Rom 10:9  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Rom 10:10  Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación..

La promesa se cumplió en el día de Pentecostés tal y como Jesús lo había dicho antes de partir. El Espíritu Santo fue derramado sobre los discípulos quienes se encontraban unánimes en el mismo sentir, ahí reunidos fueron llenos de su Gran Poder. Es en este momento que la historia cristiana empezó a escribirse ya sin que Jesús se encontrara físicamente entre ellos. El libro de los Hechos narra cada una de las experiencias que vivieron los discípulos mientras anunciaban las Buenas Nuevas. Leemos todo acerca de la predicación de Pedro, el concilio de Jerusalén y los viajes de Pablo en su Misión de anunciar las buenas nuevas a los gentiles, esto solo por citar algunos aspectos relevantes de este libro ya que como toda la Biblia este libro es fascinante. Pero nos centraremos en uno de los grandes problemas que tuvo que enfrentar la iglesia naciente, la persecución y el rechazo. Aunque ellos no tenían en su mente la idea de haber iniciado alguna religión o culto nuevo como podríamos suponer nosotros, sino más bien entendían que la Promesa del Mesías se había cumplido y que ellos habían sido testigos del cumplimiento y que ahora debían anunciarlo a todos y en todas partes. La Misión no resultó fácil y no lo ha sido incluso hoy día en algunas partes del mundo. La iglesia fue perseguida, no únicamente por un grupo sino por muchos grupos, los judaizantes, los romanos e incluso los griegos eran sus verdugos. Además de ser perseguidos los discípulos también fueron menospreciados, juzgados e incluso condenados a muerte.

 De Pedro se cuenta tradicionalmente que fue crucificado, y que por petición del mismo Pedro fue crucificado al revés porque se sentía indigno de morir al igual que su Maestro. Lucas narra respecto a Esteban quien era otro seguidor de Cristo, que fue apedreado mientras Saulo de Tarso, es decir Pablo consentía su muerte. Posteriormente el mismo Pablo luego de su encuentro con Jesús y su conversión fue perseguido, en 2Cor 11 cuenta gran parte de sus padecimientos y cito algunas ellas: 23¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. 24De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.  25Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; 26en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; pero gracias a Dios que su convicción era tal que pudo soportar con firmeza todos esos padecimientos. Por tal razón y con gran solvencia diría en la segunda carta que le escribió a Timoteo He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe (4:7). Del discípulo amado, el gran apóstol Juan se dice que luego de estar encarcelado en Patmos murió. Sin embargo pese a todo ello la obra continuó, el evangelio siguió predicándose en el mundo antiguo. Nerón había sentado precedentes en el primer siglo en cuanto a la forma de desatar toda su ira y su locura en contra de los cristianos. Él se caracterizó en gran parte por el incremento de las persecuciones y su forma violenta de torturarlos, lo mas dramático que la única razón que Nerón tenía para perseguirlos era que los cristianos fueron el chivo expiatorio para sus locuras, los culpó del gran incendio romano el cual dicen y concuerdan la mayoría de los historiadores fue provocado por él mismo.  Posteriormente los siguientes emperadores romanos continuaron con las mismas prácticas contra los cristianos y peores aun pues ellos fueron objeto de burla y diversión en el coliseo romano. La historia dice respecto a esta diversión lo siguiente: “Ya que además de matar a los cristianos se les hizo servir de entretenimiento para el pueblo. Se les vistió de en pieles de bestias para que los perros los mataran a mordidas. Otros fueron crucificados. Y a otros se les prendió fuego al caer la noche, para que la iluminaran”. (Tomado del Libro de Historia del Cristianismo, por Justo L. González).

Las razones que tuvieron los emperadores sucesores de Nerón fueron completamente diferentes. Para los emperadores los cristianos eran considerados ateos porque estos no profesaban las mismas creencias politeístas que los romanos profesaban. Además que se les acusaba de traidores y bastaba únicamente el testimonio de un par de testigos para ser condenados. Fueron acusados de caníbales porque escuchaban que comían el cuerpo y la sangre de Cristo. Otra razón por las que eran perseguidos es las fiestas del amor. Se mal entendían dichas reuniones pues muchos llegaron a pensar que eran orgias. Pero una de las razones principales y en la que quiero que reflexionemos es en el hecho que los discípulos se negaron aceptar al emperador romano como el señor de sus vidas y se mantuvieron leales a la fe en Cristo. Para ese entonces la palabra Kurios, (Kuri,oj, Señor en griego koiné)  representaba al emperador romano como Señor. Los cristianos verdaderos se negaban a dar juramento al Cesar porque para ellos Cristo es Kurios, es decir el verdadero Señor y muchos son los pasajes que confirman el concepto que tenían sus seguidores acerca de Jesús cito algunos de ellos: Juan 11:27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. Juan 21:7 dice: Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. Por esta razón para ellos no había más señor que Cristo.

 El culto al emperador era uno de los vínculos que unían al Imperio, y negarse en publico a rendir ese culto equivalía a romper ese vinculo y por lo tanto costaba la muerte. Tantos y tantos testimonios se conocen hoy en día y los que no pudimos conocer acerca  de hombres y mujeres, valientes, fieles, leales a la Fe, que se convirtieron en mártires por negarse a confesar lealtad a las practicas mundanas del mundo romano y que estuvieron dispuestos a pagar con su propia vida antes que volverse atrás. Lo más sorprendente de todo es que no lo hicieron bajo el temor o la presión sino todo lo contrario lo hicieron convencidos de lo que hacían pero sobre todo llenos de gozo por padecer por las razones y causas correctas. Sintiéndose dichosos por pasar estas pruebas tan duras pero que representaban satisfacción para ellos. En Mateo 5 Jesús lo dijo: 10Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 11Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Uno de los casos muy conocido es el de Policarpo de Esmirna de quien quedó escrito con letras de oro su testimonio justo antes de morir. “Alrededor del año 155 y estando vigentes las leyes contra los cristianos respecto a la negación de servir a otros dioses debía castigárseles, Policarpo quien era obispo de Esmirna fue llevado ante el tribunal acusado de traición ya que con valor y determinación se negó rotundamente a ceder a sus peticiones. Esta afrenta enardeció a la multitud presente, quien empezó a gritar: ¡Que mueran los ateos! -Es decir los que se niegan a creer en nuestros dioses y que traigan a Policarpo-, pero en la mente de Policarpo estaba la idea que quienes eran ateos eran los romanos. Entonces con insistencia el juez le decía a Policarpo que si juraba por el emperador y maldecía a Cristo quedaría libre. Y la respuesta contundente de Policarpo fue: llevo ochenta y seis años sirviéndole, y ningún mal me ha hecho ¿Cómo he de maldecir a mi rey, que me salvó? Entonces se le intentó amedrentar bajo la amenaza de ser echado a las fieras y quemado vivo y nuevamente la respuesta de Policarpo fue contundente: el fuego que el juez podía encender solo duraría un momento, y luego se apagaría mientras el castigo eterno nunca se apagaría. Finalmente lo inminente llegó, Policarpo fue llevado a la hoguera y sus últimas palabras fueron: Señor Dios soberano. […] Te doy gracias, porque me has tenido por digno de este momento, para que, junto a tus mártires, yo pueda tener parte en el cáliz de Cristo.[…] Por ello […] te bendigo y te glorifico. […] Amén”.Que tremenda declaración y que oración final la de Policarpo. Las convicciones de aquel hombre quedaron manifiestas en ese momento. Estuvo dispuesto a morir antes que negar su Fe en Cristo. CONFESAR LA FE COSTABA LA VIDA pero representaba un galardón ante los ojos de Dios. Ser seguidor de Cristo no era un juego sino una convicción. Brindaba una identidad bien definida tanto que estos hombres y mujeres pagaron un precio alto, su propia vida.

 Entonces ante lo que hemos leído inmediatamente saltan a la palestra unas cuantas preguntas que para nada serán fáciles de responder pero que necesitamos plantearnos: Con el paso del tiempo ¿Qué ha pasado con los cristianos de hoy? ¿Dónde están esos hombres y mujeres dispuestos a defender su Fe en Cristo con tal entereza? ¿Qué clase de evangelio estamos presentando en esta generación? ¿Estaremos viviendo hoy en día un evangelio light? ¿Qué ha pasado con nuestras convicciones, las hemos perdido? ¿A qué estamos dispuestos hoy en día como seguidores de Cristo? ¿Dónde quedaron aquellos hombres convencidos y auténticos que estuvieron dispuestos a vender incluso sus pertenencias, dejaron todo a un lado por ir a otras naciones a presentar el Evangelio de Cristo? ¿Cuánta entereza tenemos para permanecer firmes en nuestra fe? ¿Realmente estamos confesando a Cristo como nuestro único Señor o tenemos muchos dioses, muchos señores en nuestra vida? ¿Estará bien estar construyendo templos y más templos, que cada vez son mas grandes?

En la segunda parte de este articulo responderemos estas preguntas, esperalo mientras eso pasa empieza a tomar una postura al respecto y responde esta pregunta ¿Soy un verdadero seguidor de Jesucristo? Has tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible…

 

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