Siempre he sido un fanático de las películas, me entretiene mucho el ver películas, especialmente si son películas viejitas, ya sean mexicanas o también americanas, y no hace mucho veía Rocky IV, una de las películas de la serie de Rocky, que hicieron tan famoso a Silvester Stallone. La trama inicia cuando llega a EUA, desde Rusia, un peleador duro y bien entrenado conocido como Iván Drago, este peleador llega a desafiar a Rocky Balboa, actual campeón de pesos completos a nivel mundial. Apolo Creed, que en las dos primeras películas era acérrimo rival de Rocky, ahora es su entrenador y manager. En su afán de demostrar que no es un peleador acabado, le p

ide a Rocky que sea él quien enfrente al peleador ruso y no Rocky, inicialmente Rocky no está de acuerdo. Pero finalmente Apolo lo convence y pelea. Apolo era un peleador retirado, ya no contaba con un entrenamiento adecuado y la edad apropiada, debido a eso se lleva una gran golpiza ante el peleador ruso, a tal punto que lo lleva a la muerte. Justo antes de iniciar la pelea le pide a Rocky que le prometa que aunque las cosas estén difíciles “no tire la toalla”, que le permita terminar la pelea, lo que él no sabía que estar fuera de forma física y mental lo llevarían a un dolor se

vero y hasta la muerte misma.

La Palabra de Dios dice en la segunda parte de 1Pedro 5:8: Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. El cristiano cuenta con un enemigo acérrimo, que anda haciendo lo posible por tenernos en la lona, el enemigo no va conformarse con que tú caigas o te des por vencido. El pasaje dice que él quiere derrotarte hasta el punto de matarte. El no va a darte ninguna oportunidad, sea como sea él quiere matarte y destruirte, en Juan 10:10 dice: El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir;  robarte la paz, tu vida, matarte espiritualmente y finalmente destruir tus esperanzas. El no tiene consideración para ti, no le interesa solo quiere alejarte de Tu Padre. Sin embargo Dios nos dice que si permanecemos junto a Él, el enemigo no puede hacerte daño. Cuando una cría se ve amenazado por un depredador, rápidamente acude a un refugio para ponerse a salvo, se refugia en un nido, o una cueva o en su mamá para que ella la defienda. Nosotros podemos acudir a Dios quien es nuestro refugio, Jehová es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido. (Salmo 28:8). Dios pelea por nosotros.

Cuando nosotros pecamos el enemigo gana una batalla pero no la guerra, ya que nosotros podemos entrar en el trono de la Gracia de nuestro buen Padre pedirle perdón y así volver a recobrar las energías para seguir peleando. Claramente podemos entender que vivimos en derrota cuando dejamos que los pensamientos del enemigo se hagan realidad en nuestras vidas y le creemos más a él que a la Palabra de Dios. Cuando pensamos que nuestros pecados son tan oscuros que no pueden perdonarse, cuan do nos sentimos indignos, cuando ya no queremos orar, cuando nos alejamos de toda actividad cristiana, cuando nos afanamos mas en el trabajo por las preocupaciones del dinero, cuando queremos nosotros caminar sin Jesús, cuando ya leer la Biblia se nos hace aburrido, cuando ir a la iglesia se nos hace demasiado pesado, cuando no servimos a Dios, estamos creyendo mas al enemigo que a al mismo Dios, Santo y misericordioso. El enemigo quiere que pienses que tu estas derrotado, pero Dios no te quiere derrotado. Dios quiere que vivas una vida en victoria.

Para evitar que el enemigo te lleve a la lona a través de sus dardos, es necesario estar en activo protegernos con el escudo de la fe (Efesios 6:16), ejercitándonos constantemente. Para que nuestra vida cristiana sea de victoria es necesario que estemos preparados con un buen entrenamiento espiritual. Es necesario que cada día nosotros realicemos con una disciplina de campeón el entrenamiento adecuado. Para tener músculos definidos un peleador necesita constantemente estar ejercitándose en el gimnasio y llevar una buena dieta alimenticia, de lo contrario sería un peleador raquítico y se llevaría una buena paliza de parte de su rival. Así mismo el cristiano debe definir bien su fe, debe permanecer ejercitando los principios de sabiduría que se encuentran en la Palabra de Dios. Debe alimentarse con una oración fervientemente y en todo momento. Debe permanecer cerca de su entrenador el Espíritu Santo para que sepa guiar al camino de la victoria. Es necesario que cada día tú hagas valer ese entrenamiento para pelear la buena batalla. Si tú estás preparado no debes tirar la toalla, porque mayor es el que está contigo que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). El enemigo quiere oponerse, te reta pero Jesucristo ya lo venció en la cruz del calvario.

 Ejercita tu fe y vivirás como campeón, no tires la toalla, se puede perder un round pero la pelea final ya tiene un campeón y Jesús nos promete la corona de la vida  Apocalipsis 20:10 dice: Sé fiel hasta la muerte,  y yo te daré la corona de la vida. Aunque las cosas se pongan difíciles no tires la toalla, aunque pienses que no puedes seguir mas, Dios te dice que Él no te deja solo, la Biblia dice que: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;  pero fiel es Dios,  que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir,  sino que dará también juntamente con la tentación la salida,  para que podáis soportar. (1Coritntios 10:13). Haz tú todo lo posible y deja que Dios haga lo imposible. Solo ejercítate, y así nunca serás derrotado.

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