En el artículo de ayer cerraba haciendo mención del daño que provoca en las esposas las palabras bruscas y ofensivas que un esposo puede proferirle. En este escrito concluyo el tema de las relaciones maritales exponiendo que tambien una esposa puede provocar daño en su esposo con las palabras que le dice. Así mismo desarrollaremos un Segunda Semilla de Fe, respecto al poder de las palabras que mencionamos. Entonces entremos en materia de inmediato:

De igual forma la esposa que no es capaz de decir algo bueno de su esposo, que constantemente lo hiere, le dice que es un fracasado, que no mejora la economía de la casa por su mediocridad, que no le alaba ni le apoya en sus logros. Lo esta condenando a que siempre quiera estar como golondrina buscando donde anidar. Las palabras que nos decimos como pareja son vitales porque marcan la convivencia diaria.

Imagina esto: compras puertas de cedro para tu casa nueva, puertas preciosas, de olor fragante, y de pronto un día uno de tus hijos la agujera con un clavo de 2 pulgadas para colgar el poster de su equipo de futbol, seguramente te arrancarías los pelos de la cabeza. Luego por más que trates de reparar el daño y trates de cubrir con laca o con pintura al cabo de los días se podrá notar la marca que deja. Así mismo son las palabras entre la pareja, nos marcan para toda la vida. Se trata de aliviar pero normalmente causa mucho daño. Entonces se debe trabajar con una área que es muy complicada para muchas parejas y muchas personas, la restauración por medio del perdón. Si en tu interior hay buenos sentimientos, decláralos, no saques lo peor de ti cuando estas airado. En Mateo 12:35 Jesús les decía que El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Decide tu que clase de persona quieres ser. Si en tu corazón hay buenos sentimientos pues decláralos y si existen malos sentimientos trata de someterlos a la voluntad de Dios para que no te provoquen daños severos. Entonces hemos visto que hacemos un bien mayor cuando decimos palabras que bendicen a otros que cuando hablamos con ira.

Ahora quiero presentarte una segunda SEMILLA DE FE: NO MATES A NADIE CON LO QUE HABLES. Tu puedes dar vida si bendices pero también puedes matar a una persona con lo que hablas. Alguien podría decir que exagerado decir que podemos matar a una persona con una palabra. Déjame decirte que no es exagerado. Una persona que declara falsamente en contra de una persona que enfrenta un juicio, lo puede condenar a prisión o bien a la muerte. Por esa razón uno de los diez mandamientos dice: No darás falso testimonio contra tu prójimo, Éxodo 20:16. No hay peor arma, ni tan mortal como lo es la lengua. Y uno de los medios mas dañinos que existen es el chisme. Dicen que las mujeres hablan tres veces más que los hombres y por eso se les cataloga de ser chismosas. Por eso el apóstol Pablo le dice a Timoteo que a la hora de elegir mujeres para servir que: sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo (1Ti 3:11), creo que por alguna razón Pablo lo menciona, pero quiero ponerte en una perspectiva mejor la palabra calumniadoras, originalmente esta palabra se traduce de la palabra griega diabolous, que nos debe dar freno para no ser chismosos. Te imaginas entonces que cuando tu eres calumniador o chismoso eres diabólico, por tal razón ten cuidado antes que quieras hablar falsamente de una persona. Pero lo cierto es que tanto hombres como mujeres suelen caer en rumores y propagarlos. Es decir son chismosos. Dice un dicho de mi país refiriéndose a lo entretenido del chisme: “a mi no me gusta el chicle pero me entretiene”, pero en esa entretención se hace mucho daño. El chisme vende de ahí que existan tantos y tantos programas donde se saca a relucir la vida privada de los artistas. Pero es muy dañino. El chisme es sinónimo de acusar falsamente, pero esto trae consecuencias fatales. Se han escuchado casos de personas que hablaron falsamente dentro de un juicio, donde posterior a ello en represalia los familiares se tomaron la justicia en sus manos y terminaron con la vida de quien acusó falsamente.

Entonces no necesariamente puedes matar a una persona físicamente pero si puedes hacerlo cuando matas su reputación. Imagina una persona que le niegan un trabajo porque a alguien se le ocurrió regar un rumor falso en contra de él. O una jovencita que es acusada falsamente de estar embarazada y este rumor llega a oídos de la madre, que problema tan severo el que puede ocasionarle, o bien una pareja de esposos se puede terminar divorciándo porque alguien sembró un chisme entre ellos. El padre de la mentira es el diablo, y el diablo siempre busca división. El vino para hurtar, matar y destruir. Cuando tú plantas  chismes estás sembrando lo que más le encanta al diablo, la división. Nuevamente nos trae a la mente la palabra utilizada por Pablo, diabólico. No caigas en el juego, de hablar mal de una persona solo porque alguien que dice ser buena fuente lo mencionó. Si tú quieres ayudar mejor es que vayas y hables con la persona antes que estar hablando de esa persona.

Repito nuevamente para Dios las palabras que pronunciamos tienen gran importancia. Él creó todas las cosas a través de la Palabra, dio vida a la creación con solo pronunciarlo. Por eso la invitación es que declaremos vida. Dios sabe que todo lo que sale de nuestra boca puede contaminarnos. Y menciono esto porque existen personas que muchas veces tienden a maldecir o renegar contra la creación de Dios y la naturaleza. Por ejemplo en dás soleados personas pueden decir: maldito sol como quema, o si la lluvia interfiere con una cita, existen quien reniega por el agua, o por que hay mucho aire, o por la luna, etc,. No podemos atentar contra lo que para Dios fue bueno desde su creación. Lo sustento porque Jesús dijo que No lo que entra en la boca contamina al hombre;  más lo que sale de la boca,  esto contamina al hombre, (Mat 15:11) porque sale de adentro, de lo que lleva en su corazón por eso si en ti hay buenos sentimientos dilos.

Porque para Dios mas que para nadie las palabras no se las lleva el viento, Él toma en cuenta todo lo que nosotros decimos, y como dicen en USA cuando capturan a una persona, que todo lo que decimos puede usar en nuestra contra, porque Jesús dijo: Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres,  de ella darán cuenta en el día del juicio (Mat 12:36). Algunos acostumbran a jurar para que sea creíble lo que dicen pero lamentablemente desconocen que es algo que tampoco debemos hacer. Procura decir siempre la verdad para que no caigas en la tentación de jurar, el apóstol Santiago escribió respecto al juramento: Pero sobre todo,  hermanos míos,  no juréis,  ni por el cielo,  ni por la tierra,  ni por ningún otro juramento;  sino que vuestro sí sea sí,  y vuestro no sea no,  para que no caigáis en condenación, (Stg 5:12). Y subrayo que el advierte sobre la condenación, por esta razón procuremos ser precavidos antes de hablar, y recordar que en nuestra lengua hay poder, de dar vida o de dar muerte.

Por esta razón amigos lectores, concluyo diciendote que medites detenidamente cada vez que abras tu boca para hablar. Si estas airado lo mejor es callar pues no sea que enojado digas una palabra que luego pueda provocar una tormenta que no puedas controlar. Te animo a que seas sensato, prudente en tu forma de hablar. Si eres de los que usan un lenguaje soez en tu lenguaje procura no hacerlo, mi mamá nos decía de pequeños que cuando hablamos así, sapos y culebras estan saliendo de nuestra boca. Parecería infantil y hasta inocente esta ilustración pero muy válida. Aprende a domar tu lengua, no te desboques, no hacerlo puede acarrearte problemas graves. Como se dice coloquialmente: calladitos nos vemos mejor. Y te dejo con lo que el Apostol Santiago dice al respecto y no encuentro una forma mejor para poder ser claro en cuanto a la importancia que tiene dominar la lengua:

Stg 3:6  Y la lengua es un fuego. Es un mundo de maldad puesto en nuestro cuerpo, que contamina a toda la persona. Está encendido por el propio infierno, y a su vez hace arder todo el curso de la vida. Stg 3:7  El hombre es capaz de dominar toda clase de fieras, aves, serpientes y animales del mar, y los ha dominado; Stg 3:8  pero nadie ha podido dominar la lengua. Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno mortal. Stg 3:9  Con la lengua, lo mismo bendecimos al que es Señor y Padre, que maldecimos a los hombres creados por Dios a su propia imagen. Stg 3:10  De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, esto no debe ser así. Stg 3:11  De un mismo manantial no puede brotar a la vez agua dulce y agua amarga.
Stg 3:12  Así como una higuera no puede dar aceitunas ni una vid puede dar higos, tampoco, hermanos míos, puede dar agua dulce un manantial de agua salada. Y como siempre la invitación es: has tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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