1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que esta en Corinto, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya; 2Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Después del acostumbrado saludo y “firma”. Pablo se lanza a la alabanza diciendo: 3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, 4el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.

 Cuando leo la manera en la que Pablo expresa su adoración a Dios pregunto ¿Qué provoca esta alabanza tan espontánea? ¿cómo en medio de la aflicción, el dolor y la angustia puede adorar a Dios? ¿No sería mas fácil renegar y dejar tirada la misión de Dios?

alabando a Dios

Para empezar quisiera responder diciendo que veo en Pablo una completa seguridad y confianza en Dios. Lo cual me lleva a decir que los creyentes somos personas espirituales que sin importar cuál es la situación en la que nos encontremos, buena, mala, muy mala, o grave debemos ser capaces de extender nuestras manos al cielo y adorar a Dios de manera constante, amén de las circunstancias. Mas si nuestro padecimiento es por la causa del Evangelio, tal como Pablo lo hizo, debemos estar aun mas confiados en Dios. Este pasaje nos debe inspirar e impulsar a realizar nuestra adoración con la confianza y la esperanza que no es precisamente en la tierra donde esta nuestra recompensa pero que si la hay en un tiempo posterior. El Señor Jesús lo afirma en Mateo 5:11-12, dice que el galardón esta aguardando en el Reino de los Cielos, además nos llamó Bienaventurados por sufrir por su causa, pero con gozo y alegría porque ese trabajo no es en vano sino que es un trabajo sublime, trascendente. Es ese gozo lo que nos lleva a esperar en este tiempo la consolación de parte de Dios. Pero no únicamente, de forma individualista, particular y exclusiva, sino también de manera corporativa. Nuestra atención y confianza esta dirigida hacia la provisión de consolación que solo Dios es capaz de dar a sus hijos.

 Si no fuera por esa fe y confianza en Dios lo mas probable es que nuestra tendencia en medio de la tribulación o prueba sería la de abandonar, renegar o incluso llegar a odiar a Dios por tanto sufrimiento, pero Pablo no lo hizo. Mas bien Dios inspira en Pablo la adoración porque él reconoce que lo ha librado de la muerte. Porque pese a todo sigue con vida, y sigue sufriendo los padecimientos de Cristo. Pablo esta en el centro de la voluntad de Dios y eso es lo que lo impulsa a continuar cumpliendo el ministerio encomendado, que es urgente cumplir tal voluntad. Pablo puede adorar a Dios porque Él ha sanado sus dolencias, sus heridas diciéndole bástate mi gracia… porque cuando eres débil yo me manifiesto mas fuerte. Has pensado que Jesús, y Pablo alababan a Dios en medio de ese dolor. No te hace pensar que cuando iniciamos a reprocharle a Dios estamos siendo faltos de fe, cortos de vista y escasos de paciencia. Estar en medio de la voluntad de Dios es garantía que poco queda para que Dios sea glorificado por medio de tu vida, por lo tanto debemos soportar con paciencia y con fe lo que Dios esta haciendo porque al final es parte de un Plan perfecto.

 humildes

Con seguridad te digo que Dios no te ha dejado solo, nunca has estado solo, porque Cristo sufrió, padeció como pocos seres humanos han sufrido de manera injusta, inmerecida, para entenderte cada que estés atravesando un proceso largo y difícil. En el sufrimiento de Pablo y Jesucristo, nos deja ver además que tanto su sufrimiento y su consuelo son recíprocos para nosotros, hay acción y reacción, porque entre mas hayas sufrido mas sabes cómo consolar a los demás, tal como Pablo esta diciendo en este pasaje. Por eso he dicho que no es una consolación individual sino colectiva. Das de lo que has recibido. Quien ha padecido sabe consolar, quien ha llorado sabe secar las lagrimas, quien ha gritado sabe callar. Por ejemplo los que han sufrido la muerte de un hijo, y han sido consolados, restaurados por Cristo pueden y deben consolar a quien pasa por similares circunstancias. El punto es dejarse sanar por Cristo. Solo los que han sido vendados pueden vendar a otros. Y estoy seguro que tu al igual que yo y muchos otros creyentes han experimentado el consuelo de Dios en medio de duras pruebas. Se también que a raíz de eso ha venido en ti una confianza de que pronto las cosas serán mejores. Que todo aquello que atravesamos comparado con el tiempo de Dios es insignificante. Que el dolor en la tierra es temporal pero la victoria en Cristo es eterna.

 En una de las duras pruebas que viví pude consolarme pensando en que o la enfermedad terminaba o me terminaba, es decir si comparaba con el tiempo de Dios, lo que yo padecía era a penas un corto tiempo. Entendí que no me servía de nada el afán, que entre mas pensaba que lo que pasaba era lo peor no me llevaría a nada. Ahora puedo decirle a quien padece alguna enfermedad que es solo por un poco de tiempo, que se consuele pensando que si vive para Cristo lo hace y si muere también para Él lo hace. Esa es ahora mi mejor manera de consolar a otros es decirle que todo es temporal. Cada circunstancia dolorosa nos hace crecer como creyentes. Nos hace entender que muchas veces es necesario experimentarlo en carne propia para tener las palabras adecuadas que han de decirse a otros en medio de circunstancias iguales, o parecidas a nuestros sufrimientos. El dolor muchas veces nos ayuda para darnos cuenta que necesitamos ser recordados que somos humanos por lo tanto dependemos de Dios. Solo quien ha experimentado tiene los argumentos para hablar a otros de sus circunstancias. Aunque una manera efectiva de consolar es solooír y acompañar, porque a veces nuestras palabras no logran el efecto esperado. Lo vemos en los amigos de Job que lejos de consolar se dedicaron a juzgarlo. Buscaron razones para explicar tal sufrimiento. Incluso acusaron falsamente.

 Entonces concluyo diciendo que el ministerio de la consolación es necesario hoy mas que nunca porque nuestro país, nuestra comunidad se encuentra en medio de conflictos, miedos y amarguras frecuentes. Cada día vemos como el crimen esta cobrando mas vidas y mas familias están desesperadas porque sus circunstancias reclaman que alguien cubra sus heridas. Que nuestras aflicciones hoy encuentran el propósito especifico por el cual sucedieron. Si tu has sufrido algo en concreto úsalo para ayudar a otros que están sufriendo de la misma manera. Consuela con el consuelo de Dios que has recibido. Consuela con la misma delicadeza que Jesús te ha consolado. Consuela recordando que tu estuviste ahí, y que todo aquello que tu aprendiste le sirva a otros. Porque haciendo esto mostraras que Dios esta en ti y que has comprendido que nada pasa sin que Dios quiera edificar tu vida.

Como siempre haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

 

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