Proverbios 18:21: La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.

En este artículo voy a develar un secreto que por tiempos estuvo resguardado. Es broma, pero le agrega sazón a mi introducción. Por muchos años he escuchado este refrán: las palabras se las lleva el viento. Pero en realidad yo no lo creo del todo. Todas las palabras que pronunciamos tienen una dosis de poder. Son capaces de dar vida o de matar a una persona. La lengua, el músculo que domina las palabras es diminuto pero es peligroso. El apóstol Santiago en su carta lo compara con dos formas diferentes. Compara la lengua con un timón que aunque pequeño es capaz de dirigir una gran embarcación. Además la compara con una pequeña chispa que es capaz de incendiar un gran bosque. He ahí la importancia de las palabras que pronunciamos, porque aunque muchas veces parecen insignificantes nuestras palabras, no lo son. Todo y cuanto decimos puede causar efecto entre quienes nos escuchan. Recuerdo que de pequeño cuando estaba en el colegio mi profesora de segundo grado de primaria nos repetía constantemente un dicho para que evitáramos pronunciar palabras soeces, nos decía: las malas palabras ofenden a quienes las escuchan y degradan a quienes las pronuncian. En palabras de Salomón diríamos lo que dice en: Proverbios 10:11  Manantial de vida es la boca del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos. Y como lo puedes notar, dije: “recuerdo”, es decir que se me quedaron guardadas las palabras de mi profesora. Sus palabras no se las llevó el viento. Cada vez que abrimos nuestra boca podemos emanar vida o podemos causar la muerte dice nuestro proverbio de reflexión. Y esta es la primer SEMILLA DE FE que voy a sembrar en tu corazón: CADA PALABRA QUE PRONUNCIES QUE SEA PARA DAR VIDA.

La mejor forma de iniciar el día es amanecer dándole gracias a Dios por el nuevo día que te brinda tener. Tus palabras muestran gratitud, tus palabras pronuncian alegría, tus palabras pueden mostrar el anhelo que existe en tu corazón. Tus palabras se están enfocando en buscar la FUENTE DE TODA PROVISION, y con ello tus estas declarando vida para tu vida. Además tú puedes desearles a todos los miembros de tu familia un gran día. Cuando deseamos y declaramos palabras que edifican tu estas declarando bendición sobre quienes te escuchan. Además para Dios las palabras siempre han tenido un significado vital. En Gén 12:3a le dijo a Abraham: Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; esto me da la pauta para enfatizar que debemos pronunciar palabras que generen vida.

Cuando uno se encuentra en el trafico es muy fácil escuchar como una persona por la prisa y la poca educación vial que tenemos empieza a gritar toda clase de groserías, ofende, maltrata, pero nuestra actitud puede ser completamente diferente nosotros podemos quedarnos callados y no caer en la provocación. Lejos de responder groserías podemos responder con bendiciones. Porque Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina, (Pro 12:18). Tus palabras deben suavizar la ira de los demás. Una señora que me arrendaba una habitación en mis días de universidad me aconsejaba que una relación de pareja: “si uno es fuego el otro debe ser agua”. Una vez más puedes notar que en mi mente quedaron guardadas las palabras y no se las llevó el viento. Quiero poner de manifiesto algunas situaciones en las que podemos hacer buen uso de nuestras palabras, así como también quiero proponerte algunas formas de corregir y aclaro si es que debes corregir algo en tu forma de hablar.

En primer lugar quiero decirte que en todas nuestras relaciones un elemento fundamental que existe es la buena comunicación. Está sobre entendido que la comunicación o el dialogo se realiza a través de las palabras. Por esta razón en cuanto se refiere a la relación de padres e hijos las palabras cobran vital importancia. ¿Por qué? Porque un padre puede marcar el rumbo de la vida de un hijo únicamente con lo que le habla. Si un padre de familia se empecina día con día en maltratar a su hijo, a decirle que es un bueno para nada, que es tonto, que es lo peor de la vida, seguramente que este hijo se convertirá en lo que su padre le declara. No quedan muchas esperanzas para este hijo. Las palabras que como padres declaramos sobre nuestros hijos son definitivas en sus vidas. Jamás se les olvida. Quien es padre sabe que cuando promete algo a un niño por más que queramos hacernos los desentendidos ellos se encargan de recordarnos a cada instante. Y una vez más repito: no se las lleva el viento. He escuchado testimonios de jóvenes que dicen como sus padres abusaban verbalmente de ellos, y como estas palabras han provocado rencor en sus corazones..

 El apóstol Pablo recomendaba a los padres: Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor Efe 6:4. Ves, existe una forma de guiar a los hijos por el buen camino. Lejos de que nosotros podamos maltratar verbalmente a nuestros hijos declaremos sobre sus vidas bendición. Al levantarse, al acostarse, deseemos que les vaya bien. Animémoslos, celebremos sus triunfos, digámosle cuanto les amamos. Recordémosles cuanto significan para nosotros. Declarémosles que serán hombres y mujeres de bien, que puedan alcanzar sus metas. Y cuando debamos corregir hagámoslo también. Repito el proverbio, en las palabras existe el poder de dar vida y dar muerte. Los hijos son personas y merecen nuestro respeto, solo respetándolos nos podemos ganar que ellos también nos respeten a nosotros. Se puede educar con amor sin descuidar la disciplina. Por eso el apóstol pablo refiere un mandamiento cuando ordena a los hijo que obedezcan a los padres: Efe 6:1  Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Efe 6:2  Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; Efe 6:3  para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

En segundo lugar quiero referirme a la relación entre parejas, otra área donde muchas veces existe maltrato verbal. Lo ilustro de la siguiente forma: en cierta ocasión dice que entra una pareja de esposos con el consejero matrimonial y le dice el esposo al consejero: ya no soporto a mi esposa, es tan impulsiva, mandona, etc, le dice una serie de calificativos y termina diciéndole, es una mujer histórica, lo cual causa sorpresa en el consejero y trata de corregirlo diciéndole, querrá usted decir que es histérica, No, responde tajante el esposo, escuchó usted bien, mi esposa es histórica, porque toda la vida me vive recordando mis errores. Y es que así son las esposas, jamás se les olvida ningún detalle, más si se trata de alguna discusión. Recuerdan todo. Nuestras palabras cobran sentido en las personas que nos escuchan por eso es importante pensar lo que vamos a decir. Cuando solo nos encargamos de ver los defectos de nuestra pareja y repetírselos día con día provocamos en ellas grandes daños. Si un esposo día a día le dice a su esposa que se ve mal, que nada le queda ya, que esta gorda, que es horrible, que los años ya la han terminado, que su comida no sabe rico, esta cavando un hoyo tan profundo que se llama baja autoestima y depresión donde seguramente va terminar la vida de esa mujer. O peor aun la estará invitando a que se lance con los ojos vendados a los brazos del carnicero, del panadero que de pronto si notan detalles agradables en ella….

Mañana continuaremos con este tema, y te brindaré otra Semilla de Fe para que alimentes tu espiritu, solo deseo que no te identifiques con los ejemplos negativos que he expuesto en este articulo sino por el contrario. Entonces hasta mañana, y como siempre has tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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