Después que el Rey David fuera confrontado por el Profeta Natán, no tuvo más alternativa que reconocer que había pecado contra Dios. David entendió de inmediato que era ilógico negar su culpabilidad. Él conocía que delante de los ojos de Dios nada se puede ocultar. No tenía caso intentar excusarse o justificarse o tratar de evadir su responsabilidad, porque Dios ya conocía lo que él había hecho. David aceptó que no podía intentar engañar a Dios.

David era un hombre conforme al corazón de Dios precisamente porque no actuaba como los otros hombres. Adán por ejemplo luego de pecar evadió su responsabilidad y culpó a la mujer por haberle dado del fruto prohibido y a Dios por haberle dado a la mujer. De la misma manera lo hizo Caín cuando Dios lo confronto por haberle dado muerte a su hermano Abel. Misma actitud encontramos en Saúl cuando fue confrontado por Samuel. Dos veces ofendió seriamente a Dios y las dos veces culpo a los demás, negó su falta y se intentó justificar. Fue por esa actitud que Dios optó por retirarlo del reinado. Ver el articulo: Es más fácil culpar a otros. https://semillaquedafrutoalcientoporuno.wordpress.com/2012/11/05/es-mas-facil-culpar-a-otros/

David no solo aceptó su culpabilidad sino que también con mucha humildad aceptó las consecuencias de sus actos. Él entendió que aun cuando era el rey mas gloriado y reconocido de toda Jerusalén y sus alrededores, nada de esto lo excluiría de sufrir las penalidades por su falta. Aceptó la voluntad de Dios con mucha paciencia y sobriedad. Él entendió que por mucho favor que pudiera tener de Dios, de Su justicia no podría escapar. Porque Delante de Dios no importa nuestra posición, títulos, estatus económico, nada, si eres culpable lo eres y debes pagar por tus pecados.

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Reflexionando en esto y en la situación que esta enfrentado el presidente Otto Pérez Molina, he llegado a la conclusión que lo mejor que podría hacer él es reconocer inmediatamente que falló como presidente de la nación. Que de nada sirve tratar de tapar el sol con un dedo. Que es inútil qué se siga aferrando a su puesto. Debe aceptar ya que el teatro se le cayó, que todas las cosas se le descubrieron, que todo lo señala como responsable. No tiene sentido que insista en negar lo que hizo. Todos le aplaudiríamos que saliera diciendo que acepta su culpabilidad. Aplaudiríamos su honestidad y su valentía. Porque precisamente eso es lo que tiene indignado al país, la capacidad que ha tenido para negar los hechos. Las escuchas telefónicas solo vinieron a confirmar lo que ya todos sabían y a pesar de ellos insiste en decir que es inocente. Al igual que con David, su posición como máximo mandatario no le servirá para evitar las consecuencias de sus faltas. Ahora pensando en que lograra resistir y salir bien librado de esto, hay una autoridad que de la cual no podrá escapar con ninguna clase de jugarreta que realice. Excelente sería que Otto Pérez Molina tuviera el valor y la humildad de David para aceptar las consecuencias de sus actos.

El rostro desencajado que muestra en las fotografías, la enorme presión que se evidencia en su semblante cuando sale dando entrevistas, desaparecería si confesara su culpa. No existe peor estado espiritual que andar llevando una culpa encima. Es una losa pesada que pocos alcanzan a soportar por mucho tiempo. La culpa te enferma, te estresa, te sofoca y te va matando poco a poco, va minando tu mente lentamente. Otra cosa que te provoca la culpa es que te obliga a arrastrar a otros. Involucras a mas personas para que te ayuden a cubrir tus pecados. Obligas a mas personas a mentir, a burlarse de los demás. Te vuelves un desquiciado tratando de encontrar soluciones donde sencillamente no las hay. La culpa te ata, te tortura, y te esclaviza.

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Conclusión

No sirve absolutamente de nada oponerte a tu responsabilidad, o negarla, o evadirla, o justificarla. Pecaste, te descubrieron, afronta con humildad tu falta. Nadie va aplaudirte por negar lo que has hecho. Por el contrario, tendrás mas posibilidades de ser perdonado si reconoces que has errado. Otro beneficio de hacerte responsable de tus fallos es que ese será el primer paso para iniciar tu restauración. Mientras mas insistas a negarlo mas tiempo serás devorado por la culpa. Tarde o temprano el gran peso de la culpa te doblegará las piernas y te derrumbará. Finalmente afronta con valentía y con humildad las consecuencias terrenales de tus pecados, porque siempre será mejor afrontar la justicia terrenal que soportar la justicia divina.

 

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