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La justicia farisaica un rumbo equivocado

Este grupo judío se convirtió en un idolatra de la Ley mosaica, olvidó por completo el espíritu con el que fue escrita, o la razón por la que fue dictada. Perdieron por completo el rumbo en la búsqueda de que realmente vale ante los ojos de Dios. Los fariseos fueron uno de los principales guardianes de que la Ley se cumpliera estrictamente por encima de cualquier circunstancia. Celosos de la Ley olvidaron la sumisión y la humildad con la que debían sujetarse a ella. Adoptaron los preceptos de la Ley como parte de su vida pero de forma tradicional y ritualista. Y es ahí donde se empiezan a generar los problemas porque la tradición se impuso, limitó la libertad de amar a Dios sinceramente. El contexto judío establecía que quien no cumpliera literalmente estos preceptos sin duda alguna estaría condenado a vivir fuera de la presencia de Dios. Sin embargo la entrada en el reino es por la rectitud del corazón, no por un legalismo externo hipócrita. Tal rectitud es sólo posible a través del reino personal del Mesías, el cual las Bienaventuranzas presuponen activo en todos los que lo aceptan.

La hipocresía fue una actitud falsa que evidenciaba su mala concepción de la justicia verdadera. La vida de los fariseos se desarrollaba en la apariencia externa, se presentaban delante de los hombres como ejemplos dignos de seguir, como modelos de conducta intachable, conducta con la cual buscaban trazar el camino para quienes los seguían, así como también buscaban justificarse a sí mismos, olvidando que Dios conocía sus corazones (Lucas 16:15). La hipocresía de los escribas y fariseos fue el objeto de fuertes reprensiones por parte de Jesús. Charles R. Swindoll describe la vida hipócrita que llevaban los fariseos de la siguiente forma:

La hipocresía atrae tanto que nos provee la oportunidad de andar por ambos lados de la calle. Podemos dar la apariencia de que estamos andando por la senda estrecha y recta de la justicia, por fuera, pero por dentro andar brincando por la autopista de la maldad. Los fariseos eran expertos en esto. La mayoría de la gente solo veía su disfraz santurrón, no la maldad que llenaba sus corazones.[1]

hipocresia

Todo cuanto hacían era un culto hacia ellos mismos basado en razonamientos engañosos. La arrogancia y la presunción solo eran parte de un estilo de vida que no glorificaba a Dios. Su conducta tenía que ver con el deseo de ser visto y alabado, era cuestión de orgullo y vanagloria. Por esta razón se pone de manifiesto que el concepto que tenían sobre el camino que conduce a la Salvación estaba errado, y peor aún su verdadera falla radica en que los fariseos y maestros de la Ley rechazan a Jesús y por lo tanto no entran en el Reino de Dios.

Contraste entre la justicia farisaica y la justicia de los discípulos de Jesús

Justicia farisaica

Jesús conocía el corazón de sus oyentes, sus intenciones, sus pensamientos por esta razón no se fiaba de ellos (Juan 2:24), es por eso que Jesús hace distintas advertencias a sus discípulos. En Mateo 5:20 Jesús advierte en cuanto a cuidarse de vivir de igual manera que los escribas y fariseos. Les dice que si como discípulos no vivían una justicia mayor que la de los escribas y fariseos no entrarían en el reino de los cielos” (Mat 5:20)[2].

Esto sin lugar a dudas los escandalizó y los hirió en su orgullo personal. Por eso los fariseos se enfrentaron a Jesús frecuentemente y de forma airada al ver que las enseñanzas de este rabino procedente de Nazaret lugar del cual ni se esperaba que saliera algo bueno (Juan 1:46), eran distintas a lo que tradicionalmente se enseñaba. Le acusaron de quebrantador de la Ley por no guardar el día de reposo (Juan 9:16). También lo acusaron de echar en el nombre de Belcebú a los espíritus demoniacos (9:34). Lo señalaron de no disciplinar a sus discípulos (Mateo 12:2), de igual manera hicieron complot en contra de Él (Mat 12:14), también le tentaron varias veces con preguntas maliciosas para hacerlo caer (Mat 19:3; Marcos 12:13-17). Sin embargo en nada pudo ser hallado culpable y a pesar de eso fue entregado a Pilato por envidia (Mat 27:18).

Al saber de sus intenciones Jesús enfatiza sobre guardarse de no caer en las mismas prácticas equivocadas de los religiosos. También Jesús les advierte a sus seguidores sobre el especial cuidado que debían tener de no seguir la doctrina de ellos: guardaos de la levadura de los fariseos (Mat 16:6, Lucas 12:1). Debían también cuidarse de toda avaricia (Lucas 12:15; 16:14). Por su actitud hipócrita Jesús los llamó generación de víboras (Mateo 3:7). Cuando lo cuestionaron del porqué comía con pecadores les respondió que los sanos no requerían medico sino los enfermos (Mateo 9:12), y la reprensión más severa y extensa hacia escribas y fariseos la dictó en Mateo 23, donde desnudó las intenciones del corazón de ellos ante quienes lo escucharon.

Mañana continuaremos con este articulo, mientras tanto, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

[1] Charles R Swindoll, Una fe sencilla, Trad. Miguel A. Mesías, (Plano, Texas, USA: Visión para vivir, 2007),3.

[2]Paráfrasis realizada por el autor de este escrito, para explicar la advertencia de Jesús a sus discípulos. Existen estilos de vida que no glorifican a Dios, por equivocación, por doctrinas mal concebidas pero lo cierto es que esta implicación sobre la justicia farisaica se ve acusada por Jesús de distintas formas.

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