Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos (Isa. 53:3)

No se si te pasa o te ha pasado, que hay ciertas situaciones en esta vida que por mas que intentas descifrarlas no lo logras, que por mas que las analizas simplemente no las entiendes. Sabes, hoy siendo las 12:12 de la media noche, estoy precisamente en una de esas situaciones. Tratando de encontrarle el lado al circulo. Dándole vueltas al mismo asunto. Por ello el titulo: aun no logro comprenderlo.

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 Pero qué es lo que no alcanzo a comprender te preguntarás. Déjame decírtelo.

 No logro comprender como fui capaz de resistirme a la gracia de Dios por tanto tiempo. Porque ahora cuando vuelvo la mirada al pasado veo cuantas veces me mostró su infinita misericordia, aun cuando yo no podía verlo. Reviso mi vida y veo como Dios me libró de la muerte mas de 15 veces. No podría describir cada una de ellas porque entonces tendría que escribir 15 artículos de ello. Pero lo que si es verdad que ahora estoy seguro que Dios fue el que se encargo de cuidar mi vida en todas ellas. Propósitos estoy seguro ahora, que Él tiene para mi vida. Y que falta mucho que debo hacer en este tiempo para honrar ese favor inmenso que ha tenido por mi. Por ello repito que no logro comprender como me resistía a su don inefable, a su oferta de perdón de pecados. Aun no logro comprender porque rechazaba tanto a todos aquellos hermanos amorosos que se me acercaban para decirme que Dios me amaba, y es que yo solo pensaba que Él no me amaba, que mas bien me había abandonado. Y que lejos de ver su amor pensaba que se había ensañado conmigo porque todas las cosas me salían mal, que digo mal, iban de mal en peor.

 No logro comprender como al igual que yo, hoy muchos se resisten al gran amor de Dios, quien fue capaz de entregar a Jesús en la Cruz por causa de mi castigo. Como se le puede decir no a ese regalo de vida eterna, al perdón de pecados, al llamado que nos hace de venir a reposar en delicados pastos, cerca de corrientes de agua, como es posible que no queramos tener una esperanza de vida eterna con solamente arrepentirnos de nuestra manera de vivir y venir a Él. Porque queremos seguir en la situación dolorosa que estamos mientras que él esta aguardando por ti. Así como lo hizo por mi. No logro comprender porque Él quiso ocupar mi lugar sino hizo nada para merecerlo mientras que yo todo el tiempo he vivido ofendiendo a Dios, negándole con mis actos y mi forma de ser. Que por mas que me sienta religioso o buena persona la realidad es que delante de Él no lo soy y no entiendo que me urge que este en mi vida. No logro comprender como muchos no quieren recibir la vista, sabiendo que andan en oscuridad. Como es que no quieren recibir paz en su corazón sabiendo que están viviendo la tercera guerra mundial dentro de sus corazones. Aun cuando saben que hay algo en sus vidas que no esta bien, rechazan aquel que esta diciendo para esta hora he llegado.

 No logro comprender porque yo no entendía que era necesario morder el polvo para que Él pudiera limpiarme la boca. No logro comprender porque lejos de dejar todo aquello que me hacía mal, mas bien lo buscaba con mayor frecuencia. Es tan irónico en nosotros los seres humanos que siempre estamos buscando vivir en situaciones de riesgo. Siempre poniéndonos en peligro. Destruyéndonos, nos gozamos en nuestras propia destrucción, sabemos perfectamente lo que nos hace daño y es exactamente lo que buscamos. Los productos nocivos como el alcohol y el tabaco, incluso en sus comerciales dicen que son dañinos para nuestra salud, y no veo a nadie haciendo caso a tal anuncio, mas bien existe deleite y placer cuando se ingieren. Buscamos lo malo, lo que nos mata, lo que nos daña, lo que nos duele, lo que nos hace llorar simplemente porque se nos da la gana y nadie va decirnos que podemos y que no podemos hacer con nuestras vidas. No logro comprender porque decidía seguir con una situación que me estaba destruyendo lentamente, al punto que yo quería acelerar el proceso quitándome la vida. Y pese a ello no lograba decirle NO a eso que me hería. A lo que me hacía peor persona no podía decirle no quiero. Cómo pude resistir tanto tiempo en esa situación que me estaba consumiendo dolorosamente.

 Tampoco logro comprender porque siempre hacemos mal a todos aquellos que siempre nos han amado. Como podemos pagar tan mal a quien nunca nos han lastimado. Como podemos dañar el corazón de nuestros padres, cuando ellos siempre han querido darnos lo mejor, cuando se han desvelado noches y noches, vigilándonos mientras estuvimos enfermos o cuando no llegábamos a casa. Como podemos herir aquellos viejitos que han sacrificado sus mas grandes sueños solo por cumplir los nuestros. Como podemos ser tan crueles para lastimar su corazón cuando ellos siempre están dispuestos a amarnos. Yo no comprendo como pude hacer que mi madre derramara muchas lagrimas por mis malos actos, malas actitudes y manera tan irreverente de vivir que tuve. ¿Cómo pude hacer tal cosa?. Y como muchos pueden seguir haciéndolo.

 Como no reaccionan y empiezan a pedir perdón y ser mas considerados con las personas que le dieron la vida. Es así, como es posible que seamos capaces de herir a nuestros hijos, o nuestros cónyuges o amigos con nuestra manera de ser tan orgullosa y altiva. Creyendo que el mundo gira alrededor de nosotros. Como podemos herirlos si se supone que debemos amarlos, de la misma manera que Cristo nos ama. Como podemos decirles palabras hirientes, o groserías a aquellos que no merecen mas que amor de parte nuestra. Como somos capaces de lastimar con nuestra ausencia o con nuestra indiferencia si ellos solo anhelan un tiempo de calidad a nuestro lado. Como podemos negarnos abrazar, amar o besar a quienes necesitan de nuestras muestras de amor para seguir manteniendo vivo su corazón. Como podemos negarnos a tener horas de alegrías, risas, solo porque no entran en nuestra agenda esos pocos minutos.

Así es no logro comprenderlo, pero Dio si, y por ello me basta su gracia para seguir caminando, y sobre todo confiando que va perfeccionar la buena obra que ha iniciado en mi y en ti. Así que mientras tanto, hagamos lo posible y dejemos que Dios haga lo imposible.

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