Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba 
(Lucas 15:16)
 
comiendo algarrobas
comiendo algarrobas

Siempre he pensado en ¿cuál es el beneficio de arriesgar tanto en esta vida? Como alguien que prácticamente tiene todo para triunfar o vivir bien corre riesgos innecesarios en su vida. ¿cómo es posible arriesgar todo por auto satisfacernos? En un instante nuestras vidas pasan de: tener sentido a no tenerlo por que pusimos en riesgo lo que teníamos. El hijo prodigo es una historia tan conocida pero pocas veces le sacamos todo el jugo que tiene. Y es que esta historia como todo lo que en la Biblia esta escrito, es tan aleccionadora que merece la pena observar y aprender. Ningún sentido tiene leer solamente sino tomamos algo para corregir nuestra vida. Es tanto como ir de visita a un mercado de frutas, verlas tan rozagantes y deliciosas, tenerlas entre nuestras manos, pero nunca comerlas. Si no digerimos ninguna, definitivamente que ninguno de los múltiples beneficios que en ellas hay nos servirían. Así que veamos que tiene que decirnos el hijo prodigo que pueda servirnos a nosotros.

Aclaro que no pretendo de momento ahondar en toda la historia sino en este punto en especifico de la vida del joven, y tratar de entender cómo llegó al estado en el que se encontraba. Porque cuando yo leo específicamente este versículo simplemente no alcanzo a entender como este hombre que tuvo muchos bienes materiales, riqueza, y oportunidades hoy estaba prácticamente sumergido en la desesperación, en la amargura, en la tristeza y la desolación. Luego de tener una buena posición económica y social ahora esta en la ruina total, solo y con grandes carencias materiales. Muchos pueden ser los factores que lo llevaron a este momento precario de su vida, su inexperiencia, su espíritu de conquista, el deseo de conocer nuevas cosas, las ganas de experimentar con lo moderno, la curiosidad, las malas compañías, la desobediencia, la autosuficiencia, en fin, pueden ser algunos de estos factores o todos juntos los que lo llevaron a la perdición. Porque cuando no valoramos lo que tenemos es mas fácil arriesgarlo.

La juventud es una de esas etapas de la vida en la cual no podemos darle el justo valor a todo lo que tenemos. No valoramos eljóvenes indiferentes grande amor de nuestros padres y por ello siempre estamos viviendo con rebeldías, no tomamos en cuenta los consejos de nuestros viejos, no entendemos que cada consejo es adorno de gracia en nuestra cabeza y collares en nuestro cuello (Prov. 1:9), y como no entendemos simplemente lo ignoramos. En la juventud tampoco valoramos la oportunidad que nos dan nuestros padres para educarnos, y por ello es que muchos de nosotros no nos esforzamos. No valoramos sus sacrificios para pagar todo el gasto escolar, al grado que nuestras calificaciones reflejan que no hubo ningún esfuerzo en nosotros. No alcanzamos a valorar nada, incluso la vida misma, de ahí que constantemente se están corriendo riesgos, manejando a alta velocidad, embriagándose, viviendo con promiscuidad sexual, ingiriendo drogas, o andando con amistades no provechosas. Tienen que llegar los momentos de calamidad como los que atravesaba el hijo prodigo para empezar a reflexionar en lo mal que estamos viviendo.

Solo hasta que estamos bajo las ordenes de un patrón abusivo, y devengando un sueldo miserable es que entendemos la gran importancia que tenía esforzarse en el colegio y procurar ser el mejor de la clase, en esos momentos entendemos lo importante que es alcanzar metas académicas altas para tener una mejor expectativa de vida económica. Si tan solo nos detuviéramos a meditar en las palabras de nuestros viejos que nos insisten en no sobrepasar limites de velocidad, evitaríamos ver tantos jóvenes mutilados, o en sillas de ruedas o en el cementerio por correr tantos riesgos, si al menos atendiéramos a la Palabra de Dios que nos insiste en que ninguna relación sexual fuera del matrimonio es agradable al Padre, entonces habrían menos jovencitas frustradas, amargadas y desconsoladas con embarazos fuera de tiempo, o pensando en practicarse un aborto, o disminuirían las cifras de madres solteras menores de los 18 años. Es que arriesgamos demasiado, nuestra salud, nuestro cuerpo, atentamos contra nosotros mismos, y es que si tan solo entendiéramos que todo lo que hacemos contra nuestro cuerpo como fumar, o drogarnos, o tatuarnos o perforarnos no es el plan de Dios, la Biblia dice que el cuerpo es templo del Espíritu Santo, y por lo tanto debemos cuidarlo, pero no lo entendemos y por ello nos arriesgamos. Vivimos corriendo todos esos riesgos porque no alcanzamos a ver cuanto tenemos o cuanto somos, hasta que en realidad nos vemos sin nada.

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Luego de ver a un joven en plenitud de sus facultades es penoso verlo envuelto en adicciones, solos, tirados en las calles, llenos de suciedad o ver a una joven con posibilidades de ser una profesional de éxito vendiendo su cuerpo para pagar sus cuentas, y todo por correr riesgos. Francamente no hay necesidad de llegar a ese punto, no hay necesidad de arriesgar todo por nada, no hay necesidad de tocar fondo, cuando puedes evitarlo, porque hay que entender que ningún padre terrenal desea ver a sus hijos en desgracia, todo lo contrario, todo el tiempo esta intentando evitarle caídas, heridas, sufrimientos, ningún padre quiere ver a su hijo comiendo algarrobas sino comiendo banquetes, y si los padres terrenales saben dar buenas dadivas a sus hijos, cuanto mas el Padre Celestial, quien ha diseñado un plan para cada uno. Planes de bien y no de mal. Dios quiere que sus hijos vivan como hijos y no como mendigos, quiere ver hijos viviendo en armonía familiar, alcanzando sus metas, luchando por alcanzar metas que glorifiquen el nombre de Dios. Él quiere que todos los hombres vengan al arrepentimiento, que ningún se pierda, que disfruten de las bendiciones que se obtienen cuando somos obedientes, cuando vivimos de acuerdo a su plan divino, cuando vivimos de acuerdo a Su Voluntad.

Por eso quiero concluir exhortando a ti querido lector, si importar tu edad: antes que estés apunto de arriesgarlo todo piensa si en verdad vale la pena hacerlo. Piensa en ¿cuáles son los beneficios para correr tantos riesgos? por que hoy y mañana puedes estar comiendo en la mesa junto al Padre si eres obediente y sabio para tomar decisiones, pero también podrías estar comiendo algarrobas si dejas de tomarlo en cuenta en tus decisiones. Como siempre haz tu lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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