Mateo 6:19-21

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 

sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

Porque donde este vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. 

cofre-del-tesoro

Introducción

En la Biblia existen distintas imágenes que representan distintos conceptos de lo que puede ser un tesoro. Por ejemplo de forma figurada para Dios Israel es “Su especial tesoro sobre todos los pueblos” (Éxodo 19:5). Pero la realidad es que el valor de los tesoros es relativo, pues están en función de sus valuadores y del concepto de valor que tenga cada uno. El presente escrito basado en una porción del Sermón del Monte y tiene como objetivo primordial valorar el mandato de Jesús en cuanto a que sus seguidores dirijan sus esfuerzos por alcanzar tesoros no perecederos por encima de los tesoros temporales, que amen el galardón de Dios antes que idolatren el reconocimiento humano. El primer eje tiene que ver con no buscar tesoros como lo hacían los fariseos. Luego un contraste entre los tesoros terrenales y los celestiales. Y finalmente a manera de conclusión cual debería ser la ruta correcta que debe seguir el corazón.

Una búsqueda mal orientada

Antes de analizar en detalle el pasaje debe observarse el contexto del mismo y algunos otros paralelos que ayuden a comprender de mejor forma lo que Jesús está advirtiendo en el pasaje que se ha tomado como base. Para empezar esta porción del Sermón viene antecedida por la corrección que Jesús dicta sobre la verdadera piedad que deben tener sus discípulos en cuanto a la forma de dar a los necesitados (Mat 6:1-4), la forma correcta de orar (Mat 6:5-15) y la correcta forma de ayunar (Mat 6:16-18), lo cual distaba de la actitud hipócrita con la cual los escribas y los fariseos llevaban a cabo todas estas prácticas. Una vida que a decir verdad buscaba obtener de forma equivocada la recompensa divina. Analizando un poco a este grupo de judíos puede verse que perdieron por completo el rumbo en su búsqueda del reino. Para ello se analizara de forma general cuál era su comprensión de la justicia de Dios. Veamos algo relacionado con estos dos grupos de judíos.

         Sobre los escribas

Los escribas no eran tan políticos como los fariseos y saduceos, eran los expertos de la ley mosaica y la ley oral. Se dedicaban a copiar las escrituras, a interpretar las leyes religiosas y a aplicarlas a la vida diaria. Sus comentarios proliferaban tanto que ellos terminaron haciendo comentarios sobre los comentarios, dejando casi de lado los textos sagrados. Algunos ven a Esdras como el primer escriba (ver Neh. 12:26) y a Zadoc como el segundo (ver Neh. 13:13). En el tiempo de Jesús ya había dos escuelas de pensamiento doctrinal entre los escribas. El grupo más liberal seguía las enseñanzas del rabí Hillel (Gamaliel —ver Hech. 4:34— era de ese grupo). Los más conservadores seguían al rabí Shammai. (Comentario Biblico Mundo Hispano, El Evangelio según Mateo 14).

 

fariseos

        Sobre los fariseos

Los fariseos eran una secta judía Los fariseos se conocen mayormente por su interpretación estricta de la ley y por sus adiciones a la misma. En los días del NT los fariseos formaban el grupo más numeroso de las sectas religioso-políticas. Josefo dice que en el tiempo de Herodes el Grande había 6.000 de ellos. Generalmente se cree que el partido formal de los fariseos empezó durante el período macabeo. Sus antecedentes, sin embargo, van hasta los días de Nehemías, cuando los judíos regresaron de la cautividad. Entre los que regresaron 14 estaba un grupo llamado el Hasidim (los “piadosos” o “leales a Jehovah”) por su devoción excepcional a la ley y tradiciones de Israel. Bajo los griegos, cuando la mayoría de los judíos acogieron las costumbres y cultura griegas, el Hasidim llegó a ser una clase distinta entre la sociedad. El Hasidim, debido a su interés en preservar las leyes y tradiciones judías, apoyó a los Macabeos en su esfuerzo por librarse de los griegos. Pero cuando los Asmoneos unieron las funciones de gobierno civil con las del sumo sacerdote, el Hasidim se dividió en dos grupos. Uno de ellos, disgustado con la política, se separó de la vida pública para esperar la intervención escatológica de Dios. Algunos creen que este es el grupo que más tarde llegó a ser los esenios. El otro grupo del Hasidim mantuvo su relación con los Asmoneos, aunque poco a poco ellos también fueron dejando la política. Durante el tiempo de Juan Hircano a los de este grupo se les puso el nombre de fariseos (los separados). No se sabe a ciencia cierta por qué se les llamó así. Algunos dicen que fue porque los fariseos, en su afán de ser tan estrictos en observar las leyes y ritos religiosos, iban separándose más y más de la gente común. En lo político los fariseos eran patriotas y conservadores, pero no tan cerrados como los saduceos. En lo religioso eran fervientes y dogmáticos, como se ve en sus discusiones con Jesús. Doctrinalmente ellos creían en la divina providencia, en la vida futura, en la resurrección de los muertos y en la existencia de los ángeles. Creían que la ley se encontraba no solamente en el Pentateuco, sino también en la ley oral de los judíos. En gran manera fue su énfasis sobre estos agregados a la ley de Moisés que les causó conflictos con Jesús. (Ibíd. 14).

En el articulo siguiente veremos el rumbo equivocado que le dieron los fariseos a su justicia, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

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