pecadorLa obra de Dios en la vida del pecador

            El amor de Dios por sus enemigos

 El amor es otro de los atributos de Dios. Además de su Santidad la Naturaleza de Dios es el amor. No es que en Él haya amor, Él es amor. No hay otro mas grande que el de Dios. El amor de Dios queda manifiesto en sus acciones hacia sus enemigos. Se patentiza en sus decisiones a favor de quienes no somos sus amigos. Juan 3:16, tan conocido pero a veces tan poco entendido en su forma absoluta nos dice que Dios, quien era nuestro enemigo, nos amó “de tal manera” que fue capaz de entregar a su Hijo, su único hijo, para reconciliarnos con Él. La manera que Dios encontró para reparar la relación rota que había entre Él y nosotros fue a través de entregar en sacrificio a su único Hijo. El amor de Dios se materializa con la muerte de Cristo por los seres humanos. En el pasaje que hemos citado en el encabezado Pablo dice que el propósito de Cristo en su llegada al mundo fue morir por causa de los pecadores. Teológicamente esto se conoce como la expiación de Cristo. “La expiación es la obra que Cristo hizo en su vida y muerte para ganar nuestra salvación”, (Grudem 595).

 Jesús es el precio que Dios pagó por sus enemigos. Ro. 5:8 dice que Cristo cuando aun éramos sus enemigos murió por nosotros. El apóstol Juan dice: En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su hijo en propiciación (sacrificio, sustitución) por nuestros pecados (1Juan 4:10). En el verso anterior Juan dice que en ese sacrificio Dios mostró su amor para con nosotros. Éramos enemigos de Dios por tanta ofensa que habíamos cometido en su contra, ahora este enemigo hizo lo que ningún otro hubiera hecho, desistió del pleito, decidió terminar con el objeto de nuestra enemistad, el pecado, también decidió hacer algo para contentarse con nosotros dándonos una ofrenda de paz, es decir a su Hijo Unigénito, y en lugar de seguir en confrontación decidió amarnos. El amor se demuestra con hechos y Dios lo hizo, nos dio la ofrenda del perdón a través de su hijo. Existe otro elemento que Dios utilizó para romper con la enemistad que teníamos con Él, la justicia.

Jesucristo judio

 La justicia de Dios aplicada a sus enemigos

 El amor fue lo que motivó a Dios a romper con la guerra que había entre nosotros y Él. Pero también lo fue Su Justicia. De antemano Dios sabía que por nuestra propia voluntad no haríamos nada para reconciliarnos con Él. Que los seres humanos no estábamos pensando o planeando algo para poder terminar con esta enemistad. Y si lo hubiéramos planeado no existía nada creado en este mundo que pudiera ser un presente suficientemente bueno delante de Dios como para aplacar su ira. Por ello Dios en su Justicia y en su amor como hemos visto, decidió terminar con nuestra trifulca. Dios proveyó la ofrenda por amor y por justicia. Todos los intentos que el hombre hubiera intentado y cabe decir que aun muchos intentan a través de sacrificios, de penitencias, y de ritualismos, no son trascendentes delante de los ojos de Dios. Si lo queremos ver en términos jurídicos, ninguna fianza, ningún amparo, ninguna medida sustitutiva hubiera sido argumento suficiente para que esta querella terminara. Dios lo sabía y por eso como Juez justo, a sabiendas de la condena, puso el valor de la multa, y la pagó. La fianza esta pagada, el pleito a terminado. Pero esto no termina ahí, esa es la primera parte de lo que Dios hizo. Porque la Salvación es una obra completa que Dios hace en la vida del pecador. Ahora también Dios atrae al hombre y la mujer pecadora a Cristo, para que a través de Él podamos ser perdonados. ¡oh que Dios tan maravilloso es este! Cristo murió por los pecados de todos los hombres para que puedan ser justificados delante de Dios.

 Cristo murió por los pecadores

 Cristo murió por causa del pecado que había en el mundo y por todos los pecadores del mundo. Si, leíste bien, Cristo murió por todos los pecadores. Murió por los violadores, por los homosexuales, por los adúlteros, mentirosos, fornicarios, por los que gustan ver pornografía, por los que roban, matan, corrompen sus vidas, por los que secuestran, por los narcotraficantes, por los drogadictos, por los alcohólicos, por los fumadores, por los artistas que se casan y se divorcian constantemente, por los que maltratan a sus esposas, sus hijos y sus familiares. Cristo murió por Roxana Baldetti, Otto Pérez Molina, por Manuel Baldizón, por Alejandro Sinibaldi, por Juan Carlos Monzón, murió por todos los políticos que se han corrompido, también por los pandilleros, por los del crimen organizado, por los que han provocado abortos, por los suicidas, por los de Al Qaeda, por los de “La Línea”, por los que abusan de sus esposas, por los que roban tiempo en su trabajo, por los que se llevan material de la oficina, por los que no pagan sus impuestos, por los que explotan a sus trabajadores, por los que creen que no tienen pecados, por los que se justifican, por los criticones, por los que se jactan de su maldad, por los que pagan mordidas, por los que copian en el examen, por los que no son honestos, en fin Cristo murió por todos los pecadores.

En el próximo articulo continuaremos hablando sobre este tema, mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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