Dijimos que este articulo había sido motivado por la inquietud que teníamos con mi amigo respecto a que sí es necesario orar para que Dios responda a nuestro clamor o no. Hemos visto cuanto tiempo sufrió y las circunstancias adversas que enfrentó el pueblo de Israel. Vimos que tuvieron que exponer delante de Dios sus emociones y las causas de su dolor. Vimos que su clamor subió a Dios. Ahora es necesario responder la siguiente pregunta: ¿Cuál es la reacción de Dios cuando nos presentamos impotentes delante de Él y le clamamos? La respuesta está en el verso 24.

 24Oyó Dios su gemido, y se acordó Dios de su Pacto con Abraham, Isaac y Jacob. 25Y miró Dios a los hijos de Israel, y los tuvo en cuenta. (Éx 2:23-25)

escmclam

En este texto no puede ser mas que impresionante ver cómo reacciona Dios cuando su pueblo se humilla delante de Él y se presenta de forma transparente delante de Él. Ante las necesidades de Su pueblo Dios reacciona en cuatro formas: el verso dice que Dios: oyó, se acordó, miró y los tuvo en cuenta. Veamos una forma a la vez para comprender de mejor forma cómo actúa Dios y así mismo conocer más de su carácter.

Dios oyó su gemido

Dijimos previamente que el gemido del pueblo significaba que la expresión de sus sentimientos delante de Dios y la queja que presentaron a causa de su opresor. Que antes de clamar a Dios el pueblo primero expresó lo profundamente herido que se encontraba. Ahora ese es el punto esencial en nuestras oraciones para que puedan ser escuchadas, debemos expresarle a Dios nuestras emociones. Es decir, expresar con sinceridad cuan lastimados estamos. Dios escucha el gemido de aquella esposa que esta siendo abusada física y emocionalmente en su hogar. Dios escucha el clamor de un cónyuge que fue herido por una infidelidad. Dios oye el gemido de un hijo que ve a su madre o su padre desfallecer. Dios escucha el sollozo de aquel joven que ha sido herido por sus padres. Sea cual sea el gemir, Dios lo escucha. Por su puesto que Dios escucha nuestros lamentos. Él conoce nuestros sentimientos, nuestras aflicciones, Él lo conoce todo, pero nuestra expresión emocional es una muestra que nos estamos presentando delante de Él confiando en su consuelo. Has visto cómo muchas veces en momentos de dolor acudes a un amigo y su reacción es fría o indiferente, o apática. O simplemente no puede comprenderte porque no ha experimentado un dolor profundo como el que tu estas experimentando. No alcanza a entender la magnitud de tu dolor porque no lo conoce, pero Dios si lo conoce.

Él si es capaz de comprender lo que puedes estar pasando. Uno de mis pasajes Salmos favoritos es el Salmo 34. En él he encontrado muchas veces consuelo en tiempos de angustia. Aquí unos versos que refuerzan esta idea sobre que Dios escucha nuestro gemir a partir de este precioso Salmo. V.4 Busqué a Jehová, y el me oyó, y me libró de todos mis temores; V. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias. V. 15 Los ojos de Jehová están atentos sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. V.17 claman los justos y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Jeremías 33:3 es un texto bastante citado: Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Nunca en nuestra mente puede pasar la idea que Dios no escucha nuestro clamor porque Dios si lo hace. Me encanta el v. 15, están atentos sus oídos al clamor de ellos. Dios oye cuando tu le expresas tus emociones y tus sensaciones.

Dios se acordó de su pacto

Este texto pareciera ser contradictorio respecto al carácter de Dios. Porque a simple vista podría parecer como si Dios olvidara las cosas que promete. Por su puesto que Dios no puede olvidarse de ninguna manera de cada promesa que ha hecho. Números 23:19 dice: Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿lo ha dicho Él, y no lo hará? ¿ha hablado, y no lo cumplirá? En el primer libro de Samuel esta idea se repite: También la Gloria de Israel [es decir Dios] no mentirá ni cambiará su propósito, porque Él no es hombre para que cambie de propósito (1Sa 15:29). Mal 3:6 dice: Porque yo, el Señor, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Las promesas de Dios son irrevocables (Ro 11:29), y otros pasajes que afirman que Dios no miente ni se arrepiente (cf. Ti 1:2; St 1:17). Pero entonces ¿por qué dice el texto que Dios se acordó del pacto realizado con Abraham, Isaac y Jacob? Veamos algunos comentarios respecto a esto. El comentario de la Biblia de estudio de las Américas dice que: en realidad, Dios no se había olvidado de su pueblo. Dios no se había olvidado del Pacto que había hecho con los patriarcas; la frase “se acordó” indica que Dios va comenzar a actuar y a cumplir las promesas de su pacto. Su Pacto, es decir, el pacto prometido a Abraham (Gn 12:1-3; 15:18-21; 17:3-8), Isaac (Gn 17:21), y Jacob (Gn 35:10-12).

Por otro lado J.A. Motyer comenta: Las oraciones del Pueblo de Dios desempeñan un papel tan importante que la Biblia sólo puede explicarlo usando términos que podamos entender. Es por eso que retrata al Dios que nunca se olvida como si fuera capaz de olvidar y representa nuestras oraciones como si tuvieran el maravilloso efecto de hacerle recordar. Nuestras oraciones son tan eficaces y agradables a sus oídos que Dios accede acomodar sus obras providencial, soberana y eterna a lo que nosotros podamos entender, como si dijera: ‘Ah, gracias por recordármelo’. Dios no se contradiría en sus escritos, por supuesto que no, pero podemos ver que Él esta en control de los tiempos. Él había dicho a Abraham que a la tierra prometida regresaría la cuarta generación, hasta que la pecaminosidad de los pueblos amorreos rebasara los limites de Su Paciencia entonces ellos volverían (Gn 15:16). Dios sabe lo que hace. No es que Él este improvisando. Pero nuestras oraciones como bien comenta Motyer activan el plan de Dios. Hacen que las cosas comiencen a suceder. Es como si Dios este diciendo que tu te recuerdes de lo que Él es capaz de hacer. Como vimos en el punto anterior, Él está atento a tus necesidades. El Salmo 121:3-4 nos da una idea mas clara respecto a que Dios no es ajeno a nosotros, dice: No permitirá que tu pie resbale, no se adormecerá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Dios no se permite distracciones con nosotros. No es como un padre que de pronto pierde de vista a su hijo en un parque o en un centro comercial. Confía en que Dios está pendiente de ti y esta llevándote por la ruta que Él ha trazado. Él esta llevando a cabo su plan y lo va cumplir (Cp. Fil 1:6). A pesar de nuestra infidelidad Dios cumple con sus promesas. Actúa indistintamente de nosotros.

En la próxima publicación continuaremos viendo la reacción de Dios cuando clamamos a Él. Mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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