En el escrito anterior hablamos en parte del cuidado que debemos tener como hijos de Dios a no exponerse a realizar viejas practicas, así como también el hecho de ser permisivo con el pecado, de como éste puede llegar a ocupar un lugar prominente en nuestra vida si nosotros lo dejamos. Vimos la instruccion de Pablo acerca de extirpar los deseos pecaminosos que eran la forma en la que vivíamos sin haber recibido el sacrificio de Cristo. Hoy seguiremos con este articulo el cual es un llamado a la reflexión en cuanto a no confiarse en cuanto al enemigo de nuestras vidas porque es peligroso. Volveremos a citar el pasaje y lo apoyaremos con otros similares para poder desarrollar el escrito.

2Pedro 2:20-22 20Si habiendo escapado de la contaminación del mundo por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos, terminan en peores condiciones que al principio. 21Más les hubiera valido no conocer el camino de la justicia, que abandonarlo después de haber conocido el santo mandamiento que se les dio. 22En su caso ha sucedido lo que acertadamente afirman estos proverbios: «El perro vuelve a su vómito», y «la puerca lavada, a revolcarse en el lodo».

Por esta razón no podemos darnos el lujo de ponernos en situaciones de riesgo. Porque conlleva a que la caída sea mucho mas dura. Es decir que el daño que puedes sufrir por reincidir es mas catastrófico que lo que viviste antes. Es lo que Pedro esta diciendo en su segunda carta que 20Si habiendo escapado de la contaminación del mundo por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos, terminan en peores condiciones que al principio. Pedro esta siendo claro, si reincides las condiciones van a ser mayores, Jesús lo explicaba de esta manera en: Mat 12:43  Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. 44Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. 45Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.

Entonces si haces un poco de memoria del lugar de donde Dios te arrancó podrás tener claro que no hay porque exponerse a una recaída. El enemigo de tu vida no estará tranquilo nunca, pues al ver que tú has sido librado de sus garras ha sentido que ha perdido un seguidor más. Constantemente intentará hacer que vuelvas atrás pero no debes dar lugar para que esto suceda. Sí una persona ha tenido problemas con las bebidas alcohólicas lo más prudente es que no visite ni lugares donde venden licor o se reúna en esos lugares con quienes beben, porque al hacerlo corre grave peligro. Por eso dije que cometer pecado es parte de un proceso. El pecado te seduce, te hace ojitos, se te presenta atractivo, con la finalidad que empiezas a desearlo, siembra ese deseo en tu mente, lo ilustro de la siguiente forma: es como un pájaro que busca donde poner un huevo, al encontrar un lugar seguro se instala, anida, lo deposita, lo incuba hasta que finalmente este huevo revienta y nace la cría. Ves no es algo que suceda de inmediato. Cuando te dejas seducir por lo que te causa daño lo primero que debes hacer es arrancar esos pensamientos de tu mente, huir, de los lugares o de las personas que te pueden provocar. No esperar hasta el último momento para tomar la decisión. Lo mas seguro que ya no podrás resistirte y caerás.

 La razón principal para evitar el pecado es porque tú ya eres una nueva criatura y no puedes volver a cometer los mismos errores del pasado. Has conocido a Jesús quien te ha hecho libre de pecado, de culpa entonces ¿Por qué volver al pasado? Cuando ya conoces el resultado de vivir ofendiendo a Dios y todas las consecuencias que esto te acarrea para que regresar. Ahora conoces una Verdad llamada Jesucristo y si conoces la Verdad eres libre. Pablo lo decía a los romanos Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios (Romanos 8:6-8). Entonces ya no vale la pena estar consintiendo esos pecados que solamente pueden provocarnos daño, Pedro sigue diciendo: 21Más les hubiera valido no conocer el camino de la justicia, que abandonarlo después de haber conocido el santo mandamiento que se les dio. Debe infundirnos un temor inmenso leer esta declaración porque ese conocimiento divino no es algo que deba tomarse a la ligereza, una ilustración que Pedro hace es la siguiente: 22En su caso ha sucedido lo que acertadamente afirman estos proverbios: «El perro vuelve a su vómito», y «la puerca lavada, a revolcarse en el lodo».

Como ya sabes me gusta ponerlo siempre en el punto mas critico, me gusta que cuando leamos podamos casi percibir cada situación que te planteo. Por eso quiero que imagines el vómito más desagradable justo al lado de tu cama. El olor fétido, desagradable, y horrible aromatizando tu habitación, puedo asegurarte que pueden suceder dos situaciones, la primera es que te salgas de aquel lugar para no soportar ese olor, o bien podrías tomar un trapo y con gran asco intentarás limpiar para que ese olor desaparezca, lo que si estoy seguro que no intentarás es tomar un poco con tu dedo y probarlo porque es desagradable, probablemente solo al leerlo te provocará volver el estomago –espero que no sea el caso— lo cierto es que a eso se refiere Pedro. El que reincide en el pecado luego de haber conocido a Cristo se lleva una mayor condenación y su condición es comparada a un animal que no tiene el más mínimo control de lo que come. Pero si tu conoces el verdadero amor de Dios entonces tu has sido perfeccionado por esa razón no puedes dar marcha atrás.

Si tú has conocido a Dios vives de acuerdo a su voluntad, ya no te riges a deseos de la carne. En 1Juan 2:4 dice respecto   El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 1Jn 2:5  pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.1Jn 2:6  El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. Y Cristo anduvo sin pecado, fue tentado pero nunca pecó. Cuando fue tentado lo que hizo fue reprender al enemigo citándole la Palabra de Dios. Por eso este pasaje dice el que guarda sus mandamientos, el que guarda su palabra, es perfeccionado, es esa Palabra bendita la que causa efecto protector en nuestras vidas. Por tanto concluyo diciendo no quieras volver atrás, y siempre que estés tentado a hacerlo recuerda de donde Dios te sacó, siempre que el pecado te quiera seducir piensa en que te acercas a deleitarte una gran vomitada. La invitación como siempre es que: has tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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