torre-eiffelEn todas las ciudades pequeñas o grandes siempre hay edificios, o construcciones que sobresalen mas que otros. Sea por su belleza, o por su altura, o por su forma, o por su historicidad, saltan a la vista en medio de los demás. La Torre Eiffel en Francia, El Coliseo en Roma, el edificio Chrysler en New York, la Torre Central de Shanghái, el Teatro de la Ópera en Sídney, las Pirámides de Egipto, y como olvidar a mi país, Guatemala con sus imponentes Pirámides Mayas, en Tikal, estos son solo algunos edificios y monumentos, modernos e históricos que destacan en cada país mencionado. Por su gran belleza se han convertido en iconos mundiales, lugares turísticos y centros de interés para los turistas. Cada uno de estos monumentos son parte de la ciudad donde se encuentra, la representan a nivel mundial, y se convierten en patrimonios culturales. En el mundo muchos identifican a un país cuando se menciona alguna de sus mas emblemáticas construcciones. Por ello cuando sucedió el ataque en las Torres Gemelas de New York, ícono por muchos años de esta ciudad, sus habitantes sintieron que habían perdido algo que les pertenecía. Los testimonios de algunos amigos dicen que la ciudad ya no es la misma, no solo por el miedo a los ataques terroristas sino por que la gran mayoría cuando se dirigían de camino a casa o trabajos, siempre veían en el horizonte las imponentes torres y ahora sienten que hace falta algo en la ciudad.

La presencia de Jehová conocida por todos los pueblos

Pensando en lo impactante que son estas edificaciones para la vista nuestra, y leyendo Éxodo 40:34-38 donde dice lo siguiente:

Entonces una nube cubrió el Tabernáculo de Reunión, y la Gloria de Jehová llenó el Tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el Tabernáculo de Reunión, porque la Nube estaba sobre él, y la Gloria de Jehová lo llenaba. Y cuando la nube se alzaba del Tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas; pero si la Nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba. Porque la Nube de Jehová estaba de día sobre el Tabernáculo, y el Fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas.

tabernaculo-columna-fuego-600

Llegué a preguntarme ¿Cómo podría haberse visto aquella enorme Columna de Fuego y la Nube Gigante que guardaba al Pueblo de Israel desde que salieron de tierra de Egipto? ¿Cuán majestuosa e impactante pudo haber sido tanto para el pueblo de Israel como para los otros pueblos ver la presencia de Dios representada tanto en la Nube como en la Columna de Fuego? ¿A qué distancia podría haberse visto tal presencia? ¿Qué tan atemorizante pudo ser para los otros pueblos ver como en medio del Pueblo, Dios caminaba con ellos? Creo que ahora que pienso con detenimiento esto y me hago estas preguntas, entiendo un poco mas cuando la prostituta Rahab, de Jericó, les confesaba esto a los dos espías enviados por Josué:

 

Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado mas aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. (Josué 2:9-11)

confesión de Rahab

 

Todos los pueblos poco a poco se iban enterando lo que Dios estaba haciendo a favor de los israelitas y empezaban a llenarse de pánico, los de Jericó estaban ya convencidos que la conquista de sus tierras sería inminente. Cada que el pueblo iba conociendo lo que Dios iba haciendo el terror se apoderaba cada vez mas de ellos, imagino que lo único que les quedaba por hacer era ofrecer sacrificios a sus dioses pensando ilusamente que esta iba a librarlos. La Presencia de Dios infundía pánico en los otros pueblos. Antes pensaba cómo hacían los pueblos antiguos para enterarse de las cosas que sucedían en otras ciudades si en ese tiempo las noticias no corrían tan rápidamente como ahora, supongo que muchos caminantes y viajeros se enteraban de todo lo que Dios estaba haciendo y de inmediato llegaban atemorizados a contarles a sus conciudadanos. Aquellos que viajaban desde Jericó o hacia Jericó y observaban en el horizonte la gigantesca Nube o la Espectacular Columna de Fuego no podían mas que sorprenderse por lo impactante de esto en el cielo. Casi puedo oler el miedo con el que caminaban después de ver la Presencia de Dios. También imagino como llegaban a decirles a los demás con palabras entre cortadas lo que habían visto.

jerico

 

Espera las tres partes restantes a este articulo en nuestras siguientes publicaciones.. mientras tanto haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible. 

 

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