Y volviendo en sí, dijo: ¡cuantos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
(Lucas 15:17)
 

mujer desesperadaEstoy casi seguro que todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos quedado con la mente en blanco. Máxime cuando estamos en situaciones de mucha tensión, de mucha ansiedad y estrés. Como aquel trabajador que esta sumergido en un mar de papeles, buscando algún documento que su jefe le esta exigiendo urgentemente para resolver un problema en la empresa. O aquella mujer que esta en medio de una crisis hogareña, con niños que lloran, comida que se le quema y puerta que tocan, y no sabe que hacer. O aquel joven que va retrasado rumbo a la universidad, en medio del trafico, sintiendo que no podrá llegar a su examen final y quisiera poder quitar todos los carros que están delante. O aquel hombre que ve como sus bolsillos están vacíos y tiene una familia que alimentar. En fin son muchas las situaciones caóticas que nos pueden llevar a perder los estribos. Que nos pueden desarmar y dejarnos paralizados. Pero, en medio de esos momentos de mucha tensión podemos tener también momentos de lucidez, momentos de sensatez, que pueden ser de escasos segundos pero son suficientes para cambiar el rumbo de nuestra vida.

Este es precisamente en el punto en que se encuentra el hijo prodigo en este versículo, teniendo un momento de lucidez. Ahí en medio de los cerdos, el mal olor, el chiquero, las incomodidades y los ruidos de estos porcinos, está viendo como se le abre el panorama de posibilidades para salir de la terrible situación en la que se encuentra. La primera frase es tan reveladora y tan clave para entender lo que sucedió antes y después de la vida de este joven, es en este justo momento que recobra algo que ya había perdido, la razón. En el verso 17 dice: y volviendo en sí [el hijo prodigo] empieza a tomar decisiones, empieza a notar que su vida no esta bien. Pero ¿Qué significa volver en sí? Si pudiéramos definirlo con nuestras palabras se puede decir que es: recapacitar sobre lo que estamos haciendo, volver a ubicarnos, retomar el equilibrio, tener claridad en nuestra mente, saber exactamente hacia donde queremos ir, re direccionar nuestra vida en el rumbo correcto.

el_hijo_prodigo_abandonado

Eso era lo que estaba haciendo el hijo prodigo, pensando con lucidez. Porque el despilfarro de dinero, la vida libertina y las malas decisiones que había tomado este joven lo habían llevado a la desgracia, él ya había perdido la noción del tiempo, había perdido la idea sobre lo que era bueno o malo. Él ya no era el mismo joven de hace unos años o meses atrás, ya no era el mismo joven que se levantaba a tomar su desayuno y hacer algunas tareas en la finca de su padre, o el hijo de papi que pedía y recibía solo con extender la mano, ya ni el brillo de su juventud aparecía en sus ojos, ya no quedaba ni el rastro de lo que había sido porque el pecado lo había desfigurado completamente.

Sabes, el pecado destruye, devasta, corrompe de tal manera nuestras vida que como si tuviéramos lepra y nuestro cuerpo se empieza a caer en pedazos, hasta desfigurarnos completamente. El autor del pecado nos hurta la paz, nos destruye la vida, nos mata las ilusiones. Nos hace que olvidemos de todos los valores que nuestros padres un día nos enseñaron, nos hace perder la dignidad como seres humanos, nos hace que dejemos de lado a Dios y nos volvamos en su contra, que grave error. El pecado solamente nos hace perder nuestra realidad. Nos hace que nos olvidemos que hay gente a nuestro alrededor deseando que volvamos en sí. El pecado hace que nos volvamos egoístas y no midamos el dolor que le causamos a los que nos aman. Borra nuestra sonrisa de los labios, nuestro corazón se empieza a marchitar como cuando una planta se esta muriendo. Pero el hijo prodigo reconsideró sus hechos en un momento de lucidez, pudo ver lo mal que estaba y recapacitó. Su estado espiritual, físico y económico debían cambiar, porque podían cambiar. Y supo a donde quería ir: a la casa de su padre– dijo dentro de si mismo- ahí deseaba volver. Quería volver al lugar de donde nunca debió haber salido, pudo decir.

pecador

Es inexplicable como reaccionamos cuando fallamos, porque generalmente cuando caemos en desgracia, lo que hacemos es huir del lugar menos indicado, nos alejamos de la familia. Y aunque ciertamente la familia sufre cuando fallamos, cuando hacemos lo incorrecto, cuando cometemos errores, sufren porque no esperaban sentir dolor por nuestra causa, también es verdad que sufren porque nos ven derrumbados, abatidos, y destruidos. No deseaban vernos en malas condiciones, por el contrario siempre habían deseado tenerte cerca y verte bien. La familia es un lugar de confort y seguridad del cual nunca deberíamos de huir.

Por ello si tu estas atravesando momentos de mucha tensión, si tu problema se ha agravado tanto, al punto que te sientes perdido, deprimido y agobiado, o si tu situación económica esta entrando en la categoría de ruina y estas empezando a tener malas ideas, o si tu relación con tus padres hizo que te fueras de casa, o si tu relación de pareja esta por destruirse porque ofendiste a tu cónyuge, o si tu relación con tu jefe ya es insostenible y estas pensando largarte y dejar tirado el trabajo, quiero darte estas Semillas de Fe para que puedas tener momentos de lucidez antes de seguir adelante:

1. Reconoce la condición en la que te encuentras y acepta que no es la mejor, porque ese no es el lugar que te corresponde. 2. Ya no te sigas lamentando por la calamidad en la que te encuentras y empieza a actuar con pie firme. 3. Pide perdón a tus seres queridos o aquellos a quienes has ofendido, por mas humillante que esto sea, hazlo. 4. Vuelve a tus principios, retoma el camino a través del arrepentimiento, recuerda que la Biblia dice: que si confesamos nuestros pecados, Él [Dios] es fiel y justo para perdonarnos. 5. Tira los harapos, no continúes guardando la ropa de tu inmundicia. 6. Y la mas importante de todas, vuelve a la senda de la justicia, a la senda que el Padre celestial ha trazado para ti. Vuelve a la casa de tu Padre eterno, a ese lugar de descanso, reposo y paz. Vuelve a los brazos de quien nunca te va juzgar pero quizás con dolor te va restaurar. Vuelve a ese lugar de donde nunca debiste salir. Vuelve a la casa del Dios del imposible. Por ello como siempre haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

arrepentido

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s