Siguiendo con esta serie de artículos que hemos denominado Sanando Nuestro Matrimonio , hablaremos sobre como podemos interesarnos mas por nuestras parejas. El primer peligro que corre nuestro matrimonio es la falta de valoración conyugal. El no valorar los esfuerzos que ambos cónyuges realizan. Ademas vimos que las parejas pueden llegar a no notar los cambios que su pareja realiza, y que al no ser valorado uno u otro cónyuge fácilmente ambos se exponen a la tentación de ver a otras personas. Ahora, si la falta de valoración es un terrible mal que debemos evitar, también lo es la falta de interés conyugal. Así que,  veamos el segundo peligro que corre nuestros matrimonios y lo que podemos hacer para prevenirlo.

The image of quarrel of a married couple on kitchen

Segundo Peligro: FALTA DE INTERES CONYUGAL

En ocasiones los matrimonios van decayendo por falta de interés conyugal. Los esposos caen en algunos peligros que dañan su relación de pareja. Falta de innovación matrimonial. Falta de interés por reinventar la relación marital. Ambos cónyuges están inmersos en una embarcación que puede surcar por aguas tranquilas como por aguas turbulentas, por lo tanto, ambos deben trabajar por salvar la relación. No pueden dejar que la nave se vaya a pique, sino mas bien, deben mantenerla a flote, dos maneras de poder hacerlo es 1) Trabajando juntos, y 2) Poniendo a Dios como capitán. Deben estar seguros que nadie mas que ellos harán posible una vida marital feliz. Las parejas que no se preocupan pueden caer sutilmente en las trampas que el enemigo pone delante de ellos. Una pareja fácilmente se deja de interesar por su cónyuge cuando cae en la monotonía.

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A. La Monotonía marital 

Con el paso de los años es muy fácil caer en la monotonía o costumbre en nuestro matrimonio. Todo se hace ya de manera mecánica, robótica. Parece que ya no existe interés alguno por cultivar la relación de pareja. Factores como el exceso de trabajo o el cuidado de los niños, o las tareas propias del hogar, nos llevan a desinteresarnos por las necesidades de nuestra pareja. Charles Swindoll en su libro: Matrimonio: de Sobrevivir a prosperar, hace una serie de preguntas: “¿programa usted regularmente tiempo para pasarlo como pareja? Cuando usted llegue al final de su vida, ¿qué preferiría que la gente diga de usted: ¿fue una buena esposa para su esposo, o fue un buen esposo para su esposa o, Falleció un dedicado profesional?”[1] este listado de preguntas bien puede servirnos como un test para conocer que tanto estamos priorizando cultivar nuestra relación de pareja. Ya que al no hacerlo estamos exponiéndonos para buscar nuevos intereses. Durante nuestro noviazgo, o en los primeros años de casados, siempre estamos buscando las maneras para sorprendernos como esposos. Flores, regalos, peluches, toda clase de ideas y planes llevamos a cabo por tal de conquistar a nuestra pareja. Sin duda alguna, todo el tiempo estamos a la expectativa en nuestra relación.

pareja

Pero, de pronto, sin previo aviso, todo se va apagando. Ya no nos dan ganas de hacer cosas juntos, ya no queremos salir a comer, ya no queremos hacer nada nuevo. Todos los días se vuelven rutinarios. La misma hora de levantarse, de desayunar el mismo desayuno, las mismas actividades ambos. Al final del día todos cansados. Los mismos lugares a frecuentar, el mismo día para hacer el super,  en fin se acaban las sorpresas y las ideas. Ya no hay deseos de buscar mejorar la relación porque ya no hay interés conyugal. Todo es lo mismo. No hay tiempo para una salida a cenar fuera de casa. O dejar recomendados a los niños y tener una velada romántica. Por ello cuando esto sucede LA ESPOSA EMPIEZA A SENTIRSE INCOMODA. Pues todo el día encerrada. Acusa al esposo que él se la pasa en la calle mientras que ella como esclava de su hogar. Prefiere distraerse en otras actividades y no prestar atención a su esposo. Por otro lado el esposo PREFIERE BUSCAR OTRAS ACTIVIDADES. Lejos de querer llegar a casa le resulta mejor pasar mas tiempo en su trabajo, con amigos o en otras actividades. Que tampoco es malo que individualmente tengan cosas por hacer. El problema es las razones por las que lo quieren hacer. La monotonía es un tema que se da en casi todos los matrimonios. Se ha comprobado que una de las causas de divorcio es la falta de interés en la pareja. Personas que se han divorciado dicen que ya no encontraban en su pareja razones para seguir intentando. Ya no había nada que los motivara a seguir en la relación. Por ello depende de cada pareja buscar soluciones a la monotonía. Mis Semillas de Fe para esta situación son las siguientes:

  • Para el esposo: No puede caer en el repudio de su esposa. Debe amarla, alimentarla, cuidarla, tal cual Cristo lo hace con la iglesia (Ef. 5:28-29). Debe velar porque su esposa se sienta amada, sacrificar muchos de sus intereses personales por los intereses de su esposa. Dedicar tiempo a su pareja para que se sienta valorada. Sacarla de sus rutinas y hacerla sentir que ella también es una prioridad en su vida.

  • Para la esposa: debe amar a su esposo, por encima de las cosas rutinarias. Si afirma amar a Dios pero no cultiva su relación marital niega tal afirmación. (1Juan 4:20-21). El esposo, enfrenta muchas situaciones dentro del trabajo que lo ponen en situaciones de mucha tensión. Lo menos que desea es mas tensión. Por ello la esposa debe buscar las formas de hacer que él en casa y fuera de ella, o con ella, encuentre algo distinto, que se sienta confiado. No expuesto a lo mismo diariamente.

  • Para ambos: Toda relación debe cultivarse, ambos esposos deben luchar por sacar adelante la relación. Porque los dos son una sola carne. Ya no son dos, sino uno solo. La responsabilidad es compartida (Mat. 19:5b-6, Rom 12:10). Ambos deben buscar las actividades que a ambos les satisfacen. Salir solo o con los hijos pero planear tiempos diferentes. Planear como sorprenderse. Planear sus vacaciones. Socializar con amigos en pareja. Para que no pasen los años y piensen que las cosas ya no valen la pena hacerlas.

actividad en pareja

Como siempre mi consejo es: Haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible…

[1] Charles Swindoll, Matrimonio: de sobrevivir a prosperar, (Grupo Nelson: Nashville, Ten., 2007), 168.

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