Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso, y mirra, (Lc 2:10-11). 

1 nacimiento

 

Introducción:

La gran mayoría de las personas tiene muy clara en sus mentes la imagen del Cristo encarnado llegando a este mundo con mucha humildad y sencillez, en un pequeño pesebre, último recurso por cierto, a falta de lugar en el mesón. Sin embargo a medida que pasa el tiempo es obvio que las multitudes están tan llenas de ideas y conocimientos equivocados respecto al Mesías. Algunos ni siquiera entienden las razones verdaderas de su arribo a este mundo caótico y perdido. Otros ni siquiera piensan que sea una historia verdadera. Algunos otros no están ni interesados en saber la verdad.

Ante este hecho lamentable es bueno hacer algunas preguntas: ¿Qué pasó con la navidad del pesebre? ¿Qué pasó con nosotros y nuestra comprensión del por qué vino sin pompa y sin caravana? ¿En qué momento perdimos el sentido de la fecha y dejamos de ver al Hijo Unigénito de Dios? ¿Cuándo nos extraviamos de la verdad? ¿Cuándo dejamos de volver la mirada hacia el pesebre?

La Navidad reviste la humildad del Hijo 

Es innegable que hemos perdido el rumbo. Hemos olvidado que Jesús voluntariamente hizo su aparición contradiciendo los modelos mundiales. Violando los protocolos para su llegada al planeta tierra. Jesús, el Rey, el Hijo del Dios Altísimo, no quiso la honra de los poderosos sino la doxología de ángeles y pastorcillos. No quiso la suntuosidad de un palacio, sino que prefirió la calidez de un establo. No quiso las reverencias de muchos siervos, mas bien se rodeó de la mansedumbre de los animales. Él así lo quiso, así lo pensó. No fue un plan fallido, con opción B. Dios así hizo su presentación. Uniendo una comunidad distinta. Ángeles, pastores y hombres de ciencia, adorando cada uno a su manera pero con gran regocijo. Ejemplo de humildad fue Jesús desde su arribo a la tierra y en toda la trayectoria de su ministerio terrenal. Jesús así lo quiso.

La Navidad se ha cubierto de materialismo

En pleno siglo XXI no estamos viendo la navidad de la misma manera. La vemos a través de la lupa del consumo y la festividad. La vemos a través de la locura de las compras, del endeudamiento de las tarjetas. Estamos viendo la Navidad a través de la fiesta, convivios, reuniones, algarabías, comidas, luces de colores, y adornos. Hemos de a poco convertido la Navidad en algo material. Estamos fuera de perspectiva, fuera de óptica y sentido. Jesús recibió presentes como objeto de adoración. Como el resultado del regocijo de los visitantes. Pero hemos visto que pensamos mas en estrenos, en ropas caras y finas, y miramos sobre los hombros a los necesitados. ¿A dónde se fue nuestro amor y sensibilidad? Jesús quiso que observáramos con atención que la Navidad no se celebra con el corazón. Con adoración pura y sincera. Jesús no se goza con nuestro afán por las compras. Ni con la idea de un hombre anciano, vestido de rojo que reparte regalos. Ese no es el sentido.

La Navidad es rememoración del Hijo 

Si bien es cierto que la fecha exacta del nacimiento del Mesías no se tiene, y aun cuando la menos probable es 25 de diciembre, recordemos que Jesús es real, nació, tabernaculizó entre los hombres: Jesús es el centro de la navidad. Es la rememoración del nacimiento del hombre-Dios que se tomó forma de siervo, murió y resucitó. La navidad se trata de Jesús. Necesitamos una relectura de los Evangelios para comprender que Navidad sin pesebre no es Navidad si no mas bien es un día mas lleno de despropósitos. Jesús es Señor del día de reposo, es Señor sobre todas las cosas, es Señor de nuestras vidas y por su puesto es Señor de la Navidad. Él es digno de honra, gloria y alabanza. La navidad conmemora a Jesús arribando para acercar el Reino de Dios a los hombres y traer paz a hombres de buena voluntad. La Navidad es el principio de la Esperanza de los que ponen su fe en Cristo. Es la prueba inicial del amor humanado de Dios. Es la expresión de su deseo de comunicarse y acercarse a la raza humana pecadora. Es la evidencia de un Dios que se interesa por perdonar a quien se ha dedicado a ofenderlo. La Navidad se trata del Hijo de Dios, Cristo, Nuestro Señor.

Así que en esta fecha recuerda, Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

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