2Pedro 2:20-22 20Si habiendo escapado de la contaminación del mundo por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos, terminan en peores condiciones que al principio. 21Más les hubiera valido no conocer el camino de la justicia, que abandonarlo después de haber conocido el santo mandamiento que se les dio. 22En su caso ha sucedido lo que acertadamente afirman estos proverbios: «El perro vuelve a su vómito», y «la puerca lavada, a revolcarse en el lodo».

El sacrificio que hizo Jesucristo en la Cruz del Calvario no puede compararse con ningún sacrificio que pueda hacer un hombre mortal. El gran amor de Dios por la humanidad queda de manifiesto en el acto redentor que Jesús llevó a cabo. Tiene razón el apóstol Pablo al decir en su carta a los Romanos que Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros, (Romanos 5:8). Sin importar tal condición, Él se entregó en rescate por muchos. A lo mejor no logramos entender lo que esto significa, o quizás se ha dicho tantas veces que ya no hace sentido en los oídos de quienes escuchan, pero ese sacrificio vicario de Cristo sigue siendo tan válido y tan importante hoy en día, tanto que igualmente sigue siendo la única llave que abre las puertas hacia Dios. ¡Aleluya, aleluya cuan grande es el Amor de Dios! pues nos da de su Gracia y misericordia para tener comunión con Él.

Oh estimado lector Dios es bueno. Esa es la razón principal por la que adoramos a Dios porque tiene capacidad de perdonar nuestros pecados. Sabes Dios tiene el poder para transformar a una persona de tal forma que queda irreconocible para quienes lo ven. Hombres que estuvieron sumergidos en drogas, alcoholismo, maras, bandas organizadas o fueron asesinos, o quizás mentirosos empedernidos, o estafadores, esposos golpeadores, adúlteros, fornicarios, violadores, practicantes de la masturbación u homosexuales, etc., han sido transformados en hombres totalmente renovados, regenerados cuando pusieron su mirada en Jesucristo, fueron limpiados con esa Sangre preciosa, porque Dios lo ofreció [a Cristo] como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. (Rom 3:25).

He escuchado testimonios de personas que literalmente han mordido el polvo y ahora son completamente diferentes. Igualmente quien hoy escribe estos artículos es un fiel testimonio de como Dios puede obrar y operar cambios en vidas perdidas. Siempre que puedo testifico que lo que ahora ven las personas en mi no es el rastro de lo que fui. Tal transformación solo provoca que exista solo agradecimiento de parte de quienes hemos disfrutado este favor de Dios. Cada vez que leo la parábola de las cien ovejas me pone rápidamente en el lugar de la oveja que estuvo perdida y fue encontrada por el pastor quien nunca perdió la esperanza de encontrarla pero sobre todo que no se rindió hasta poder tenerla entre sus hombros. Por esta razón escribo este artículo como un llamado a la reflexión y sobre todo con el objetivo de prevenir a quienes lo leen a que no comprometan en ningún momento el regalo que han recibido de parte de Dios. Sino por el contrario a que estén alertas, con las antenas bien dirigidas a buscar la Santidad. Digo esto porque es bien fácil volver a cometer pecados si no estamos atentos. Pecar es un proceso no un acción inmediata. Lo explico de la siguiente forma:

Una leyenda árabe dice que: cierto molinero un día fue sorprendido por un camello que metió la cabeza por la puerta de la tienda en que estaba durmiendo, y que le dijo: “Afuera hace mucho frío, permíteme meter tan sólo las narices.” El árabe le dio permiso de hacerlo así; pero pronto había metido todo el cuerpo, lo cual no era muy agradable al molinero, quien comenzó a quejarse diciendo que el cuarto era muy chico para los dos. Entonces el camello respondió “Si tú estás incómodo puedes salirte; yo, por mi parte, voy a quedarme donde estoy.” Hay pecados, que a manera de ese camello, sólo quieren un lugarcito en el corazón humano, y cuando se les da, se meten y ocupan todo el corazón, después no quieren salir y dicen: “Aquí nos quedamos, suceda lo que suceda; no saldremos para nada.” Observas, solo basta una pequeña rendija, un pequeño espacio para hacer estragos en las vidas de las personas. Es precisamente esto lo que nos pone con los focos rojos a quienes fuimos rescatados de las garras del pecado. Siempre el apóstol Pablo mandaba a los colosenses diciéndoles: Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas, (Colosenses 3:5-7).

Quiero que observes ciertos detalles que le dan sentido a este pasaje, en primer lugar dice haced morir, con esto debemos entender que la naturaleza pecaminosa sigue tratando de hacer de las suyas en nuestras vidas. El deseo de hacer lo malo no cesa. Por esto ordena que matemos este deseo, que lo extirpemos de nuestra vida. Te lo pongo de esta manera: imagina que en tu piel empieza a salir un grano extraño, al principio te parece inofensivo, luego de una semana ves que lejos de haber desaparecido ha crecido considerablemente, estoy seguro que si tu eres cuidadoso tratas la manera de buscar ayuda, y no paras hasta ser sanado. Igualmente debe hacerse con el pecado, la cura debe ser constante, diariamente debes poner atención a que los deseos pecaminosos te dominen, porque si te descuidas empezará crecer tanto que puede llegar el punto en que tengas que amputar el brazo entero.

En segundo lugar observa que Pablo hace una lista de malas actitudes señalando que esto es idolatría, lo cual desata la ira de Dios por causa de la desobediencia. Todo cuanto hacemos que sea desagradable a los ojos de Dios es considerado como idolatría. Sé que puedes preguntarte: ¿Acaso idolatría no es adorar o postrarse ante imágenes de yeso o madera? La respuesta es un contundente No. Eso es solo en parte, porque idolatría es anteponer cualquier cosa delante de Dios. Tú puedes ser idolatra cuando amas más a tu novia que a Dios. Eres idolatra cuando haces lo que tú quieres antes que hacer lo que Dios manda que hagas. Así podría citarte muchos ejemplos al respecto. Finalmente Pablo hace una aclaración porque dice: en las cuales anduvisteis en otro tiempo cuando vivías en ellas. Hace referencia a una vida pasada. Es decir tales cosas ya no las prácticas pero por momentos se quieren volver a manifestar.

En el articulo de mañana concluiremos respecto a este tema, asi que esperalo y mientras tanto la invitacion es como siempre a que hagas tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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