Ya han pasado poco más de dos mil años desde que el Señor Jesús ascendió a los cielos para rencontrarse con el Padre Celestial. No obstante antes de marcharse el Señor nuevamente confirmó a sus discípulos la promesa que habrían de recibir, es decir El Espíritu Santo. Así mismo en medio de sus palabras descritas al momento de partir confirmó a sus seguidores la comisión que deberían cumplir, engrandecer el Reino de Dios en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta en lo último de la tierra. Luego de ello el Señor partió, dice en Hechos 1:9-11 que: 9habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Quiero detenerme en este justo momento e imaginarlo. Si hoy en pleno siglo XXI nos sorprendemos al ver los inventos para volar que el hombre ha podido crear, ahora imagina la cara de asombro de los discípulos en pleno siglo I. Atónitos completamente, sus rostros desencajados al ver como era posible que un hombre desafiara la fuerza de la gravedad, muchos años antes que Isaac Newton definiera este concepto.

 Además puedo imaginar la gran cantidad de sentimientos encontrados que había en el corazón de sus seguidores. En primer lugar lágrimas al ver como partía su Maestro a un lugar que no podía ni imaginar. Alrededor de tres años y meses habían compartido de día y de noche, milagros, comidas, predicaciones, amenazas etc. y ahora él partía, en este momento las palabras dichas por Él en Juan 14:16a deberían hacerse presentes en sus mentes 16  Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad…18No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Puedo imaginar el rostro acongojado y sus ojos llenos de lágrimas al ver como se perdía entre las nubes su Maestro. En segundo lugar este ascenso habría de proveerles una esperanza de que por medio de la Fe y la fidelidad en las Palabras de su maestro ellos un día podrían rencontrarse con Él. Jesús les dijo en el mismo capitulo 16 del Evangelio de Juan: 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y es confirmado en ese justo momento pues siguiendo el pasaje de Hechos 1, nos dice Lucas que: 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

Con este breve escrito pretendo sembrar una Semilla de Esperanza en tu corazón. Cristo viene pronto, esa es nuestra Esperanza. Pero esta Esperanza no es pasiva sino que es una Esperanza activa. Una Esperanza que se alimenta de la Fe en Cristo, quien no miente y si cumple sus promesas 2Co 1:20 porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. Una esperanza que no esta mirando el reloj sino confiando que ese día llegará. Y a la vez nos invita a estar preparados todos los días de nuestra vida, guardándonos en Santidad, y proclamando el mensaje de Salvación a quienes aun no conocen estas buenas nuevas. En Mateo25:13 Jesús dijo: Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. Y como no sabéis mantente alerta.Si en un momento has pensado desistir y dejar de confiar, o has creído que quizás esto no sucederá pide perdón a Dios y renueva tu Fe, porque Cristo viene pronto, Apo 1:7 dice: He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Apocalipsis nos habla de eventos futuros y si crees en que la Escritura es inspirada por Dios mientras ese día llega piensa en esa morada especial que Él fue a preparar  para ti. Y te invito que lo creas firmemente, porque  sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6). Así que como siempre la invitación que te hago es: Has tú lo posible y deja que Dios haga lo imposible.

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