie de exhortaciones, sométanse unos a otros. Porque en la medida que lo hagan, testificaran a otros matrimonios. Un matrimonio cristiano testifica hasta con su relación conyugal. Nuestra sociedad que vive carente de modelos adecuados para seguir admira a aquellos esposos que viven bajo la obediencia a Dios, por ello es que una esposa que vive respetuosamente cuando su esposo esta ausente testifica que es hija de Dios. Así que someterse es obedecer a Dios porque a Él se honra con este mandato.

En el siguiente articulo presentaremos las otras preguntas y las responderemos. Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

 

 

 

 

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