Soy de esas personas que suele constantemente estar pensando y pensando, razonando lo que oye, lo que ve, y lo que va decir. A veces me cuesta demasiado poder aterrizar y poner en palabras lo que esta en mi mente. Y me doy cuenta que necesito un puente entre lo que estoy pensando y lo que quiero decir. Entonces de pronto llegan esos puentes que me permiten atravesar hasta el lugar que quiero. Digo esto porque he estado pensando como hablar acerca de la Gracia de Dios. Y pensaba y pensaba en cómo puedo hablar del tema. Lo primero que se vino a mi mente fue leer algunos buenos libros que hablasen de ello. O escuchar uno de los famosos sermones de Charles Spurgeon que hablan de la Gracia de Dios. También pensé en hallar todos los pasajes que me muestran esa Gracia Divina que solo Dios puede mostrar a los corazones necesitados y luego empezar a reflexionar en ello. Sinceramente mi puente no aparecía por ningún lado. No lograba pasar esa enorme brecha entre mi mente y mis manos. Mis esfuerzos se estaban quedando únicamente en deseos, y quizás hasta me estaba frustrando. Pero Dios que es rico en misericordia se apiadó de mi y me permitió finalmente ver la senda que me encaminaría para poder escribir algo respecto a Su Gracia.

 Hoy hubo incidente en Jalapa, Guatemala, de donde soy originario y no pude viajar a mi trabajo, casi sin desearlo tuve que hacer una pausa en mi vida agitada. Y aunque al principio me enojé hoy le doy gracias a Dios por haber permitido que esto pasara, porque en este tiempo de espera vi una película que trata sobre la Gracia de Dios. La película se llama: el poder del perdón, en inglés me parece que se llama: the card of forgivness, no pretendo hablar acerca de la película, que dicho sea de paso hizo que mi corazón se pusiera como si fuera una uva pasa, muy achurradito, tanto que las lagrimas fueron la evidencia de lo impactante que fue para mi. Pero lo que si pretendo es tratar de expresar lo que entiendo como la Gracia de Dios pero no porque realicé una investigación exhaustiva sobre el tema sino a través de lo que yo mismo he vivido. A través de mi experiencia personal. Porque mi conclusión es esta, quien mejor que yo para contar lo que es la Gracia de Dios si creo que mi vida es una prueba evidente de cómo Dios la aplica a la vida de los seres humanos que aceptan el regalo. Un hombre experimentado en construcciones es una voz confiable para hablar del tema. Igualmente un hombre con basta experiencia en carpintería esta mejor calificado para hablar sobre como hacer muebles que aquel que no tiene idea siquiera de lo que es un serrucho. De igual manera tanto he experimentado la Gracia de Dios en mi vida que creo que esto me faculta para hablar del tema.

 Tampoco es que mi vida sea tan extraordinaria, mas bien no lo es, pero si es una vida que fue alcanzada por esa divina Gracia y que ahora quiere compartir lo que se siente cuando Dios vuelve la mirada hacia ti y cuando te extiende su mano y te dice: Confía en mi, yo te ayudo. Mi vida ha sido bastante convulsionada, en el sentido que he sido un hombre rebelde por naturaleza, marcado con una frase que decía constantemente mi abuela cuando se daba cuenta de cada una de mis travesuras: vos donde pasas quemas hijo, ­me decía­ realmente esto no me interesó tanto en ese momento, ni asunto le ponía a su expresión pero con el paso del tiempo me di cuenta que eran muy acertadas sus palabras. Casi siempre todo lo que hacía siempre afectaba a alguien o algo. Fue con el tiempo que me di cuenta que mis acciones eran muy diferentes a las acciones de mi hermano mayor. El tan sereno, pacifico, tan sobrio que sino fuera por nuestro parecido físico hubiera pensado que no éramos hermanos de sangre. Y esa pregunta siempre estaba y aun hoy día está porque somos tan distintos. Porque la vida de él ha sido mas sencilla que la mía, el conflictivo siempre he sido. El que tuvo la mala conducta en la escuela siempre fui yo. El que le daba motivos a mi madre para visitar la oficina del director era yo. El que tenia que ser buscado todos los días por salirse de la escuela era yo. El que tuvo que mentir para irse fugados con sus amigos a otro departamento fui yo. El que se vio envuelto en problemas fui yo.

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Pero, hoy con mucho pesar tengo que decir, que cada una de esas decisiones han sido duras lecciones que he tenido que aprender a fuerza de dolor, llanto, y tristeza. Ninguna de todas esas malas decisiones fueron libres de consecuencias. Y ninguna ha quedado sin marcar mi vida en alguna área. Si pudiera mostrar mi corazón seguramente se verían tantas heridas dejadas a causa de las situaciones que he tenido que vivir. También mi cuerpo refleja gran parte de lo que me ha pasado. Tres parálisis faciales no son cosa fácil, tanta tensión y aflicción terminaron haciendo estragos en mi sistema nervios. No solo eso sino además creo que en mi cuenta de numero de veces que he visto la muerte de cerca ya suman la 18 veces. Mis rebeldías me llevaron a tener dos accidentes de trafico, me escapé de las garras del mar que me reclamaba para sí, porque un día decidí tomar un riesgo innecesario, he estado bajo la mira de un revolver cuatro veces. Dos de esas veces porque fui secuestrado por criminales, quienes me llevaron amenazado para robarme mis pertenencias, y mi carro, con la pistola enterrada en las costillas solo calculas los segundos que llevará a la bala atravesar tu cuerpo. En otra oportunidad fue mi sien la que sintió como era sentir lo frío de una escuadra por media hora, mientras los ladrones saqueaban la casa donde alquilaba una habitación. Y la cuarta vez el estallido ahogado de una pistola que no disparaba mientras me apuntaba cuando huía de los asaltantes.

No pretendo aburrir con estas historias de mi vida. Lo que si persigo es explicar la Gracia de Dios. Pero ¿qué tiene que ver la Gracia de Dios en todo esto? Todo. La Gracia de Dios es algo por lo cual ninguno trabaja y recibe sin merecerlo. Es algo que Dios da sin que yo lo pida, sin que yo piense que lo necesite siquiera Él lo da. Porque dentro de su Ser existen riquezas de amor y bendición que da a aquellos corazones que necesitan con urgencia ser bendecidos con esa Gracia. Mi vida simplemente no tenía sentido, menos aun cuando yo mismo había creído esa mentira que el enemigo de nuestras vidas siembra dentro de cada corazón: lo mejor es morirte, no vale la pena seguir intentándolo, has hecho tanto mal en tu vida que no mereces mas que morir y dejar que todos los demás descansen de tus rebeldías. Como bien decía la abuelo, donde había pasado ya había quemado suficiente. El caos en mi vida necesitaba orden tal como lo necesitó el mundo cuando fue creado por Dios.

Esa Gracia Divina me alcanzó, me buscó en medio de una multitud, me buscó aun cuando intenté esconderme de ella. La Biblia dice en Romanos 5:8 que: Dios muestra su amor para con nosotros que aun siendo pecadores Cristo murió por nosotros. Es verdad, quizás tu que lees esto no vas a creerlo, yo incluso aun no entiendo porque Dios tuvo que hacer tal sacrificio si realmente no merecía nada de eso. Lo único que merecía por cada una de mis malas decisiones era la muerte. Pero esa Gracia Divina nos muestra que no es así. Que no es lo único que podemos pensar. Que Dios no ha planeado que el hombre sea como un muerto en vida. Porque eso somos cuando Dios no está con nosotros ni el Espíritu Santo mora dentro de nosotros. Los hombres vivimos, andamos de arriba para abajo, y hacemos cosas buenas y cosas malas pero la Biblia dice que estamos muertos en nuestros delitos y pecados, y que la paga del pecado es muerte. Aunque damos la apariencia de estar bien y ser buenos delante de la mirada de Dios justa y santa no lo somos. Necesitamos algo mas que solo sentirnos buenas personas. Necesitamos ser abrazados por la Gracia de Dios, esa Gracia que Él da a manos llenas. Porque por esa Gracia hoy yo puedo entender que me libró de la muerte cada una de esas veces. Esa Gracia fue la que permitió que yo reconociera que necesitaba el perdón de Él y de aquellos a los cuales había herido tantas veces. Fue la Gracia la que hoy me permite perdonar cuando me han lastimado.

la gracia

Ciertamente mi vida ha sido muy diferente a la vida de mis hermanos. Ellos han sido mas cautos y no tengo nada que reprochar a Dios, todos somos distintos, mas bien le debo dar gracias a Dios porque Jesús describió cual es la actitud de aquellos a quienes se les tiene que perdonar tantos errores, parafraseado el pasaje de Lucas 7:47 diré lo siguiente: cuando muchos pecados le son perdonados a una persona, cuando su vida ha sido tormentosa y dolorosa, pero luego se arrepiente de todo ello y busca ser perdonada, Dios le perdona y esa es la razón por la que mucho ama. En otras palabras, aquel a quien mucho se le ha perdonado ama mas, que aquel a quien poco se le ha perdonado. Dios me ha perdonado muchas veces, y todavía hoy día mi naturaleza humana impulsiva y rebelde me ha llevado a seguir cometiendo errores pero aún continúo experimentando la Gracia de Dios.

 Quizás tu tienes un caso que contar, quizás tu vida sea menos convulsionada que la mía, quizás sea igual o mas aun, en realidad es lo menos importante. Lo que verdaderamente es importante es que existe un camino y se llama Jesucristo. Solo Él y nadie mas que Él puede hacer que nuestras vidas tengan sentido y esperanza. Me gusta ver cuantas promesas hay en la Biblia que me dicen cuanto me ama y cuantas veces Él quiere que lo sepa. No me canso de agradecer que se haya fijado en mi porque estoy seguro que de no haberlo hecho yo hoy fuera polvo y ceniza. Y peor aun estaría pagando por la eternidad por todo lo malo que hice. La Gracia me alcanzó y me hizo ver que sin importar que yo lo merezca o no lo merezca actúa en mi vida. Y se manifiesta en forma de amor de los que me rodean, se manifiesta en la oportunidad de tener un trabajo. Se manifiesta en forma de alimentos que se sirven en mi mesa. Se manifiesta en la sonrisa que provoco cuando amo y busco ser mejor ser humano todos los día. Se manifiesta cuando puedo darme cuenta que no he obrado bien y busco el perdón todos los días. En esa película que vi, la Gracia tenía que ver con el perdón. La Gracia de Dios es el perdón a una vida que antes quemaba por donde pasaba y que ahora solo quiere dejar una huella en el corazón de los que leen estos artículos pero que no lleve mi marca sino la de Jesucristo. Que la huella que quede en el corazón sea la del Hijo de Dios quien murió y resucitó al tercer día y hoy está sentado a la diestra del Padre reinando con Gloria y majestad. La Gracia aún no se acaba, sigue vigente, para todo el que la desee encontrar. Por ello al terminar te digo, haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible por ti.

 

 

 

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