Siguiendo con nuestros artículos sobre el matrimonio, hablaremos en este articulo del segundo síntoma que refleja la falta de interés por mi  pareja. Y esa es la mala comunicación que existe entre cónyuges.

B. Mala comunicación:

La comunicación es un bastión fundamental en toda relación, y no solo en el matrimonio, sino en otras áreas de nuestra vida. Como seres humanos estamos obligados a saber comunicarnos, a hablar, expresar nuestras emociones y nuestros sentimientos. En la comunicación hay dos elementos fundamentales, el emisor y el receptor. Para poder comunicarse es necesarios saber emitir y saber recibir. Es imposible que un matrimonio pueda mantenerse en pie si no sabe comunicarse entre sí. Existen muchos matrimonios donde no existe la suficiente confianza para expresar lo que se siente, lo que se piensa o lo que se quiere. Cualquiera de los dos o los dos puede callarse y vivir años callando sus emociones, porque no es capaz de expresarse. Pero tal como una olla de presión, llega un momento que es mas la presión que puede resistir que finalmente explota. Y así es imposible poder comunicarse. El desinterés conyugal también se evidencia por la mala comunicación. Porque tal parece que dentro del matrimonio las ganas de conversar, de comunicarse o expresarse se terminan poco a poco.

mala comunicación

Ni a uno ni a otro le interesa mas cultivar el dialogo, la expresión de las emociones, ni la comunión. Lentamente dejamos de interesarnos por nuestras parejas. Se nos empieza a olvidar que cuando fuimos novios pasábamos horas y horas hablando, que era horrible no saber nada de nuestra pareja y que por lo mismo buscábamos siempre las ocasiones para vernos o hablarnos. Que fuera por papelitos, o notitas, o dibujos, o por medio de mensajes con un primo o prima, o hermanos, siempre estábamos buscando la forma de hablar. Hoy día es común ver a jóvenes y también algunos adultos, con su teléfono en la mano texteando, comunicándose, expresando con caritas sus emociones. Siempre queríamos decirle a nuestro novio o novia, cuanto le amábamos, cuan importante era saber de él o ella. Interesados por cada cosa que le pasaba, cuando se lastimaba, cuando enfermaba, queríamos saberlo todo. Queríamos saber si había pensado en mi durante el día, o que nos repitiera mil veces cuanto nos amaba y nosotros repetíamos otras mil veces que sentíamos lo mismo.

novios hablando

Pero hoy, lamentablemente muchos matrimonio ya ni se recuerdan de nada de esa época dorada. Porque hoy el silencio es el visitante habitual dentro del matrimonio. Es mas fácil escuchar a los grillos, a los ruidos de la calle, a escuchar palabras dentro de los esposos. Preferimos hablar con otras personas de la calle, o el trabajo, o el vecino a comunicarnos con nuestras parejas. Sabes porque dicen que cuando alguien falla dentro del matrimonio siempre se entera de ultimo, es porque nunca se prestó atención a los pequeños detalles. El papel de todo hombre y mujer que esta casado es conocer lo mejor que pueda a su pareja. Es poder servirle de consejero, de apoyo, de ayuda. No por ello la Biblia le llama a la esposa ayuda idónea, porque es quien debe escuchar y apoyar, participar de todos los temores, de su esposo. Debe animarlo a que consiga sus metas, sus sueños y ayudarlo en sus fracasos. Así mismo la Biblia manda a amar a nuestras esposas de manera sacrificial. Poniéndola por encima de nuestros partidos de fútbol, o por encima de nuestras necesidades. Pero hablar o comunicar no es gritar u ofender, es saber decir con las palabras correctas todo aquello que nos molesta. Comunicarse tampoco es estar señalando las faltas del otro. Es aceptar mis errores cuando con amor me los hacen ver. Ambos tienen mucho que decir, solo basta con que uno empiece hablando y el otro oyendo, y luego invertir el papel.

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Debemos escucharlas también, aunque ella hable tres veces mas que nosotros. Por eso dije que hay que saber recibir en la relación. No tenemos porque dejar de hablar, de comunicarnos, de expresarnos, porque como esposos debemos saber cuando uno u otro esta poniendo en peligro, cuando se esta acercando a cometer adulterio. Cuando esta haciendo lo suficiente para deprimirse o buscar soluciones en donde no las hay. Piensa bien que cada día que pasa, es importante para poder expresarnos. Poder tener la confianza necesaria para decirle a nuestra pareja que ore por nosotros cuando estamos sintiéndonos atraídos por otra persona. Que podamos decirle que hubo alguien que le dijo algo en la calle, o en cualquier lugar que no le pareció desagradable. La comunicación va amarrada con la confianza. Vuelvo y digo, hay que saber decir y se debe saber escuchar. Si no existe la comunicación será mas fácil estar expuesto al pecado. Porque cuando no hablamos se empieza a crear una barrera entre ambos, al grado que cada uno se empieza a convertir en un completo extraño del otro.

escuchando con sabiduria

Uno de los sintomas en nuestros matrimonios para saber si hay mala comunicación es cuando el único tema en común son los hijos. Lo que les pasa, lo que necesitan o lo que van hacer. Si de ahí en mas, no se habla, tienes que encender los focos rojos porque hay un serio riesgo de fallar.

Por ello yo te quiero recomendar lo siguiente:

  • Para el esposo: Aprender a escuchar antes que hablar. Generalmente las mujeres hablan mas que los hombres. Pero los hombre no sabemos escuchar. “Se estima que una persona suele oír solamente el 20% de lo que se habla. ¿Qué hace falta para escuchar con eficacia? Escuchar eficazmente significa que cuando alguien habla usted no esta pensando en lo que va decir cuando el otro termine. Por el contrario es captar todo lo que dice el interlocutor”.[1] Entonces aunque resulte difícil es esperar a que nuestra pareja diga todo lo que lleva dentro de sí.
  •  Para la esposa: hablar no es ofender. Cada palabra debe ser dicha con cuidado. Sazonada con sal, (Col. 4:6).
  • Para ambos: el primero de los consejos que ofrecen Guillermo Tayloy y el Dr. Mijangos en su libro: La familia auténticamente cristiana, para mantener viva la comunicación es: “compartir su vida espiritual juntos. Ellos proponen que exista una vida unidad espiritual, una vida de oración juntos”.[2] En otras palabras proponen que aun cuando no es fácil encontrar el mejor tiempo para orar juntos con la finalidad de crecer juntos espiritualmente.

orando como esposos

[1] Les Thompson, La familia desde una perspectiva bíblica, (Universidad Flet: Miami, Fl., 2003), 84.

[2] Guillermo Taylor, Sergio Mijangos, La familia auténticamente cristiana, (Editorial Portavoz: Gran Rapids, Michigan), 1983), 93.

[3] David Hormachea, ¿conoce usted a su esposa? (Editorial CLC Colombia: Bogotá, 2006), 114.

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